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Los gigantes tecnológicos pagan el precio por el caso Snowden

Muchos recelan de los sistemas que provienen de Estados Unidos, incluido el mercado chino, esperanza de crecimiento para las tecnológicas.

Pablo G. Bejerano

Madrid —

El tradicional mimo con el que el Gobierno de Estados Unidos trata a sus empresas nacionales y las impulsa a hacer negocios en todo el mundo se ha visto malogrado en estos últimos 12 meses. Se acaba de cumplir un año desde que las primeras revelaciones de Edward Snowden estamparan las páginas de The Guardian y The Washington Post.

Tras el estupor inicial, el debate sobre la privacidad de los ciudadanos se desarrolla en diferentes países y aparece entre los usuarios la preocupación para evitar la dependencia de la tecnología estadounidense. Y entre los principales afectados se encuentran nombres como IBM, Cisco o Microsoft.

Las empresas de Estados Unidos son las que más tecnología exportan a todo el mundo y la amenaza de posibles puertas traseras en sus sistemas es también una amenaza para su negocio. Apenas un mes después del escándalo, más de 50 compañías pidieron en una carta a Barack Obama permiso para ser más transparentes sobre la información que tenían que pasar al gobierno. Fue el primer intento –tímido– por evitar que sus negocios salieran malparados.

A lo largo de este año transcurrido desde las revelaciones sobre la NSA se han podido comprobar los daños económicos más inmediatos para las compañías tecnológicas e incluso estimar los que podrían darse en el futuro. Aun así existen muchos contratos firmados por varios años, con lo que las verdaderas consecuencias se sabrán a medida que vayan expirando estos contratos.

Microsoft ya ha perdido algunos clientes, tanto es así que el pasado mes de enero anunció que permitirá a los usuarios elegir en qué país se almacenarán sus datos. El golpe más importante para la compañía de Redmond ha sido el plan de Brasil para abandonar el uso de Microsoft Outlook, sustituyéndolo por su propio sistema de correo electrónico, con centros de datos locales. De paso, también se ha cancelado un acuerdo de 4.000 millones de dólares por el que el país carioca iba a comprar aviones de combate a Estados Unidos.

La comunicación entre Brasil y Europa hasta ahora se producía mediante cables submarinos estadounidenses, pero la UE y el Gobierno brasileño han aprobado la construcción de nuevos cables, que correrá a cargo de empresas brasileñas y españolas. Mientras que otros países de Latinoamérica, bajo la bandera de UNASUR, están pensando en la posibilidad de crear su propio sistema de comunicaciones a prueba del espionaje de la NSA.

El recelo del mercado más grande del mundo

Varias compañías, entre las que están IBM o HP, han visto como sus negocios en China sufrían un bajón durante el pasado año. La CEO de IBM, Virginia Rometty, explicó los irregulares resultados en el país asiático alegando que los grandes clientes de la compañía son entidades estatales, que actualmente se encuentran en fase de reforma política.

Rometty no hizo mención a las revelaciones de Snowden, pero IBM anunció a principios de año que invertirá 1.200 millones de dólares para construir centros de datos fuera de Estados Unidos. Serán 15 nuevos centros de datos en ciudades como Londres, Hong Kong o Sydney, que parecen destinados a volver a ganarse la confianza de los clientes más sensibilizados. La firma de cloud computing Salesforce también ha difundido planes en la misma dirección.

Irónicamente, Estados Unidos impidió la entrada de compañías chinas, como Huawei y ZTE, en mercados nacionales estratégicos alegando cuestiones de seguridad y durante años ha estado acusando a China de incluir mecanismos de espionaje en sus dispositivos, acusaciones para las que nunca se presentaron pruebas. Ahora, las revelaciones de Snowden le han servido en bandeja a China la razón, públicamente documentada, para decir que las compañías tecnológicas estadounidenses no son de fiar. Cisco Systems ha sugerido que el espionaje de la NSA está retrasando importantes decisiones de compra, hasta que se aclare cuál es el riesgo de contratar un proveedor estadounidense.

El CEO de Cisco, John Chambers, ha escrito una carta a Obama pidiéndole transparencia y una renuncia al ciberespionaje de la NSA. “Entendemos las amenazas reales y significativas que existen en este mundo, pero debemos también respetar la relación de confianza de la industria con nuestros clientes”. La compañía ha sido una de las únicas que al presentar sus resultados trimestrales ha atribuido el descenso de sus ventas en los mercados emergentes, sobre todo China, a las revelaciones de Snowden.

Alternativas de infraestructuras y telecomunicaciones

Algunas compañías se están preparando para llenar el hueco que los proveedores de telecomunicaciones de Estados Unidos dejarán en contra de su voluntad. La china Huawei promociona sus productos como ‘libres de puertas traseras’ y pretende ganar cuota de mercado con ello, sobre todo en los países del Tercer Mundo. El operador alemán Deutsche Telekom ha anunciado su propósito de crear, junto a otras compañías, su propio servicio de correo electrónico y buscador. Entre los servicios que ofrece Telefónica a sus clientes en su nuevo centro de datos en España está el de contratar un servidor en el país que elija, y comentan que han notado una demanda mayor por servidores ubicados en Europa.

Las firmas especializadas en análisis de mercados indican una tendencia clara. La Information Technology and Innovation Foundation prevé que las compañías estadounidenses pierdan hasta 35.000 millones de dólares para el año 2016 en el boyante sector del cloud computing. Hoy Estados Unidos posee el 85% del mercado, pero podría caer hasta el 55% para la fecha indicada. Forrester habla de unas posibles pérdidas de 180.000 millones de dólares en el terreno del cloud, hosting web y outsourcing, aproximadamente el 25% de los ingresos de estos mercados.

Imágenes: greenoid

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