El parón del AVE a Málaga desencadena un choque frontal entre Gobierno y Junta de Andalucía en vísperas de las elecciones
Los problemas de conectividad ferroviaria en Andalucía en vísperas de la Semana Santa, especialmente el parón del AVE entre Madrid y Málaga, han desembocado en un enorme conflicto político entre la Junta de Andalucía y el Gobierno central que ninguno de los dos rehúye.
De hecho, ambas instituciones han optado por ir al choque frontal, arrastrando a todos los partidos a una confrontación dura a las puertas de unas elecciones autonómicas en las que el PP de Juan Manuel Moreno parte como favorito. Moreno anunció este lunes la disolución del Parlamento y adelantó los comicios al próximo domingo 17 de mayo. La campaña electoral arrancará en la noche del jueves 30 de abril.
Tras una semana cruzándose acusaciones gruesas, en las que han participado desde el presidente Moreno hasta el ministro de Transportes, Óscar Puente, el consejero de Turismo, Arturo Bernal, convocó este lunes a una reunión telemática a todos los alcaldes, empresarios del sector e instituciones de la Costa del Sol afectadas por “el problema ferroviario” para “actualizar la situación”.
La reunión venía precedida de un sonoro desencuentro en el que la Junta ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez del “aislamiento ferroviario de Andalucía”, cifrando las pérdidas del parón del AVE a Málaga en 1.300 millones de euros. El ministro tildó de “disparate” esa previsión, de la que se ha desligado la patronal malagueña, y acusó de “manipulación” a Moreno y a los medios que se hicieron eco de esas cifras sin contrastar.
El desencuentro podía haber terminado con el “calentón” de ambas partes el jueves pasado, pero el Ejecutivo andaluz ha mantenido el pulso al ministro todo el fin de semana, y este lunes se ha rodeado del rocoso sector turístico de la Costa del Sol y un puñado de alcaldes del PP para intensificar su ofensiva.
Bernal ha empezado la reunión poniendo sobre la mesa otro dato, este sí oficial (del Instituto Nacional de Estadística), que muestra una caída del turismo nacional del 10% en la provincia de Málaga durante el mes de febrero. La Junta relaciona esa caída con la interrupción de la línea de alta velocidad, que va ya para tres meses, porque los datos de viajeros internacionales que llegan a Málaga han experimentado un leve repunte en el mismo periodo.
El subdelegado del Gobierno en esta provincia, Javier Salas, ha abandonado la reunión antes de que terminase en señal de protesta y, acto seguido, ha difundido un duro mensaje a los medios de comunicación: “Convocan a una reunión sólo para hablar del AVE, pero olvidan que la guerra iniciada por sus amigos Trump y Netanyahu, guerra que aún Moreno Bonilla no ha condenado, está provocando problemas serios al sector turístico, reduciendo drásticamente el número de viajeros de muy alto poder adquisitivo que no pueden venir a Málaga”.
El turismo es, junto con el sector agroalimentario, uno de los dos pilares de la economía andaluza, representa entre el 12 y el 13% del PIB regional. El año 2025 cerró con 37,9 millones de viajeros en Andalucía y dejó unos ingresos de 30.000 millones de euros. La Semana Santa, a ojos de la Junta, constituye “el primer gran reto turístico del año”. Málaga, por ser capital de la Costa del Sol y la única provincia andaluza con un aeropuerto internacional, concentró el año pasado el 40,7% de las pernoctaciones de toda Andalucía en esa semana.
Esto no es una guerra política más. Se libra sobre el terreno, donde el Gobierno de Moreno tiene más ascendencia sobre los empresarios, los agentes sociales y los medios de comunicación. Se libra a las puertas de una cita electoral, que arranca justo este lunes, 23 de marzo, cuando el presidente ha disuelto el Parlamento y convocado a 6,5 millones de andaluces a las urnas.
Andalucía representa casi el 20% del sufragio nacional (61 escaños en el Congreso), su peso político y su proyección en las próximas elecciones generales es muy superior al de Extremadura, Aragón y Castilla y León. La circunscripción provincial de Málaga elige 17 diputados autonómicos, de los que hoy el PP tiene diez, el PSOE cuatro, Vox dos y la coalición Por Andalucía uno.
Esta guerra política se juega en la “casa” de Juanma Moreno, motor de la industria turística andaluza y, también precisamente por esto, la más afectada de las ocho capitales por la masificación turística y el encarecimiento del precio de la vivienda, que ha motivado las primeras manifestaciones multitudinarias esta legislatura, convocadas por el Sindicato de Inquilinos y respaldada por miles de jóvenes. El alquiler medio en Málaga, donde el 10% son ya pisos turísticos, se encareció un 33% el año pasado, uno de los repuntes más altos de España, según un informe reciente.
El pulso sobre el AVE y su impacto en el turismo también divide a una ciudad que, en los últimos años, empieza a dar “síntomas de agotamiento de un modelo económico saturado”, advertían los manifestantes en Málaga capital. El alcalde, el octogenario Francisco de la Torre, volvió a apartarse de las directrices de su partido (es famoso por ello) para reclamar una tasa turística para sufragar el sobrecoste que supone para los servicios públicos de su ciudad, pero el Gobierno de Moreno se lo denegó, porque “pone en riesgo la gallina de los huevos de oro”, porque no hay consenso en el sector y, sobre todo, porque el PP ha hecho de la “bajada masiva de impuestos” una seña de identidad ideológica.
“Aislamiento ferroviario de Andalucía”
Es sabido que al presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección no le gustan las guerras culturales, ni las que aviva Vox por la extrema derecha (rechazo a la inmigración, negacionismo de la violencia machista), ni las que incentivan desde el otro flanco las izquierdas (privatización de la sanidad, la educación, la dependencia...).
Sin embargo, a lo largo de la legislatura Moreno se ha movido como pez en el agua en todo tipo de pulsos contra el Gobierno de Sánchez de orden económico, siempre con la patronal alineada a sus espaldas, desde la falta de financiación autonómica al déficit de inversión estatal en Andalucía. En todos estos lances, suele citar a Catalunya como contrapunto privilegiado por el Ejecutivo socialista.
En ambos pulsos confronta directamente con su principal rival en las urnas, la ministra de Hacienda y candidata del PSOE-A, María Jesús Montero, y en este último conflicto por el AVE ha chocado directamente contra Óscar Puente, el ministro más beligerante en las redes. La portavoz de la Junta y consejera de Hacienda, Carolina España, suele hablar en tono peyorativo del “Gobierno Sánchez-Montero”. Esta semana lo ha rebautizado “Gobierno Sánchez-Montero-Puente”.
La irrupción de Puente en escena ha tensado los músculos tanto en el PP andaluz como en el PSOE. En ambos partidos había reservas: había asesores de Moreno que veían “riesgos” en “azuzar a Puente”, porque es “un político muy visceral, capaz de movilizar y tocar la fibra sensible de los socialistas, que es justo lo que no queremos”. Entre los socialistas más cautes existe, sin embargo, cierta preocupación por tensar la cuerda: “El estilo de Puente vale para Madrid y para una presidenta como Isabel Díaz Ayuso, pero no para Andalucía ni para Moreno”, dice un dirigente regional.
El supuesto agravio de la Moncloa a Andalucía -aparejado siempre a los “privilegios” hacia Catalunya- es un histórico leit motiv de la Junta (ya lo era también en tiempos de Manuel Chaves) que moviliza el “voto institucional”, hoy capitalizado por Juanma Moreno. “¿Qué pasaría si la situación que está viviendo Andalucía con el AVE sucediera en Cataluña? Málaga va a estar tres meses sin alta velocidad. No podemos asumir con naturalidad que todos los días haya retrasos en la red ferroviaria andaluza”, dijo el presidente andaluz el pasado lunes, precisamente mientras Salvador Illa retiraba su proyecto de Presupuestos para Cataluña por la falta de apoyo de ERC.
Obras “de seguridad” en la vía del AVE
La línea de AVE entre Madrid y Málaga está interrumpida desde el 18 de enero, tras el accidente de trenes en Adamuz (Córdoba) en el que murieron 46 personas, y el posterior desprendimiento de un talud sobre la vía a su paso por Álora (Málaga) el 4 de febrero. Por ahora, el AVE llega hasta Antequera y desde allí se ofrece un transbordo en autobús hasta la capital, lo que alarga el viaje hasta las cuatro horas y media. A pesar de ello, unas 3.000 personas al día están usando este servicio, de modo que la interrupción no es total, según el Ministerio de Transportes.
La Junta esgrime ese parón de dos meses como símbolo del “abandono”, de la “dejadez”, del “castigo” del Gobierno de España hacia Andalucía, “porque ya no es de izquierdas, porque aquí gobierna Moreno con mayoría absoluta y no lo soportan”, dicen.
La situación política hoy es mucho más compleja y más dura que hace una semana, cuando el presidente de la Junta denunció en un desayuno informativo que el parón del AVE a Málaga tendría un impacto económico de 300 millones de euros, “que pueden aumentarse si la conexión no está solventada antes de Semana Santa”. Moreno hizo esas declaraciones el lunes 16 de marzo, poco antes de que Adif anunciase que la reapertura de la línea se retrasaba “como mínimo” hasta finales de abril, tras el periodo vacacional.
Antes de conocer ese dato, el PP andaluz ya había registrado ese mismo día en el Parlamento una proposición no de ley sobre el “impacto económico del aislamiento ferroviario de Andalucía”, que cifraba las pérdidas entre 190 y 200 millones de euros durante la Semana Santa, sólo en la provincia de Málaga“. 48 horas después, ya con la confirmación del retraso de las obras en la línea del AVE por parte de Adif, el Gobierno andaluz elevó la cifra de pérdidas estimadas en 1.300 millones de euros, aludiendo a ”datos del sector“.
La patronal malagueña (AEHCOS) negó tajantemente que hubiera dado esa cifra. “Ese dato no aparece en ninguna de nuestras comunicaciones”, aseguró una portavoz a este periódico. Sin embargo, en una reunión interna con la delegada de la Junta de Andalucía en Málaga y presidenta provincial del PP, Patricia Navarro, el presidente de los empresarios malagueños, José Luque, había cifrado las pérdidas directas en 300 millones y las indirectas en 1.300 millones.
El ministro de Transportes irrumpió en el debate a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter), donde explicó que el retraso en la reapertura de la línea de AVE era inevitable por cuestiones de seguridad -los daños provocados por el desprendimiento del talud eran más graves de lo previsto- y cargó contra el Gobierno de Moreno, al que acusó de “manipulación” por sostener el “disparate” de dar por buena unas pérdidas de 1.300 millones sólo en Málaga.
En 2025, la Consejería de Turismo había calculado el impacto económico de la Semana Santa en toda Andalucía en torno a los 500 millones. “Buleros, mamporreros de quinta, ridículos”, escribió Puente, atizando tanto a miembros del Ejecutivo andaluz como a periodistas que difundían esos datos.
El choque frontal con el ministro, lejos de preocupar a PP y PSOE dada la cercanía de las elecciones andaluzas, parece haber incentivado la estrategia de confrontación por ambas partes. El viernes, la portavoz de la Junta, Carolina España, elevó desde Málaga el tono de gravedad por el parón del AVE. “Hemos perdido la Semana Santa”, dijo, solemne.
La consejera, natural de Málaga, hizo un llamamiento a “muchas personas a venir a Málaga, aunque tengan que venir en autobús, en coche o en avión. Estamos disponibles”, dijo, usando un discurso cuestionado por algunos miembros de la patronal malagueña porque “si da a entender que no se puede llegar a Málaga, puede provocar el efecto contrario y desmotivar a quien tuviera pensado venir por otra vía”.
El sábado, España volvió a convocar a la prensa en la estación de trenes María Zambrano, donde se hizo un vídeo junto al cartel del autobús que lleva a los pasajeros del AVE hasta Antequera, donde pueden enlazar con la línea a Madrid. La Junta ha pedido soluciones alternativas al Gobierno, como la “bonificación de los peajes” en la autovía de Málaga, la “mejora de los accesos en la A-7 y la AP-7”, o incentivos fiscales para los vuelos a Málaga.
El alcalde, a Puente: “Será un placer volver contigo a las obras en Álora”
El domingo, el alcalde de la ciudad, el popular Francisco de la Torre, se apeó de la estrategia de confrontación de la Junta con el Gobierno y usó un tono de conciliación con el ministro Puente, al que también exigió “un tono más institucional y correcto”. España denunció que “Málaga está aislada” por los problemas de conexión ferroviaria, usando la misma expresión (“aislamiento ferroviario de Andalucía”) que aparece en la proposición no de ley que el PP registró en el Parlamento una semana antes. Los datos oficiales de movilidad en Málaga que maneja el área de Turismo del Ayuntamiento, correspondientes a 2025, cuantifican las llegadas a la ciudad por avión en un 63,9%, por tren en un 11,6% y por coche en un 9,9%.
De la Torre, un verso suelto del PP desde hace 30 años, se ofreció a volver a visitar las obras del AVE en Álora, tras visionar el vídeo que difundió Puente en redes explicando la “complejidad” de las obras para despejar la vía, donde estaban trabajando 75 técnicos y 23 máquinas, “lo que cabe en turnos de 24 horas al día, siete días a la semana”. “Ministro, buen domingo desde Málaga. Estuve allí la mañana del 1 de marzo, hace justo tres semanas. Figura en mi agenda pública. Será un placer volver contigo”, dejó dicho el alcalde.
Este lunes la polémica se expandió a otras provincias. El Ayuntamiento de Huelva, donde el PP tiene mayoría absoluta, votará en el pleno del próximo viernes a favor de la “dimisión o el cese” del ministro Óscar Puente y de los responsables de Adif por la gestión del accidente de Adamuz, según consta en una moción registrada por los populares este lunes, y que ha anunciado el teniente de alcalde.
El choque de trenes a la altura del municipio cordobés inspiró un breve armisticio en la política andaluza. Los partidos se apearon de la confrontación habitual y esgrimieron un consenso en el Parlamento, al margen de la bronca que ya se vivía en el Congreso. Lo llamaron el “espíritu de Adamuz”, pero duró apenas unas semanas.
Moreno defendió en la Cámara la idea de crear una comisión de investigación sobre el accidente -a pesar de no tener competencias sobre la gestión directa de lo ocurrido-, y encendió a los partidos de la oposición, que le afearon que hubiera vetado dos veces una comisión de investigación parlamentaria sobre la crisis de los cribados de cáncer de mama, cuya competencia directa es la Junta.
La semana pasada, el Consejo de Gobierno autorizó la personación del Gabinete Jurídico de la Junta de Andalucía en la causa seguida ante el Tribunal de Instancia Plaza número 2 de Montoro (Córdoba) para la investigación del accidente ferroviario de Adamuz, “así como el ejercicio de las acciones judiciales civiles o penales que procedan”. Fuentes del Ministerio de Transporte consultadas por este periódico han descartado añadir más a lo dicho por Puente en redes estos días.