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El hilo negro de la transición, al descubierto

Joaquín Recio

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No ha sido el primer encuentro de víctimas de la transición, ni será el último, pero ha sido más que necesario que se hiciera y que se consiguiera, además de la unidad, un planteamiento de futuro en sus conclusiones.

Del 23 al 25 de enero del 2026 nos hemos dado cita en la ciudad de Logroño familiares de Marc Muñoz, Manuel José García Caparrós, Ángel Almazán, Caso Almería, Arturo Ruiz, Vitoria (3 de marzo de 1976), Teófilo del Valle, entre otros… El llamamiento lo realizó la asociación Manuel José García Caparrós desde Andalucía, con unos objetivos muy claros para las demás familias y entidades: 1) unir fuerzas desde las familias para conseguir más transparencia y verdad en nuestros casos; 2) avanzar en la reparación de las víctimas de la transición. No puede haber víctimas de primera y víctimas de segunda; 3) consolidar una relación entre todas las asociaciones y familiares para ayudarnos en nuestros objetivos de verdad, reparación y justicia.

En octubre de 2018 organizamos desde la asociación Manuel José García Caparrós un encuentro estatal de víctimas de la transición en Málaga, que contemplaba un segundo encuentro en el Parlamento Europeo, en el que participaron más de 80 personas provenientes de todo el Estado Español. De aquellos encuentros de Málaga y Bruselas surgió una red de amistad y colaboración entre las diferentes familias y un sentimiento de saber que estamos conectados y que podemos compartir nuestras luchas y sentimientos.

También nació la Asociación Andaluza de Víctimas de las Transición, que ahora ha adoptado un perfil más bajo tras tener un papel importante en algunos seminarios y cursos académicos de universidades andaluzas. El motivo principal es el repentino fallecimiento de nuestro compañero Manuel Ruiz, al que siempre recordaremos por su humanidad y tenacidad en su lucha por su hermano Arturo Ruiz y demás víctimas de la transición. Esperamos también ir saliendo de este letargo emocional y seguir su ejemplo con todo su legado de voluntad y sacrificio.

Constatamos la necesidad de estar más unidos que nunca, de modo que no se olvide la memoria de nuestros familiares y compañeros asesinados por la ultraderecha policial o parapolicial en la transición

La elección de Logroño surgió del contacto que se forja en las diferentes iniciativas que hemos desarrollado por todo el Estado español. Así conocimos la voluntad del homenaje a Miguel Sarabia, uno de los supervivientes de la matanza de Atocha del 24 de enero de 1977, al que nunca se le había realizado un homenaje institucional en su ciudad natal.

Así que consideramos a principios del año pasado que sería una buena idea unir la memoria de los abogados de Atocha con las demás víctimas de la transición. Gracias al trabajo institucional y su propuesta de homenaje por parte del PCE e IU de La Rioja, la familia de Miguel Sarabia, en concreto su viuda, una de sus hijas y dos nietas, pudieron disfrutar de un acto de colocación de una placa en la calle Barriocepo donde nació; y también de un acto cultural donde no faltó la palabra, tanto de la poesía de un exalumno de Miguel Sarabia llamado Manuel Tejedor, recitada por la joven Elena Ollero; y la música comprometida nacida del pueblo con el flamenco del cantaor Juan Pinilla y el toque de David Caro. “El hombre que fue bueno durante toda su vida”.

La prensa local y regional nos ha acompañado en todos los días de este encuentro y ha destacado con respeto y cierto entusiasmo el homenaje al logroñés Miguel Sarabia. Tan solo un diario estatal como eldiario.es se hizo eco del homenaje y encuentro. Sorprende mucho, porque cuando han querido otros medios han convertido a las víctimas en protagonistas. Esto sirve para constatar la necesidad de estar más unidos que nunca, de modo que no se olvide la memoria de nuestros familiares y compañeros asesinados por la ultraderecha policial o parapolicial en la transición, y consigamos evitar la impunidad con la que la ultraderecha vive desde la transición hasta la actualidad. Es el hilo negro que queremos desenmascarar desde muchos ámbitos de nuestra acción ciudadana.

En el encuentro nos hemos conocido más aquellos que ya nos conocíamos y hemos descubierto nuevas familias y casos. Yo escribo estas líneas desde una posición personal, y me gusta destacar que vinieran personas especialistas que están desarrollando investigaciones serias sobre la impunidad en los crímenes de lesa humanidad. En esa línea de investigación se debe insistir, sin cesar, porque se trata de conocer todo para poder sanar en lo más que se pueda el sistema democrático. Desde aquí hago un llamamiento no solo a familiares sino también a activistas e investigadores a sumarse a nuestra red.

Proponemos acudir a la Unión Europea para denunciar la no aplicación de la Ley de Memoria de Democrática

Pronto saldrán a la luz las conclusiones de todo este encuentro, de los debates y propuestas que han surgido. Me gustaría destacar algunas cuestiones. Por ejemplo, la necesidad de promover acciones conjuntas sabiendo que la unidad hace la fuerza. Por eso se han acordado unos máximos: entre otros, la derogación de la ley de amnistía, que choca con la capacidad de intervención de la justicia sobre los victimarios, o la modificación de la ley de secretos de estado, que no nos permite acceder a la documentación de nuestros casos.

Hay acuerdos concretos que tienen margen de desarrollo, como la propuesta de acudir a la Unión Europea para denunciar la no aplicación de la Ley de Memoria de Democrática o la confección de una unidad didáctica sobre las víctimas de la transición con una perspectiva global y curricular.

En el encuentro tuvimos otro momento abierto a la ciudadanía, que al igual que el homenaje a Miguel Sarabia, nos enriqueció con la participación de la gente de la ciudad. La proyección de la película Las armas no borrarán tu sonrisa de Adolfo Dufour nos habla de las víctimas y nos cuenta más concretamente la semana negra de Madrid de 1977.

Y esto es un tema que me apasiona: cómo el cine ayuda a la difusión de los casos, como fue la película de ficción basada en los hechos reales, El Caso Almería (Pedro Costa, 1984) o Vitoria, 3 de marzo (Victor Cabaco, 2018). Casi todos los casos tienen un documental que recoge lo que ocurrió: es el caso de Gustavo Muñoz, con Gustau, la transición al descubierto (Jaume Domènech, 2021) o Manuel José García Caparrós, que acumula varios estupendos…

La fuerza del cine llega hasta tal punto que en el caso del Teófilo del Valle el documental dirigido por Manuel de Juan abre nuevas perspectivas en la investigación y además provoca un movimiento que llega reactivar el caso incluso judicialmente, siendo el único caso abierto en un juzgado antes de que prescriba a sus cincuenta años el próximo febrero de este año. Sabemos de la fuerza que puede tener el cine. Por eso estamos apoyando la película documental El hilo negro de JAC López, donde participa Carlos Bardem, basada en la gran investigación de Carlos Portomeñe, La matanza de Atocha y otros crímenes de Estado: anatomía de la transición (Atrapasueños ed. 2022).

Nos queda un camino que recorrer y en ese camino ya no estamos tan solos y solas.

Joaquín Recio es escritor, editor y vocal de la Asociación Manuel José García Caparrós