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Aires de fin de ciclo en Sevilla: un alcalde con fecha de caducidad y un líder de la oposición obligado a irse

Espadas sostiene el bastón de mando municipal tras su segunda toma de posesión como alcalde en 2019.

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El mandato municipal ha llegado este martes a su ecuador en todos los ayuntamientos de España, pero en Sevilla más que dos años parece que ha pasado toda una vida. A ello ha ayudado mucho la pandemia, como en todos lados, pero también una situación política que deja un paisaje singular: un alcalde (Juan Espadas, PSOE) con fecha de caducidad, un líder de la oposición (Betrán Pérez, PP) obligado a dejar el cargo, una izquierda (Adelante Sevilla) con pugnas internas… Con este panorama, los grupos que menos tensiones han sufrido han sido Cs, que si pudiese rezaría para retrasar todo lo posible las próximas elecciones para ver si se recupera en el contexto nacional, y Vox, que si por ellos fuera se celebrarían mañana (como en Andalucía) al verse en la cresta de la ola.

El mandato llega a su mitad con una sensación de fin de ciclo, de que estamos en la recta final. Y aunque el gobierno municipal se esmere en transmitir sensación de actividad, lo cierto es que se ha instalado un tiempo político de espera, de aguardar acontecimientos. Muestra de ello es que este martes nadie hacía balance de estos dos años o de lo que espera para los dos que quedan hasta las municipales de 2023, y que pocos se acordaban de la efeméride. La impresión es que todo el mundo está a otra cosa.

Alcalde a la espera de las autonómicas

Empezando por el PSOE, el grupo en el gobierno. Con su victoria en las primarias para ser el candidato socialista a la Junta, el propio Juan Espadas ha activado su cuenta atrás. En su equipo aseguran que ejercerá como alcalde hasta el último día, que no va a aflojar su agenda, que su capacidad de trabajo para acumular tareas está más que demostrada… pero lo cierto es que no terminará el mandato. Como mucho le queda año y medio en el cargo, si es que no hay adelanto electoral y se precipitan los acontecimientos.

Espadas le ha pedido a los suyos un plus, que nadie pueda esgrimir que el Gobierno local afloja el ritmo y culpe de ello a su nueva condición como candidato andaluz, algo que pase lo que pase le va a reprochar la oposición, más cuando a partir de diciembre añada a su currículum el cargo de secretario general del PSOE-A. Y eso por no hablar de que la parroquia socialista está ahora más pendiente de qué concejal será su sustituto, y de si este nombramiento es una mera transición hasta 2023 o el elegido será el próximo candidato en las municipales.

El PP, la herida que no cicatriza

A esta sensación de interinidad no le está sacando partido un PP que no termina de cerrar heridas. Este martes era el día en principio elegido por su portavoz, Beltrán Pérez, para dejar el cargo, consecuencia directa de apoyar a la corriente perdedora en el último congreso provincial de su partido. La presidenta del PP sevillano, Virginia Pérez, ya le comunicó que no será el candidato en 2023, con el senador y alcalde de Tomares, José Luis Sanz, como principal favorito en las quinielas, aunque algunos se empeñen en no descartar del todo a la consejera de Cultura, Patricia del Pozo.

Beltrán Pérez iba a dejar este martes la portavocía y pasar a ser un concejal raso, pero al final no ha dado el paso todavía sencillamente porque no se fía: lo hará cuando el Comité Ejecutivo Provincial del partido valide el acuerdo de "integración efectiva" acordado hace semanas entre las dos candidaturas que lucharon por la Presidencia del PP provincial, la de Virginia Pérez (respaldada por Pablo Casado) y la de Juan Ávila, avalada por Juan Manuel Moreno Bonilla. Su sustituto será Juan de la Rosa, secretario general de los populares sevillanos, que asumirá las funciones durante estos dos años con la certeza de que no será candidato.

La tensión en Adelante Sevilla

Así que Juan Espadas y Beltrán Pérez, los cabezas de lista de los dos principales partidos, no repetirán en 2023. Y lo mismo podría ocurrir con la portavoz de Adelante Sevilla, Susana Serrano, máxima responsable de Podemos en la capital, que por estatutos podría volver a presentarse como candidata (su primera presencia en el Consistorio fue al frente de Participa Sevilla) pero que está por ver que lo haga. A ello no ayuda la tensión que se vive en el seno del grupo, en el que los otros tres concejales llegaron a forzar que dejara la portavocía y que han llegado a votar de manera distinta en el pleno.

Adelante Sevilla nació como una coalición de siete partidos, aunque Equo se fue hace unos meses, a lo que se une que Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista se integrarán en el nuevo Adelante Andalucía de Teresa Rodríguez. Con concejales que incluso no se hablan entre sí, Podemos e IU (los dos principales partidos de esta coalición) están funcionando por separado, a lo que se une que su portavoz adjunto, Daniel González Rojas (líder de IU en la capital), tendría que invocar un artículo especial de sus estatutos para repetir un tercer mandato en la lista electoral, algo que también está por ver.

Las cuentas no le salen a Cs

Con este panorama tan intenso en estas tres formaciones, la sensación que desprende Cs es la de una balsa de aceite: sin cambios, sin líos, sin polémicas y con una trascendencia en el día a día municipal muy por encima del peso de sus cuatro concejales. El problema de Cs es de contexto, arrastrado por el hundimiento nacional del partido, de ahí que a día de hoy su máxima aspiración sea amarrar como sea el 5% necesario de los votos para mantener su representación, aunque sea reducida a la mitad, aunque las referencias de las dos últimas citas electorales (Cataluña y Madrid) son catastróficas.

A esto hay que añadirle otra dificultad, y es que la victoria de Juan Espadas en las primarias socialistas añade nubarrones a la idílica relación que hasta ahora han mantenido PSOE y Cs en el Consistorio sevillano. Para su portavoz, Álvaro Pimentel, no va a ser tan fácil volver a pactar un presupuesto con Espadas, no en vano su objetivo ahora es sacar a Cs del Gobierno de la Junta en unas elecciones que serán el año que viene y que tensionarán todo el ecosistema municipal. 

Y queda Vox, que ha pecado de inexperiencia en el Ayuntamiento pero que se ha mantenido estable en estos dos años, que no es poco visto lo visto. La convulsión de las primarias provinciales no salpicó al grupo municipal y no ha habido voces críticas internas en contra de la labor municipal, lo que no significa con ello que Cristina Peláez, su portavoz, tenga con ello garantizada su continuidad. Todavía es pronto para saberlo, más en un partido con las miras puestas en las elecciones andaluzas, pero no deja de ser todo un síntoma que, hoy por hoy, puede ser de las pocas caras que repitan en el próximo mandato.

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