Almería se queda con un solo tren a Madrid mientras los colectivos ferroviarios temen perder más conexiones

Desde este lunes, Almería cuenta con menos conexiones ferroviarias. En concreto, el Intercity que la conectaba con Madrid, y que pasaba por las provincias de Granada y Jaén, dejará de circular durante las obras previstas en Despeñaperros, con un plazo anunciado de 14 meses, y el tramo entre Almería y Linares-Baeza quedará cubierto por autobús. Un periodo de tiempo que puede alargarse y que, mientras dura, contará con una alternativa ferroviaria limitada a un único Alvia vía Granada, mientras Renfe anuncia refuerzos puntuales en los días de mayor demanda.

El problema es que nadie sabe todavía qué pasará después. Renfe asegura que será al terminar las obras cuando pueda determinar cómo quedará la oferta definitiva entre Almería y Madrid, sin garantizar que el Intercity vaya a regresar. Una incógnita que genera malestar entre los colectivos ferroviarios que temen que una suspensión inicialmente temporal termine convirtiéndose en una pérdida permanente de conexiones, mientras municipios como Jódar (Jaén), por donde pasaba el tren, se quedarán directamente sin ningún servicio ferroviario en su estación.

Es decir, la desaparición del Intercity no afecta únicamente a quienes utilizan el tren para desplazarse entre Almería y Madrid. El servicio también permite conectar municipios de Almería, Granada y Jaén con otros puntos de Andalucía y con la capital española. Para los colectivos ferroviarios, esa función territorial es precisamente uno de los motivos por los que reclaman que la conexión se mantenga más allá de la rentabilidad económica.

José Carlos Tejada, portavoz de la Mesa del Ferrocarril de Almería, recuerda que el servicio lleva alrededor de medio siglo cumpliendo una función de vertebración entre las provincias de Almería, Granada y Jaén. La organización admite que el Intercity no es rentable y que Renfe aporta recursos para mantenerlo, pero considera que esa circunstancia no debería determinar por sí sola la continuidad de una conexión que presta un servicio territorial. “Durante 50 años ha cumplido una misión fundamental, que ha sido vertebrar el territorio”, sostiene Tejada, que reclama que esa función se mantenga incluso cuando llegue la Alta Velocidad.

De dos conexiones a una

Además, hasta este lunes 6 de septiembre, Almería disponía de dos frecuencias diarias con Madrid. Con la suspensión del Intercity, cuenta únicamente con el Alvia que conecta ambas ciudades vía Granada. Mientras, el servicio público ferroviario entre Almería y Linares-Baeza sí se mantendrá, pero por carretera.

La Mesa del Ferrocarril, que ya ha mantenido reuniones con Renfe, Adif y el Ministerio de Transportes en las que ha habido “buena sintonía”, considera insuficiente esta alternativa y ha planteado a Renfe que mantenga la segunda circulación mediante trenes Alvia. Su propuesta pasa por disponer de dos frecuencias ferroviarias entre Almería y Madrid mientras duren las obras. También la Plataforma por el Tren Almería reclama conservar la conexión de la tarde. Su portavoz, José Antonio Barrera, plantea utilizar un tren Alvia 730 híbrido, como el que actualmente realiza la conexión de Almería con Granada por la mañana, para mantener una segunda circulación.

Se anuncian obras por 14 meses. Todos sabemos que las obras civiles al final duran más. Posiblemente estaremos hablando de dos años

“Lo mismo que lo hace por la mañana, pedimos que lo haga por la tarde y no perdamos esa frecuencia del tren de por la tarde”, señala. Mientras el Gobierno central deriva la explicación de la situación en Renfe, la compañía, sin embargo, no se compromete con ninguna de estas alternativas en su respuesta. Desde la entidad aseguran que se reforzará determinados días el Alvia Almería-Granada-Madrid, especialmente viernes y domingos, cuando exista una mayor demanda, pero esos refuerzos puntuales no suponen recuperar la segunda frecuencia diaria.

La suspensión está vinculada a las actuaciones que Adif ejecuta en la infraestructura ferroviaria en el entorno de Despeñaperros. El plazo anunciado para las obras es de 14 meses, pero los colectivos ferroviarios miran ese calendario con cautela. “Se anuncian obras por 14 meses. Todos sabemos que las obras civiles al final duran más. Posiblemente estaremos hablando de dos años”, advierte Tejada.

La preocupación no se limita a que las obras puedan prolongarse. El principal temor es qué ocurrirá con el servicio cuando terminen. Renfe asegura que todavía es pronto para determinar cuál será la oferta definitiva entre Almería y Madrid y que será entonces, una vez conocidas las condiciones operativas de la infraestructura, cuando pueda concretar cómo se quedarán las conexiones. La compañía y la Mesa del Ferrocarril tienen previsto continuar las conversaciones durante el otoño, en una reunión en la que también está previsto que participen el Ministerio de Transportes y Adif. Por ahora, por tanto, Renfe no garantiza la recuperación del Intercity, aunque tampoco anuncia su desaparición definitiva. La decisión queda abierta a la espera de cómo quede la infraestructura y de las condiciones de explotación que resulten de las obras.

Pueblos desconectados

Sin embargo, para algunos municipios, la consecuencia del corte será mucho más profunda que perder una conexión directa con Madrid. Es el caso de Jódar, en Jaén, donde el Intercity es actualmente el servicio ferroviario que mantiene conectada la estación con el resto de la red. Su alcaldesa, Juana Cazorla, advierte de que desde la supresión de este ferrocarril no pasará ningún tren por la estación de Jódar. “¿Y qué supone eso? Un aislamiento total y absoluto”, afirma.

Cazorla considera que el ferrocarril no puede analizarse únicamente desde la rentabilidad de cada servicio. En su opinión, las conexiones ferroviarias permiten que los jóvenes estudien o trabajen fuera y sigan viviendo en sus municipios, facilitan la llegada de visitantes y contribuyen a mantener actividad económica y población en las zonas rurales.

La alcaldesa recuerda su propia experiencia familiar: una de sus hijas se desplazaba en tren a Granada para estudiar, pero un cambio de horarios terminó haciendo incompatible el servicio con las necesidades de los estudiantes. Para Cazorla, ese tipo de decisiones forman parte de un proceso de deterioro progresivo de las conexiones. “Nos cambiaron de horario, ya no les venía bien, que es una manera también de ir eliminando líneas”, sostiene.

"Cuando se quita una infraestructura, se quita un servicio; luego generar otra vez el hábito del uso es complejo"

La alcaldesa de Jódar considera que el riesgo de que una suspensión temporal termine facilitando la desaparición del servicio no es una hipótesis nueva. Su experiencia, asegura, es que una vez que una infraestructura deja de utilizarse, recuperar posteriormente los usuarios resulta complicado. “Cuando se quita una infraestructura, se quita un servicio; luego generar otra vez el hábito del uso es complejo”, señala. Ese es precisamente el temor que comparten los colectivos ferroviarios: que durante más de un año los viajeros se acostumbren a otras formas de desplazamiento y que, cuando llegue el momento de decidir qué servicios ferroviarios recuperar, la demanda sea todavía menor.

En el caso de Jódar, la alcaldesa vincula además las comunicaciones con el problema demográfico. El municipio, explica, ha pasado de rondar los 14.000 habitantes a unos 11.400. Cazorla no atribuye esa pérdida exclusivamente al ferrocarril, pero sí considera que las malas comunicaciones dificultan que los jóvenes puedan quedarse en el municipio mientras estudian o trabajan. “¿Qué hijo o hija nuestro se va a quedar en la provincia si tenemos unas comunicaciones pésimas?”, plantea.

No solo una cuestión de Madrid

El cierre temporal de esta conexión y las dudas sobre el futuro del Intercity se producen además mientras Almería sigue esperando la llegada de la Alta Velocidad, a través del Corredor Mediterráneo cuyas obras siguen ralentizadas en Lorca (Murcia). La Mesa del Ferrocarril considera que, mientras ese proyecto no se complete, la provincia necesita mejorar las prestaciones de los servicios actuales.

Tejada sostiene que sería además posible reducir alrededor de 30 minutos el viaje del Alvia mediante un nuevo estudio de los horarios y de las denominadas 'mallas' ferroviarias. A ese ahorro se sumarían otros 30 minutos cuando los trenes vuelvan a salir de la estación de Almería, en lugar de la actual situación derivada de las obras del soterramiento. El objetivo, según sus cálculos, sería pasar de unas siete horas de viaje a alrededor de seis.

La reivindicación, por tanto, no se limita a conservar una frecuencia. Los colectivos reclaman más trenes y mejores tiempos de viaje en una provincia que consideran penalizada desde hace años por sus conexiones ferroviarias. Para Cazorla, además, la llegada de la Alta Velocidad no debería significar el abandono de las líneas convencionales. “El tren no tiene que ser rentable, el tren tiene que ser un transporte público y social”, recuerda.

La alcaldesa, como los colectivos y muchas otras localidades desconectadas del tren, reclama que la defensa del ferrocarril se convierta en una reivindicación conjunta de los 97 municipios de Jaén, tengan o no estación, y de la Diputación provincial. Porque, para los municipios que atraviesa la línea, el problema no es solo sobre cuánto se tarda en llegar a Madrid, sino si dentro de unos meses seguirá pasando algún tren por sus estaciones.