Transmuros, la editorial que busca crear diálogo entre las personas encarceladas y la sociedad civil
La literatura y el arte como vía de escape, de resistencia, como forma de generar debate y de cuestionar lo establecido. Repensar los modelos. Hay un poco de utopía detrás de la editorial Transmuros, perteneciente al colectivo con el mismo nombre, que busca defender los derechos de las personas encarceladas en Aragón, pero cabe preguntarse qué lucha por los derechos civiles y políticos no ha sido utópica a lo largo de la historia.
Nadie habla, o muy pocos lo hacen, de los derechos de los presos en nuestro país. “Las personas que están dentro de prisión tienen unos derechos y hay muchos de esos derechos que no se están cumpliendo. Es importante que los muros de la prisión no nos oculten lo que está ocurriendo dentro”, dice Alejandro Rubio, uno de los miembros fundadores de Transmuros, colectivo heterogéneo al que pertenecen, entre otros, estudiantes, profesores de universidad, personas que han estado encarceladas o familiares de presos.
El director de la organización, Francisco Javier Aijón Vázquez, conoce bien esta problemática: “A la semana de entrar me dijeron una frase muy dura: ‘Tienes que tener en cuenta que cuando entras los derechos se te quedan en la puerta’. Hasta ese punto tienen interiorizado que no son ciudadanos a nivel del resto de los españoles”. Más conocido como Javitxu y uno de los 6 de Zaragoza, pasó 491 días en la cárcel.
Transmuros nació en 2025 casi como un ejercicio de memoria histórica con la presentación de un pódcast, realizado en colaboración con la antigua ASAPA (Asociación de Seguimiento y Apoyo a Presos/as en Aragón), sobre las instituciones de encierro y los movimientos de resistencia a las mismas desde la transición a la actualidad. El primer episodio, publicado en dos partes, trata sobre el Patronato de Protección a la mujer durante la Transición y sobre la lucha de las mujeres en la antigua Cárcel de Torrero en los años 80.
Literatura carcelaria
De esa colaboración surgió la idea de la editorial y otras vías de trabajo con el objetivo de crear espacios de diálogo sobre el sistema de justicia penal y sus consecuencias. Desde un principio pensaron elaborar fanzines en tres líneas diferentes: reedición de fanzines carcelarios antiguos, edición de fanzines actuales y elaboración de fanzines informativos sobre el sistema penal (para personas que no han tenido contacto con el sistema penal puedan conocer sus derechos ante cualquier incidente).
Con esto en mente, Rubio recordó que, para la elaboración del pódcast, buscando en los archivos de AFAPE (Asociación de Familiares y Amigos de Presos/as y Expresos/as) —asociación precedente a ASAPA—, encontró dos fanzines realizados por familiares de presos y expresos en el año 83 —titulados 'Libertad 0' y 'Libertad 1'— y otro realizado por presos de la Cárcel de Torrero en el 86 —titulado 'Esto no es Hawai'—. “Fue autogestionado, autoeditado dentro de la clandestinidad, y su objetivo era doble, la comunicación intramuros, pero también la comunicación extramuros, el contar sus historias”, explica Rubio. También recordó que un compañero de Transmuros le había hablado de 'El Butron', otro fanzine inédito hecho por un preso que murió en el año 89 sin llegar a publicarlo, por lo que decidieron reeditarlo mediante un proceso manual y artesanal.
De esta forma, el pasado mes de enero, el colectivo organizó un evento en el que presentaron la editorial y esos cuatro fanzines. El acto, y la idea de la editorial, llegó a oídos de Daniel Pont, el que fuera cofundador de la COPEL (Coordinadora de Presos en Lucha), con quien han empezado a colaborar para localizar distintos fanzines carcelarios realizados en los años 80, 90 y 2000 en toda España. La idea, de cara al futuro, es reeditarlos y hacer una exposición itinerante por todo el país.
Desde Transmuros son conscientes de que el arte ayuda a esas personas privadas de libertad, que muchas veces no cuentan con apoyo familiar por su situación personal o porque se trata de personas migrantes. “Cosas como la literatura, la poesía, el poder dibujar… y que ese arte lo vean otras personas; es una motivación extra para aguantar una situación tan dura como es la prisión”, reflexiona Javitxu. Por ello, están trabajando para promover un concurso intramuros en tres disciplinas: poesía, relatos e ilustración. “Es una de las cosas que tenemos en mente para que la población reclusa pueda hacer otra cosa que estar en el patio mirando, viéndolas venir”, dice el joven, y explica que dependen, en parte, de la administración de la propia cárcel para poder llevar a cabo esta iniciativa.
Unas palabras que recuerdan a este poema de Marcos Ana, preso político español que fue detenido en 1939 y pasó 23 años ininterrumpidos en la cárcel, donde escribió poemas que traspasaron los muros y llevaron su nombre al mundo:
“Mi vida,
os la puedo contar en dos palabras:
Un patio
y un trocito de cielo
por donde a veces pasan
una nube perdida
y algún pájaro huyendo de sus alas“.
Apoyo directo
La editorial no es el fin último de Transmuros —de hecho, es posterior a su creación—, sino que es una más de las vías de trabajo que llevan a cabo. El colectivo busca reducir la exclusión de las personas presas. Para ello, han realizado distintas acciones de apoyo directo, como una campaña de recogida de calcetines, “lo primero que suelen pedir las personas presas cuando llega el invierno son calcetines”, explica Rubio; y de libros, “de los últimos cinco años, es lo que se nos ha pedido”. También están creando una plataforma junto a distintos colectivos de la ciudad de Zaragoza para tratar la situación sanitaria dentro de las prisiones.
Otra de las patas de la organización, son los acompañamientos a las personas que han salido de la cárcel para ayudarlos con trámites burocráticos, entre otros, pero sobre todo para que puedan volver a sentirse personas: “Consiste en tener una relación humana con alguien y echarle una mano en lo que puedas (…). Yo, al menos, a la persona que estoy haciendo acompañamiento la considero mi amigo”, dice Rubio.
Transmuros busca crecer y llegar a la sociedad civil. Para ello, prepara nuevos actos y eventos, como la presentación del segundo episodio del pódcast el próximo 28 de febrero que lleva por nombre: “Presos en la transición: una historia de represión, resistencia y lucha”; o un evento sobre personas trans y prisión para antes de verano. También están trabajando en dos libros sobre experiencias vitales de personas encarceladas.