Diez años limpiando el camino del Rocío: “Una joya de la naturaleza como Doñana no puede tener una montaña de basura”

Es una dinámica que no cesa con el paso de los años, y que algunas personas parece que no están dispuestas a que siga así. Una vez que termina El Rocío, en el Parque Nacional de Doñana, por donde se permite el paso de miles de personas, muchas de ellas con vehículos a motor, queda un rastro de basura que nadie recoge si no fuese por el trabajo de entidades como la Asociación Guías de Doñana, que ha denunciado la situación de suciedad en que se han encontrado algunos caminos rocieros mediante distintas acciones de limpieza que han organizado desde que terminó la romería el pasado 25 de mayo.

La asociación fue creada en 2016, y agrupa, a pesar de su nombre, a gente que tiene “una visión colectiva de cómo nos gustaría que fuese el parque”, no solo guías como tales, como explica su vicepresidente, Justo Martín.

Su motivación es clara: “Si defendemos que Doñana es la auténtica joya de la naturaleza en España, no puede tener una montaña de basura, porque se pasa hasta vergüenza cuando se recorre con los turistas algunas zonas y lo ven”.

Aseguran los Guías de Doñana que “basta con caminar por algunos tramos del Camino de Hinojos” para encontrar lentiscos convertidos “en improvisados urinarios, y kilos y más kilos de papel higiénico esparcidos por Doñana semanas después del paso de las hermandades”.

Para esta entidad, no se pueden “normalizar estas imágenes ni asumir que forman parte del Rocío”, y subraya que “muchísimas personas viven la Romería desde el respeto y el amor por esta tierra”, y, precisamente por ellas, hay que “cuidar el camino, que también debe formar parte del espíritu rociero y peregrino”.

“Nos hablan de competencias, pero no limpian”

Justo Martín recuerda que, cuando termina la romería, cada año se hace una “limpieza general” de los caminos por parte del Plan Romero, pero no se entra en distintos rincones a los que sí llegan los guías. Pero, lo peor, es que si se reclama que se limpie a las distintas administraciones, porque “a veces nos hablan de competencias y unos echan la culpa a otros y nadie limpia”.

Reconoce que es “muy difícil” conseguir que todos los rocieros cumplan con las normas básicas de limpieza del parque, “y solo con que el 1% no cumpla entre miles de personas pasan estas cosas”, e incluso han elaborado “un decálogo del comportamiento que las hermandades asumen como propio” para mejorar la limpieza. Pero basta con que alguien considere que un lentisco es un baño público para que la basura se acumule.

“Es verdad que se ha mejorado mucho en los últimos 15 años, pero queda mucho por hacer, y unos pocos hacen mucho daño”, señala el portavoz de los guías, que asegura que se toman limpiar el parque como parte de su trabajo, porque “somos la cara visible, los que presentamos el espacio al mundo, y esto no debería estar así. Lo que hacemos no es tan complicado, no sabemos quién tiene que hacerlo, pero habría que estar preocupado por la imagen que se da”, termina.

Batidas por varias zonas

Entre las batidas realizadas este año se encuentra una jornada de limpieza de basuraleza en el Camino de Hinojos, entre el Puente del Ajolí y Moralejo, un recorrido de más de cuatro kilómetros por el que transcurre el caminar de las hermandades de Hinojos, Carrión de los Céspedes, Chucena, Escacena del Campo, Manzanilla, Valencia, Paterna del Campo, Pilas, Sanlúcar la Mayor, Santa Fe y la Asociación Rociera El Caoso.

Esta acción nace además del compromiso de uno de los guías, que recorre habitualmente esta zona acompañando a visitantes y conoce de primera mano el impacto que deja la acumulación de residuos semanas después de la Romería del Rocío.

En ese punto se han recogido 46,95 kilos de residuos, divididos entre ocho de vidrio, cinco de papeles y higiénicos y toallita y una gran cantidad de envases y restos de plásticos.

En otra batida, en la zona de La Madre de la Marisma, se trabajó en una acción de limpieza organizada por Chelonia dentro del programa de voluntariado de Parques Nacionales, junto a voluntarios de Ok Planet Huelva y SEO/BirdLife, en la que retiraron 72,5 kilos de residuos de la marisma, entre ellos 40 de envases ligeros, 17 kilos de vidrio y más de 300 colillas.

Los guías enfatizan que la marisma de El Rocío es uno de los espacios más emblemáticos y sensibles de Doñana, pero, “desgraciadamente”, sigue sufriendo “comportamientos irresponsables y niveles de suciedad incompatibles con la conservación de un entorno de este valor ecológico”.