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Quinto, el pueblo zaragozano donde los anuncios viejos son valiosos

Muchas de las actividades culturales más originales y pertinentes de Aragón se están desarrollando en los pueblos, fuera de Zaragoza y de las dos otras capitales. El fenómeno no es nuevo y va a más, con ejemplos notables como el de Quinto, que estos días, ya en su cuarta edición consecutiva, avanza en la regeneración de sus calles sirviéndose de intervenciones artísticas en torno al patrimonio gráfico. El proyecto se llama Retrospectiva, se anuncia con el lema 'Permitido pintar carteles' y su principal plasmación es tan sencilla como efectiva: se buscan rincones de la localidad que merecen un lavado de cara para convertirse en lienzos en blanco y, sobre sus paredes, jóvenes artistas reproducen publicidad antigua de conocidas marcas en gran formato, que destacan por apelar a la memoria colectiva y, sobre todo, por su belleza. Detrás, hay un largo trabajo de ideación, de descubrir conexiones documentales y sentimentales, que da sentido a todo.

El arte urbano, con el muralismo como expresión más habitual, está presente en otros pueblos de Aragón y de España. Pero este proyecto mantiene su singularidad por trabajar con anuncios y por relacionarlos con la evocación del pasado. Quinto, que ha visto multiplicarse las visitas en los últimos años desde la apertura de su igualmente exclusivo Museo de las Momias, ya está destacando también por Retrospectiva, una iniciativa del Ayuntamiento que tiene como alcalde a Jesús Morales y de cuya materialización se ocupa la gestora cultural Paula Blesa.

“Es una propuesta cultural que se ha consolidado como una cita singular dentro del panorama artístico aragonés y nacional. Al recuperar ejemplos de publicidad histórica y rotulación ‘vintage’, devolviéndolos al espacio público para mejorar así también la imagen del pueblo, este se hace más acogedor, más creativo. La aceptación por parte de los vecinos crece año a año, la acogida y la hospitalidad son fantásticas. Y cada vez que contactamos con artistas o con las marcas para que nos cedan los derechos de los carteles, ya conocen el proyecto y se suman a la aventura prácticamente sin dudarlo”, dice Paula Blesa. “Todo se hace desde el respeto y la admiración hacia aquellos pioneros gráficos que trabajaron en la publicidad y son reproducciones fidedignas que hacen artistas contemporáneos, ilustradores y muralistas”, añade.

Carteles que conectan con antiguas fotografías

Los trabajos de 2026 concluyen este sábado 23 de mayo con una fiesta en el Rincón de la Charanga, a la hora del vermut, animada por DJ Pables (Pablo Grao) con música de los 60, que invita a rememorar los guateques. 

Antes, a las 12.00, está convocada la visita guiada para descubrir las tres intervenciones del año, que son obra de Diego Apesteguía, Arantxa Recio ‘Harsa’ y Dan Bonssai, quienes han convivido unos días en Quinto. Pero este museo al aire libre de publicidad resignificada es visitable en cualquier momento, paseando por sus calles. Junto a cada pieza, un código QR permite ampliar la experiencia, accediendo a un archivo fotográfico que conecta la temática de los murales con imágenes antiguas de quintanos y quintanas. En las ediciones precedentes han trabajado Hugo Casanova, Isabel Garmón, Contiza Rotulación, Jesana Motilva, Helena Pérez, Edu Bhurton, Miguel Maestro, Diego Vicente, Sara Marcos o Laura Alloza. 

Dan Bonssai, un artista urbano madrileño afincado en Aragón, deja en la calle Tranqueta una reproducción de un calendario de los 80 de Cluzasa (Centrales Lecheras Unidas de Zaragoza), empresa desaparecida en la segunda mitad de esa década que, entre otras granjas y lecherías, se surtía en Quinto. Muchos la recordarán por sus anuncios y envases. Pintando a pleno sol largas horas, aunque siempre atendido por vecinos que le llevaban comida y bebida, Dan Bonssai explicaba cómo ha podido descubrir toda la fuerza de este diseño al replicarlo a gran tamaño en una pared.

Como para él, para la ilustradora zaragozana Arantxa Recio también ha sido la primera vez en duplicar una obra ajena. Subida en una grúa en la calle de la Cruz, y asimismo bien provista por las gentes de Quinto, recreaba en una pared un anuncio de Iberia de los años 50. Este invitaba a visitar España con la imagen de un avión superpuesto sobre figuras femeninas, al estilo de las muñecas recortables, ataviadas con trajes regionales. Todo un reto, lleno de detalles, explicaba Harsa.

La otra intervención de la cuarta edición de Retrospectiva corre a cargo de Diego Apesteguía, un reconocido artesano madrileño de la rotulación, este sí acostumbrado a evocar técnicas y estilos gráficos del pasado. Ha trabajado minuciosamente en la reproducción en la calle del Olivo de un cartel de Conservas Ortiz, muy posiblemente de los años 30. Una espléndida estampa costumbrista, reflejo de su época, que también pasa así a formar parte del patrimonio visual de Quinto.