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‘Entrelazadas’, un podcast que recupera la memoria de las mujeres y los oficios tradicionales de Aragón

Claudia Saavedra y Ainhoa Escudero

Naiare Rodríguez Pérez

11 de octubre de 2026 22:23 h

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Las historias de las mujeres que había en los talleres aragoneses no siempre han aparecido en los libros. Sin embargo, tratan de todas aquellas que aprendieron un oficio de sus madres o de sus maestras, que perfeccionaron técnicas durante décadas, que pusieron en valor lo artesanal y que hoy se enfrentan al reto de transmitir ese conocimiento. Para recoger esas voces antes de que se apaguen, Claudia Saavedra y Ainhoa Escudero han creado ‘Entrelazadas’, un podcast que pone el foco en las mujeres que mantienen vivos los oficios tradicionales y en todo lo que se transmite con ellos.

El proyecto acaba de estrenar su segundo episodio, protagonizado por Natalia Lázaro, restauradora de antigüedades y artes aplicadas y tercera generación de una familia vinculada a este oficio. Desde L’Atelier Virgòs, el taller familiar de Zaragoza, la conversación se adentra en el relevo generacional y la responsabilidad de conservar objetos que también guardan la historia de quienes los poseyeron. Antes, el episodio piloto había acercado al público a Esperanza Antón, pintora de cerámica de Muel desde los 18 años.

“Mucha gente que se dedica a estos oficios nos dijo que por fin se veía reflejada, o que una historia así merecía más reconocimiento. Y el mensaje que más se repetía era ”¿para cuándo el segundo?“, recuerda Claudia. Para Ainhoa, esa respuesta confirma que ”hay una parte de nuestra memoria contemporánea que quiere ser escuchada“.

De una amistad a un proyecto compartido

Claudia y Ainhoa se conocieron en la inauguración de Casa Virgós, a través de Natalia Lázaro, y volvieron a coincidir meses después en la Anticonvocatoria de JECCAM, una iniciativa de participación juvenil vinculada a la cultura comunitaria. 

“No había tiempo para darle muchas vueltas, y eso nos ayudó, porque elegimos lo que de verdad nos movía a las dos”, explica Claudia. Pusieron en común sus inquietudes y descubrieron que compartían la preocupación de que las historias de las mujeres de su entorno no siempre encontraban espacio en los relatos oficiales.

Detrás de esa afinidad hay trayectorias diferentes, pero atravesadas por la cultura, la comunicación, la creación y la perspectiva de género. Claudia trabaja en comunicación audiovisual, cuenta con formación en Género y Políticas de Igualdad y desarrolla una investigación doctoral en Comunicación. Ainhoa se formó en Artes Escénicas, cursó un máster en Gestión Cultural y es creadora textil.

 L’Atelier Virgòs

podcast en“En la Universidad se nos habló poco de referentes intelectuales y artistas femeninos y menos, por no decir que nada, de referentes cercanos, de nuestras ancestras y contemporáneas”, señala Ainhoa. En este sentido, tal y como remarca, abuelas, madres, amigas y vecinas también forman parte de la cultura, aunque sus conocimientos no siempre reciban el reconocimiento que merecen.

Para Claudia, esa inquietud tiene raíces familiares: “Mucho de lo que sé no lo aprendí en la escuela, sino que me lo enseñaron mi madre y mi abuela”. 

“Escuchándolas entendí que muchas veces son las mujeres quienes guardan la memoria. Guardan la de una familia y también una manera de hacer, de mirar, de escuchar y de sentipensar”, explica. Ainhoa llegó a una conclusión parecida mientras estudiaba Artes Escénicas en Madrid, donde descubrió a referentes como Las Sinsombrero.

Ahora, según comparten, esa mirada se traslada a cada episodio, ya que las protagonistas no aparecen solo como depositarias de una técnica, sino como mujeres con recorridos propios, decisiones, dificultades y aprendizajes. “Cuando escuchas a la persona, el oficio deja de ser una pieza de museo”, resume Claudia, quien añade que “aparecen las casualidades que la llevaron hasta ahí, las dudas, las risas, la gente que la enseñó”.

En los encuentros con las artesanas, las creadoras descubren que un oficio rara vez se aprende en solitario. Esperanza Antón llegó a la cerámica a los 18 años y aprendió de una maestra que enseñó a decorar a muchas mujeres de Muel. Por su parte, Natalia Lázaro recibió el legado de su madre, Pili, y continúa una historia familiar que ya suma tres generaciones dedicadas a la restauración.

“Detrás de cada artesana hay una cadena de mujeres que se han ido pasando el oficio”, cuenta Claudia. En este sentido, ambas remarcan que esa transmisión comprende mucho más que la destreza manual, ya que incluye palabras para nombrar herramientas y materiales, soluciones aprendidas con la experiencia, relaciones con proveedores y clientes, y una forma particular de entender el trabajo. 

Por eso, la desaparición de un oficio sin relevo no solo supone perder una actividad económica o una técnica. “Se pierde muchísimo. No solo la técnica o el oficio, sino todas las historias que han ido pasando de generación en generación, las de las propias personas, la historia cultural de un lugar”, advierte Claudia. Además, Ainhoa añade que también desaparecen “décadas de experiencia” y aprendizajes que no figuran en ningún manual.

L’Atelier Virgòs

La continuidad, a su vez, no siempre resulta sencilla. Esperanza les habló de las dificultades de sostener una tradición artesana en un contexto en el que buena parte de las compras se realizan por internet. Al mismo tiempo, el segundo episodio amplía esa reflexión a la restauración. En el caso de Natalia, los objetos no son piezas aisladas, sino que cada mueble conserva rastros de las familias a las que ha pertenecido y de las vidas que han pasado por él. “Se heredan las emociones”, apunta Claudia.

Una memoria que se escucha

La elección del formato sonoro responde a esa misma voluntad de preservar lo que a veces se pierde al transcribir una conversación. La voz conserva el ritmo, el acento, las pausas, las risas y las emociones de quien recuerda. “Incluso cómo una persona se para para buscar un recuerdo”, apunta Claudia.

Las grabaciones se realizan en los propios talleres, en un ambiente que favorezca la conversación y permita que el lugar también forme parte del relato. Ainhoa destaca que el audio registra, además, “el encuentro, la complicidad y la relación surgida entre entrevistada y entrevistadoras”. De hecho, tal y como añade, se trata de generar un espacio de confianza en el que cada mujer pueda contar su historia a su manera.

El proyecto también aspira a salir de los auriculares, por lo que sus creadoras trabajan en una temporada de cuatro episodios, vinculados a las estaciones del año, y contemplan organizar un taller presencial impartido por una de las artesanas y una grabación con público.

Mientras recorren Aragón, Claudia y Ainhoa siguen descubriendo oficios que desconocían y mujeres cuyo trabajo había quedado en segundo plano. De hecho, Claudia conserva piezas de cerámica de Esperanza y objetos restaurados o decorados por Natalia que ahora tienen para ella un valor diferente. Asimismo, Ainhoa, que aprendió a coser hace años y mantiene un pequeño proyecto textil, reconoce el tiempo y el esfuerzo que exige el trabajo manual. “He empezado a mirar con más amabilidad a las mujeres de mi entorno, comprendiendo más y mejor de dónde vienen”, cuenta.

Quizá esa sea una de las claves de ‘Entrelazadas’, que detrás de una pieza hay unas manos, detrás de unas manos una historia y detrás de esa historia otras muchas que la hicieron posible. En una época marcada por la rapidez y la tecnología, Claudia desea que quienes encuentren el archivo dentro de unos años sientan curiosidad por esos oficios. “Ojalá también inspiren a alguien a seguir aprendiendo y manteniendo vivos esos oficios”, dice.

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