Nita, cantante: “Ser madre sola es una vorágine bastante interesante”
Cordobesa, procedente de una familia de músicos, Cristina Manjón se dio a conocer en la década pasada con el dúo Fuel Fandango. Tras embarcarse en varias aventuras musicales, ahora regresa en solitario con el nombre artístico de Nita y un disco, Magma, que refleja su momento vital.
“La banda se disolvió en 2024 y, entre tanto, en mi vida sucedieron algunos cambios también personales”, recuerda. “Fui madre hace tres años y he estado trabajando también en teatro musical en Madrid, haciendo una obra sobre la vida de Chavela Vargas. Esto es un nuevo comienzo para mí: empezar una carrera en solitario con un disco más íntimo y más personal. Era un proyecto que tenía en mente desde hace tiempo y que tenía muchas ganas de empezar a hacer, porque sentía la necesidad de explorar nuevos caminos”.
Así, frente al ruido que nos rodea por doquier, la propuesta de Nita “habla sobre el encuentro con uno mismo, el despertar de la conciencia a través del contacto con la naturaleza. A partir de ahí surge la idea de crear este álbum, donde expreso muchas cosas que tienen que ver con eso: con la introspección, con la búsqueda. Y ese encuentro con uno mismo da lugar a un estado, digamos, más amable en este mundo en el que vivimos”.
Conciliación inviable
Por otro lado, la artista subraya que “no hablo de maternidad de manera explícita, pero a la vez está rodeando el disco. Yo lo siento como un aura alrededor del álbum. De hecho, mi hijo aparece en muchísimos momentos, desde el principio hasta el final. Hemos sampleado sus respiraciones, su voz cuando juega. También aparece en el inicio del disco el sobrino de una amiga, que está con nosotros a veces, con el que compartimos momentos. Es mi pequeño homenaje a la infancia, a esos niños que hemos sido todos y a los niños que están con nosotros”.
“Es cierto que la maternidad te cambia”, prosigue. “Obviamente, es un cambio muy brutal en la vida de una persona y, en los tiempos que corren, me parece un acto de absoluta valentía y dedicación absoluta. Y más en mi caso, porque lo tengo sola. Bueno, es una vorágine bastante interesante. Yo creo que eso asoma en mi ser, porque está ahí, es parte de quien soy ahora mismo. Pero, ya digo, explícitamente yo no hablo de la maternidad en el disco. No me ha apetecido. No saco ninguna bandera de nada. Me parece que la maternidad es una elección muy personal, que yo creo que hay que respetar profundamente, tanto a quien le apetezca como a quien no. Pero sí que es verdad que quienes nos atrevemos a meternos ahí, pues, bueno, son tiempos convulsos y tiempos difíciles...”
Cuando se le pregunta por la conciliación en la música, no vacila un instante en responder que “es prácticamente inviable, teniendo en cuenta que vivimos en un sistema brutalmente capitalista, donde lo que más importa es la producción, no el cuidado de los seres humanos. Está todo muy mal, pero no solo en la música, sino en cualquier lugar. Al final, que a una madre la separen de una cría a los pocos meses de nacer para que siga produciendo es una aberración. Y esto es lo que se ha normalizado en una sociedad capitalista. Poder criar de manera amable es una hazaña muy, muy difícil, para mí y para cualquiera”.
Una ambición enorme
Y ser andaluz, ¿sigue siendo un hándicap para un músico, o ya está el sector globalizado y las oportunidades son las mismas para todos? “Considero que, partiendo de la base de que, si tú naces en un entorno familiar acomodado, tienes muchas más facilidades en la vida para absolutamente todo lo que quieras proponerte, teniendo en cuenta que nosotros, los andaluces, vivimos en una tierra que no tiene la infraestructura que tienen otros lugares, está claro que es más difícil. Es obvio que es así. Yo lo reconozco, lo veo y lo palpo. Pero, igual que te digo que, cuando yo vengo de una familia humilde, obviamente me va a costar siempre mucho más trabajo llegar al mismo lugar que a otra persona que viene de un entorno acomodado”.
Algo que, por otro lado, no parece haberla disuadido nunca de perseguir sus sueños. “En mi caso también es que yo personalmente no tengo una ambición enorme en mi vida. Para mí, mis sueños ya están más que cumplidos, porque mi ilusión era tener un disco y dedicarme a la música. Y fíjate, profesionalmente llevo veinte años dedicándome exclusivamente a la música. Cantando llevo desde que tenía doce años. He ido poco a poco. Soy una persona que valora y disfruta el proceso. Pero veo que todo esto también tiene que ver con el sistema capitalista, con cómo se mueven los hilos y cómo funcionan las cosas”.
Reivindicación de las raíces
Con presentaciones a la vista en Barcelona y Sevilla, Magma ha sido producido por Santiago Gonzalo, más conocido como Bronquio, por expreso deseo de la cantante. “Conté con él porque pensé que podía ser un buen productor para el disco. Estaba buscando una persona que hiciera un universo electrónico que abrazara todas esas sensaciones y esas emociones que yo quería transmitir. Tenía muy claro el concepto del disco, adónde quería que llegara, y contacté con él porque me parece un productor muy genuino, con un sonido muy especial, muy único”, explica. “Creo que hemos llegado a un universo muy hermoso que, a la vez que es potente y muy magnético, como es la electrónica, también tiene un punto delicado, sensual, íntimo. Creo que nos hemos entendido muy bien”.
Y la vena flamenca de Bronquio, plasmada en discos de Rocío Márquez o Kiko Veneno, ¿asoma también, se manifiesta en esta colaboración? “Eso tendrían que decirlo los oyentes más que yo”, dice Nita. “Pero, a ver, yo me he curtido en la copla; fue mi primera escuela cuando era pequeña. Después he hecho un camino muy largo de experimentación con estilos, no solo con uno, sino con muchos otros estilos y músicas del mundo. Y todo eso es lo que suena cuando yo canto. Yo vivo experimentando con mi voz y con mis sonidos, y esa es mi identidad. Entonces, eso tendrían que decirlo quienes escuchan el disco, como te digo. Pero, obviamente, él es de Jerez de la Frontera, yo soy de Córdoba, y creo que el disco está muy impregnado del lugar del que venimos. Aunque sea un sonido electrónico, al final la electrónica también se puede plasmar de manera orgánica y con un sonido muy de la tierra. No solo no he perdido nunca mi raíz, es que siempre he reivindicado mis orígenes”.