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El accidente de tren de El Cuervo de 1972 dejó 86 fallecidos tras una colisión entre un expreso y un ferrobús
SEVILLA, 19 (EUROPA PRESS)
El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en la localidad cordobesa de Adamuz, originado en la tarde de este domingo, que se ha saldado hasta el momento con 39 fallecidos y 152 heridos, no es el único accidente ferroviario grave en Andalucía, por desgracia, en los últimos 50 años. En concreto, el 21 julio de 1972, una colisión entre el expreso que circulaba entre Madrid y Cádiz y el ferrobús que cubría el trayecto entre la capital gaditana y Sevilla, a tres kilómetros de la estación de El Cuervo (Sevilla), dejó un trágico balance de 86 muertos y 150 heridos.
Así se destaca en un documental, con guion del periodista Pedro Ingelmo, que profundiza en ese suceso y que vio la luz justo cuando se conmemoraba medio siglo del siniestro, que tuvo lugar cerca de la finca La Junquera, muy próxima a la localidad sevillana de El Cuervo. El trabajo audiovisual fue impulsado por la Diputación de Cádiz, a través de su Servicio de Producciones Audiovisuales, contó con la colaboración del Ayuntamiento de Lebrija y se puede visionar en el canal de Youtube del organismo provincial, como se señala en la página web del citado Consistorio, consultada por Europa Press.
Este documental, que lleva por título 'El llanto de El Cuervo', recoge testimonios de personas que vivieron aquel trágico suceso en primera persona, desde supervivientes a familiares de víctimas, además de contar con expertos en materia ferroviaria y con autoridades de los municipios más afectados. “Con todo ello, se trata de recuperar el relato de unos hechos que aún hoy tienen difícil explicación”.
El “frágil” ferrobús, vehículo ultraligero de una sola unidad o con hasta tres acoplados y autopropulsado por motores térmicos o eléctricos, que transportaba a los viajeros procedentes de Cádiz “se llevó la peor parte”. El informe oficial de Renfe, según se muestra en ese documental, aludía a ese choque frontal, originado a las 7,36 horas de ese 21 de julio de 1971, a 80 kilómetros de Sevilla, y al hecho de que “ambos trenes hicieron uso de sus frenos, pero no pudieron evitar la colisión”.
Uno de esos testimonios es el de Juan José Romero, mecánico ferroviario, que aseguraba entonces que en Sevilla “se sabía que aquello iba a ocurrir, claro que en aquellos tiempos la locomotora no disponía de un dispositivo como hoy en día, que se llama 'tren tierra', que tiene su teléfono y habla con el puesto de mando cuando ve una incidencia”.
“Fue un porrazo y un estallido enorme, como una frenada muy brusca. Había muchísimo humo después del golpe ese tan grande que recibimos y todo eran gritos, voces y gente saliendo de los distintos compartimentos”, relataba Diego Cortés, uno de los pasajeros del expreso.