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Microsoft permitirá a sus usuarios elegir dónde se almacenan sus datos

La compañía brindará a sus usuarios la posibilidad de escoger un centro de datos fuera de Estados Unidos para almacenar su información personal, con el fin de paliar la desconfianza nacida tras el caso Snowden

Microsoft es la primera de las grandes multinacionales de internet que ha aceptado almacenar los datos localmente

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El centro de datos de Microsoft en Dublín, los europeos podrán elegir que sus datos se almacenen en éste, en lugar de en Estados Unidos

El centro de datos de Microsoft en Dublín, los europeos podrán elegir que sus datos se almacenen en éste, en lugar de en Estados Unidos

Microsoft ofrecerá a sus usuarios la posibilidad de almacenar sus datos personales fuera de Estados Unidos, en servidores ubicados otras partes del mundo. La compañía quiere así ganarse la confianza de sus clientes, algo que considera necesario después del perjuicio que han hecho las revelaciones de Edward Snowden sobre la trama de ciberespionaje de la NSA.

El anuncio de Microsoft ha pillado con el pie cambiado a las otras grandes compañías estadounidenses de internet. La mayoría de ellas se han expresado en contra de almacenar los datos de los usuarios localmente, alegando que esto acarreará un gran coste y que provocará una fragmentación de internet. Sin embargo, con este movimiento se abren las puertas para que nuevas entidades den un paso en la misma dirección.

El jefe del departamento legal de Microsoft, Brad Smith, en declaraciones al Financial Times, ha defendido que los usuarios deben tener la capacidad para decidir, con información en la mano, dónde se almacenan sus datos, a qué leyes están sujetos y qué posibilidades hay de que los gobiernos accedan a ellos. El directivo no ha dejado de recalcar la influencia que el programa PRISM y la reacción de los países afectados ha tenido sobre el anuncio su compañía acaba de hacer.

La monitorización de las comunicaciones personales, desde el correo electrónico hasta Facebook, pasando por los servicios de Google o los de Microsoft, así como el espionaje de las llamadas telefónicas por parte de la NSA no ha hecho ningún favor al negocio de las compañías estadounidenses. La sospecha de que estas empresas hayan permitido la instalación de puertas traseras a la agencia de seguridad empeora aún más su imagen de cara a sus usuarios, particularmente los de fuera de Estados Unidos.

La indignación de los países afectados por el espionaje, muchos de ellos aliados tradicionales de Estados Unidos, les ha llevado a tomar decisiones de serias consecuencias. Una de las más encendidas ha sido la de Brasil, muy preocupado por impedir que la situación se vuelva a repetir, trabaja en un borrador para que por ley toda información sobre sus ciudadanos se almacene dentro del país. En la Unión Europea también ha habido llamamientos para una política de privacidad más férrea con las compañías, mientras aliados tradicionales de Estados Unidos, como Alemania, se han topado con el espionaje en sus narices, como evidencia la vigilancia al teléfono de Angela Merkel.

Una medida costosa, pero, ¿eficaz?

El de Microsoft de momento es sólo un gesto, pero ha sido la primera compañía que ha dado un paso hacia la localización de los datos, una alternativa que hasta ahora las grandes empresas habían pintado como inviable. Cuando Brasil anunció su intención de tramitar una ley para que la información de sus ciudadanos se mantuviera dentro de sus fronteras, 47 compañías de 18 países firmaron una carta para pedir al gobierno que no apruebe esta legislación.

Los detractores de esta solución señalan que estar obligados a abrir centros de datos en muchos países tendría un precio prohibitivo. Las más desfavorecidas en este contexto serían las startups y pequeñas empresas, que no se podrían permitir contar con instalaciones en todos los países en los que estén presentes.

No es la única corriente que critica este movimiento. Hay quien opina que acciones como la de Microsoft no evitarán que la información personal de sus usuarios caiga en manos de la NSA, pues las compañías estadounidenses siguen rigiéndose por las leyes de su país y están sujetas a la obligación de prestar los datos necesarios para colaborar con las autoridades, según el Patriot Act. Con el fin de salvar este escollo, el jefe del departamento legal de Microsoft ha propuesto que Estados Unidos y la Unión Europea firmen un acuerdo para garantizar que no pueda espiarse en territorio ajeno, al menos sirviéndose de los servicios que ofrecen las compañías de tecnología.

Imagen: Microsoft

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