Opinión y blogs

eldiario.es

Hasan Rohaní, un personaje de Tarantino para evitar una guerra nuclear en Oriente Próximo

Fotografía facilitada por la página web de la oficina presidencial iraní que muestra al presidente iraní, Hasán Rohaní (c), saludando durante su visita oficial a la ciudad de Qom, Irán, el 25 de febrero de 2015. / Efe

En un mundo de salvadores de la patria, los que al final cierran las vías de agua y limpian los desaguisados son los fontaneros, los Señor Lobo de Pulp Fiction, y el actual presidente de Irán, Hasan Rohaní (1948 en Sorjé), es uno de los mejores. Si se revisan las fotografías de la Revolución, desde la caída del sha-dictador Pahlevi el 11 de febrero de 1979 hasta hoy, Rohaní siempre ha estado ahí, a la vera del poder solucionando problemas. Primero con Jomeini –él fue el creador del título honorífico de imán con el que ha pasado a la historia–, después con Akbar Hasemi Rafsanyaní, hombre fuerte del régimen entre 1989 y 1997, ya muerto el fundador del Estado islámico. Fue estrecho colaborador del reformista Mohamed Jatamí y jefe del equipo negociador del programa nuclear, del que fue relevado nada más llegar a la presidencia el conservador populista Mahmud Ahmadineyad. No es un reformista, solo un moderado pragmático e inteligente.

En los primeros años, en los que la Revolución se movía entre dos polos, el conservador, que es el que ganó, y el izquierdista, Rohaní se mantuvo en el centro. Por un lado pleiteaban el actual guía supremo de la Revolución, Alí Jamenei; por otro, Mir-Hosein Musaví, quien fue primer ministro con Jomeini entre 1981 y 1989. Musaví fue el principal candidato reformista que desafió en las urnas a Ahmadineyad en 2009. El fraude electoral provocó un estallido social en las calles de Teherán y en las principales ciudades, pero no en el mundo rural. Es lo que en Occidente llamamos la Revolución Verde y que fue aplastada con inusitada violencia por las milicias basij, el principal instrumento de represión de los conservadores. Musaví y otros líderes reformistas quedaron en arresto domiciliario, otros fueron a la cárcel. Rohaní practicó la taqiyya política, es decir, el ocultamiento, una distante prudencia.

Alí Jamenei y los conservadores dispusieron que el jefe de los negociadores nucleares desde 2007, Saeed Jalili, sería su candidato a la presidencia en 2013. Jalili es un duro, un hombre dogmático, sin demasiada cintura diplomática. En el asunto nuclear, es decir, el plan de Irán de convertirse en una potencia nuclear para fines pacíficos, hay dos corrientes: los Jalili, que defienden seguir adelante y mantener el desafío a EEUU y la UE, y los posibilistas, como Rohaní, que proponen un enfoque más práctico que permita levantar unas sanciones económicas que, unidas a la crisis económica mundial, han hundido la economía iraní.

Seguir leyendo »

Rosa Díez, la mujer que lucha contra molinos de viento, incluido el suyo

Rosa Díez.

Rosa Díez (Sodupe, 1952), líder del partido Unión Progreso y Democracia (UPyD), vive uno de los peores momentos políticos de su carrera desde que se afilió a UGT en 1976 y al PSOE en 1977. Casi 40 años son toda una vida. No debe ser sencillo aceptar una jubilación forzosa y anticipada cuando uno siente que es incapaz de hacer otra cosa. No es un caso inaudito: el mito de Saturno devorando a sus hijos ha servido para trazar decenas de perfiles psicológicos de personas capaces de crear una gran obra e incapaces de retirarse a tiempo y evitar su derrumbe. No solo sucede en la política, también en el mundo de la empresa y en los medios de comunicación.

Díez, por seguir con los mitos, sería una émula de Moisés que saca a su pueblo cautivo del Egipto de los faraones, pero a quien el destino le tiene reservado el castigo de no ver la tierra prometida. El problema de esta segunda metáfora es que tras los resultados de UPyD en Andalucía no va a llegar nadie a la tierra prometida, ni Díez ni sus críticos que empiezan a ser legión.

Hay dos claves para entender su personalidad, para descifrar sus maniobras de distracción, ese intento desesperado de salvarse y aplazar lo que parece inaplazable hasta después de las elecciones de mayo, ya saben: votaciones en 13 autonomías y en miles de alcaldías de toda España que amenazan el actual mapa político.

Seguir leyendo »

Abu Bakr al Bagdadi, el satán del ISIS que el mundo decente necesita para sentirse mejor

Al Bagdadi, en su aparición como presunto califa en la Gran Mezquita de Mosul.

¡Qué huérfana sería nuestra vida occidental si no tuviéramos un malo a mano! Alguien terrible con el que asustar a los niños y a los adultos respondones. Que viene Sadam Hussein, o Muamar el Gadafi, o Vladímir Putin, o Podemos en bloque. El asunto es que la población esté acongojada y en posición de obediencia. Sadam interpretó el papel de malvado universal con gran éxito de público y crítica desde el final de la guerra del Golfo, en 1991, hasta marzo de 2003, cuando una invasión liderada por EEUU, y basada en mentiras como lo ha confirmado el informe de la CIA que Barack Obama acaba de desclasificar, le expulsó del poder y de la vida.

En Irak no había armas químicas, las que llamaban de destrucción masiva para que sonara rotundo. Bien que lo debían saber EEUU y Reino Unido que se las habían vendido durante la guerra del Chat el Arab, que le enfrentó a Irán entre 1980 y 1988 para que pusiera piedras en los zapatos políticos del imán Jomeini. Entonces, Sadam era un buen chico: acataba las sugerencias pese a que se le fuera la mano en una brutal represión interna y gaseara en marzo de 1988 la aldea kurda de Halabja, en la que murieron 5.000 personas. ¿Quién no tiene un desliz cuando su tarea ímproba es matar a todos los que se opongan? A un aliado útil no se le afean estas cosas.

Con el nuevo Irán en fase de moderación nuclear bajo el presidente Hasán Rouhaní a cambio de dinero (levantar sanciones) y ante la imposibilidad de mostrar como el malo de la película a amigos como Binyamín Netanyahu, se ha creado uno nuevo y misterioso, de quien apenas existen imágenes e informaciones fidedignas, y que sirve para jugar una nueva Guerra Fría en la que solo hay que reemplazar comunistas por islamistas y sirven las mismas fichas del Risk. El nuevo Belcebú global es el iraquí Abu Bakr al Bagdadi (Samarra, 1971), autoproclamado califa del Estado Islámico, eso que antes llamábamos Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS, en sus siglas inglesas, que son las que importan, al menos en Google).

Seguir leyendo »

Kim Jong-un, un hipster nuclear en la corte de Pyongyang

Foto de Kim Jong-un (distribuida por la agencia de noticias norcoreana KCNA) con un grupo de pilotos de combate en su visita a una base aerea.

Con Kim Jong-un tengo una tentación: escribir que es un demócrata de toda la vida, que los campos de trabajo de Corea del Norte son patrañas capitalistas, que la gente es feliz como se puede adivinar cada vez que hay un desfile y que aman con abnegación supina a sus líderes extraordinarios, pues no hay más que ver lo que lloran cuando se muere uno de ellos. Si dijera todo esto, obtendría parabienes del sector más rígido del estalinismo y de la Brunete tuitera. Construir un perfil en clave irónica tiene riesgos; el principal, que alguien lo tome en serio, al pie de la letra.

Debo decir que Kim Jong-un no es mi tipo; nunca me gustaron los hombres y menos aún los hipsters. Él es un icono global de esta tendencia de última moda, y si no se deja barba cuadrada es porque es barbilampiño como muchos asiáticos. Si me concediera una entrevista a solas, me cagaría de miedo; imagínense que le disgusta una pregunta. No me diría eso de, “no me esperaba esa pregunta de ti, con lo bien que me caes”. Kim Jong-un no se cabrearía como si fuera Pablo Iglesias en Carne Cruda, sino que te mandaría a la sala de torturas en la que tienes dos opciones según el humor del día: que te echen a los perros como a su tío Jang Song-thaek, aunque esa noticia fuese mentira, o que te obliguen a memorizar capítulos de Iron Chef, a los que era tan aficionado su padre, Kim Jong-il, y preparar luego todas las recetas sin errores. Si fallas, regresas a la casilla de los perros. Este Kim haría grandes migas con Esperanza, otra híspster incomprendida.

Bueno, vamos es serio: Kim Jong-un es el tercer Kim de la primera y, de momento, única dictadura hereditaria estalinista. Desde que su abuelo, Kim Il-sung, sobreviviera en los años cincuenta a la Guerra de Corea, la primera de la Guerra Fría, y emergiera de ella como el amado amadísimo líder, que así le llamaban los suyos. Este tipo de apodos grandilocuentes tienen un fin: evitar pronunciar el nombre del jefe. Un fallo de dicción, un leve tartamudeo en el tránsito del Il o el Kim al guión y te pueden acusar de boicoteador, un asunto serio. Al segundo le llamaban querido líder y al tercero de brillante camarada. La cosa va en descenso; se agota la imaginación laudatoria.

Seguir leyendo »

Tony Blair, el hijo de Margaret Thatcher que aún no tiene calle en Madrid

Tony Blair, en una reunión del Foro de Davos en enero.

No debe ser fácil llamarse Tony Blair (Edimburgo, 1953), arrastrar tanta impostura, mirarse al espejo cada mañana y no sentir un atisbo de vergüenza. Perdió el duende político hace años, en los prolegómenos de la invasión de Irak en 2003, cuando se dejó fotografiar junto a el Gran Jefe George Bush y un José María Aznar que parecía Zelig –el personaje de la película de Woody Allen– colándose donde no le correspondía. De aquellos lodos imperiales le quedó el mote de Tony Liar, que traducido del inglés significa Antonio El Mentiroso. Es el único del trío de las Azores que lo lleva impreso en la frente, como un estigma a la vista de los que quieran ver, que no son tantos.

Bush y el hombrecillo insufrible (Manolo Saco dixit) salieron del oprobio más o menos de rositas, o eso parece. Cuando uno lanza una invasión basada en mentiras a sabiendas de que lo son y causa decenas de miles de muertos, entre los propios y los ajenos, no debería andar por ahí pavoneándose, dando lecciones de moral ni regañando a su partido. Hay personas que por mucho menos, por protestar contra una guerra, por ejemplo, acaba en la cárcel o con un multazo.

A Blair le queda la dicción perfecta, la que exhibió en la Abadía de Westminster durante el funeral de Lady Di, su gran triunfo vital. No que se matara la pobre, que el asunto aún está sin despejar entre el accidente fortuito provocado por una horda de paparazzi y una conspiración palaciega y de los servicios secretos.. Fue un éxito porque apenas tres meses después de ganar las elecciones de 1997 supo ver en aquella tragedia una oportunidad política, de autobombo, que es en realidad lo suyo. Fue el autor de la frase-lema “la princesa del pueblo”, que en realidad no era suya sino de su jefe de todo -comunicaciones, ideas, pufos y propaganda-, el malvado e inteligente Alastair Campbell. También fue, Blair o Campbell, el muñidor que logró que la reina Isabel II no perdiera la cabeza, y tal vez la corona, cegada por el odio a la plebeya.

Seguir leyendo »

Enrique Peña Nieto, el hombre que solo leyó la Biblia, y no toda

Enrique Peña Nieto está emparentado con el sector más oscuro del PRI.

Cuando el periodista español Jacobo García, entonces corresponsal-colaborador de El Mundo, preguntó al candidato presidencial del PRI por los tres libros que habían marcado su vida, se hizo un silencio casi sepulcral. Enrique Peña Nieto balbuceó, tragó saliva y buscó auxilio en la mirada de sus asesores. Era el favorito en las encuestas, y acababa de ofrecer una rueda de prensa sobre cultura y otros proyectos de su futuro Gobierno. El escenario era el peor: la Feria de Guadalajara de diciembre de 2011, ante cientos de editoriales, agentes literarios y escritores de renombre. Al cabo de un tiempo, que se le debió de hacer eterno, el candidato arrancó: “Pues he leído varios, desde novelas, que me gustaron en lo particular. Aunque difícilmente me acuerdo del título de los libros. La Biblia es uno, pero no entero”.

Jacobo García pasó a ser de repente periodista non grato, quedó fuera del circuito de las ruedas de prensa de Peña Nieto. Fue excluido, silenciado, recibió vituperios y amenazas. Tuvo suerte: ahora trabaja para Associated Press desde Colombia. Se fue de México, el sexto país más peligroso del mundo para los periodistas, sobre todo si son locales.

Enrique Peña Nieto nació en 1966, en Atlacomulco, cuna de Carlos Hank González, alias Gengis Hank, jefe de una de las principales facciones del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la que ahora gobierna, e impulsor de una forma de hacer política que ha terminado por infectar a todo el país. Es célebre su frase: “Mientras más obra, más sobra”. El hijo de Gengis, Jorge Hank, el hombre que controla Tijuana, también es autor de grandes ocurrencias. Una de las mejores, que le define, es machista: “Mi animal favorito es la mujer”. Es importante que recordemos el lugar de nacimiento de Peña Nieto: Atlacomulco, el nombre de la facción priísta en el poder.

Seguir leyendo »

Tomás Gómez, del tranvía de Parla a las purgas de Stalin

Tomás Gómez, aquí con Ignacio González, nunca supo aprovechar los escándalos y fracasos del Gobierno madrileño.

Existen dos tipos de políticos en España: los corcho, que flotan sin importar la fuerza de la tormenta (Esperanza Aguirre), y los alcalinos, aquellos que siguen y siguen y siguen y amenazan con seguir otra legislatura (¿Rajoy?). Tomás Gómez Franco (Enschede, Holanda, 1968) pertenece a una peligrosísima variante alcalina: los moscacojoneros. No sé cuántas elecciones debe perder un político antes de que el espejo de su casa, o el de los servicios del partido, le grite: “¡Coño, Tomas, vale ya!”; o Jaime, si habláramos de Lissavetzky; o Rafael, si fuera Simancas; o Javier, si se tratara de Arenas. Debería ser obligatoria por ley una revisión urgente de todos los espejos de los políticos. Son víctimas del virus de la alucinación.

El día que Tomás Gómez mandó a su abogado a Miguel Yuste, 40, sede de El País, para amenazar con acciones legales si publicaban más informaciones sobre el caso del tranvía de Parla, cavó su tumba. Estas amenazas suelen ser un indicio de que algo huele a podrido en Dinamarca, que diría Shakespeare. Tras el fiasco del abogado, acudió el mismo Gómez para probar la táctica contraria: dar pena, decir “me tienen manía; es un compló”. Esto otro suele ser indicio inapelable de que ha empezado a oler a podrido en toda Escandinavia. Las dos caras, la buena y la mala, han emergido estos días de desafíos, hundimientos y bravatas.

Aún desconocemos si existe algún tipo de responsabilidad penal en el asunto del presunto tranvía (ojo, ironía), el de los sobrecostes, las obras no realizadas y los gastos difíciles de explicar; o en los tejemanejes de su amigo del alma y sucesor en la alcaldía de Parla, José María Fraile, imputado por el caso de la red Púnica. Lo que se sospecha es que la Fiscalía y la UDEF (unidad especial de la policía nacional para delitos económicos y fiscales) trabajan sobre pistas potencialmente dañinas para Gómez y, por consiguiente, para el PSOE de Madrid. También lo era, decían, la investigación de la Cámara de Cuentas Autonómica revelada por el El País hace apenas una semana. Esta es la principal coartada para la destitución. Además, las encuestas: un 15% menos de votos que Ángel Gabilondo y Trinidad Jiménez.

Seguir leyendo »

Yanis Varoufakis, un motero para hacer frente a los persas en las Termópilas

Si el primer ministro griego Alexis Tsipras es inteligente –y lo parece– no sentirá envidia de la popularidad súbita y global de su ministro de Finanzas, elevado a la categoría de popstar e icono sexual en apenas dos semanas. En este tiempo se ha hablado más de él que del líder de Syriza. Existe una pauta extendida entre los jefes mediocres, y entre los presidentes mediocres: odiar la brillantez del otro. Es como si un director de orquesta tuviera celos del primer violín o de la soprano y decidiera que el sonido excelso de las cuerdas o de la voz representan una amenaza para la seguridad nacional (es decir, para su posición) y ordenara la salida inmediata de los músicos. ¡Qué se habrán creído! No parece el caso en Grecia, de momento.

Para el líder de Syriza, su escudero Yanis Varoufakis (Atenas, 1961) es, sobre todo, un cortafuegos, un protector que le preserva de la derrota a la primera de cambio, un émulo del rey espartano Leónidas enviado al paso de las Termópilas a luchar contra un enemigo superior en número y armas. Posiblemente se trata de una misión suicida. Su éxito no se medirá en una victoria sino en el tiempo que pueda resistir el empuje de los persas del BCE y el Bundesbank. El objetivo es doble: salvar a Grecia y a su joven líder.

Me cae bien este tipo inquietante rebautizado en las redes sociales como Varufucker. Pese al ingenio de la ocurrencia, y a que algún espabilado imprimió en camisetas junto a una foto del nuevo héroe heleno, es una exageración utópica porque aquí el único que jode, y a destajo, es su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, el guardián de la ortodoxia, la troika y los mercados, que unidos forman la Inquisición 2.0.

Seguir leyendo »

Cayo Lara, un tipo decente en medio de un funeral

23 Comentarios

El coordinador general de IU, Cayo Lara. / Efe

A Cayo Lara (Argamasilla de Alba, Ciudad Real, 1952) le puede tocar el papel de enterrador cuando él venía tan contento vestido de boda. Los que le conocen destacan sus virtudes: decente, trabajador, buena persona, pero también apuntan carencias: algo limitado en el discurso, por lo cansino en el decir, y un cierto inmovilismo dogmático, sea generacional o ideológico. De todos sus defectos, el más grave es que parece normal, uno de nosotros, una tara en un tiempo revuelto que reclama superhéroes, o al menos que lo parezcan.

Hay dos Partidos Comunistas de España y, por lo tanto, dos Izquierdas Unidas: un PCE-IU propenso a los valores de orden, el que aceptó la Monarquía, la bandera y un sistema bipartidista en el que se ha sentido cómodo en su rol de referente ético de la izquierda frente a las veleidades del PSOE, y otro rupturista. Ambos son hijos de la Transición, dos almas que pueden convivir si no se produce una crisis que afecte al andamiaje. Ahora, que sumamos crisis económica y sistémica, con el desgaste de las instituciones, la convivencia resulta imposible y todo apunta, al menos en la Comunidad de Madrid, a la escisión. Aunque no será la primera cada vez queda menos pastel que cortar.

Lara pertenece al PCE-IU de orden, de ahí su desorientación, visible desde mayo de 2014, fecha de las elecciones europeas, que es cuando empieza la marcha fúnebre, o quizá fue antes. En su favor hay que decir que los problemas de compresión de la realidad son patrimonio de una parte importante de su grupo político, una tragedia para la izquierda que necesita a IU, y también al PSOE.

Seguir leyendo »

Susana Díaz, una explosiva mezcla de José Bono y Rodríguez Ibarra

32 Comentarios

Susana Díaz saluda a un malagueño tras el viaje inaugural del metro de Málaga en julio.

Mientras recababa información sobre Susana Díaz (Sevilla, 1974) para escribir este perfil sufrí un lapsus línguae al preguntar a una amiga por Susana Sánchez. Es lo que tiene estar todo el día emparejada en las noticias con el aún secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Difícil saber quién tiró la primera piedra en un partido que vive desde hace años sumergido en una piscina repleta de pirañas y en el que los peores enemigos son compañeros y amigos, como en tiempos de la extinta UCD. Ya se sabe: ¡cuerpo a tierra que vienen los míos!

Sostiene Susana Díaz que su única prioridad es Andalucía, comunidad de la que es presidenta desde el 5 de septiembre de 2013 por designación de su antecesor, José Antonio Griñán. Díaz acaba de convocar unas elecciones anticipadas de alto riesgo político para el 22 de marzo, animada por unas encuestas internas que la sitúan como la líder mejor valorada y unos datos de paro que, si bien no bajan del millón, le permiten presumir de sus políticas sociales. Será la primera vez que se enfrente a las urnas como cabeza de lista. Ya era hora.

Los medios de comunicación afines interpretan esa declaración de andalucismo y la consiguiente convocatoria de comicios como prueba de que se descarta para desempeños mayores en la capital. Quienes conocen su historial saben que no se descarta en absoluto, que lo suyo es la marcha larga para mantener su guerra de desgaste a Ferraz, con un fin: dar jaque mate a Pedro Sánchez cuando le interese dar el salto, algo que se verá después del desastre electoral que se anuncia para mayo.

Seguir leyendo »