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THX 1138

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La película THX 1138, de 1971, primera de George Lucas, y ya con apoyo de Coppola, que también impulsó la maravillosa American Graffiti, es una distopía de la humanidad sometida con pastillas y mensajes agobiantes y rutinarios, una “civilización” orwelliana bajo tierra, en la que está prohibido el amor… y hacer el amor.

Ahora rozamos o entramos en el fascismo no reconocido, disimulante, fascismo en democracia, tal como ejemplifica Trump en su propio maltratado pais, y promueve en todo el mundo, hoy en Hungría, etc.

Primera querella penal a los parques eólicos a mansalva y sin control, a algunos de los cuales ya investiga la UCO. 

Agitación universal y convulsiones locales, regionales, cada casa es un hervidero y cada institución está en mood fin del imperio reomano, tratando de sobrevivir y extraer el jugo en euros mientras finge que mantiene el temblequeante estado del semibienestar.

El mapa de las carreteras y autovías de España muestra su peor cara en Aragón, con más agujeros y baches que en ningún otro sitio.

Estampa iluminada por la IA automática del móvil del Parque del Tío Jorge con una familia paseando, el domingo pasado. Los acecsos al parque estaban cerrados con una cintas. Tren de borrascas en la política nacional y local y mundial. El cambio climático afecta a los corazones, hígados y microplásticos de cada cual.

La película que protagoniza Robert Duvall es un poco repetitiva y las rutinas mecánicas de tan opresivas llegan a agobiar, anticipa el mundo sometido de Matrix y las mil vigilancias que ha ido trayendo el siglo. Los totalitarismos de control absoluto están a pleno funcionamiento, las vigilancias son privadas, públicas y mixtas, Pegassus, Palantir, redes, restreadores, móviles que escuchan, aspiradoras que graban… todo ese material robado, y el que rapiñan las IA’s para formarse, necesitan silos de servidores infinitos, energía y agua sin límites… y Aragón se ofrece al mundo para albergar esos monstruos sin control. Que al menos se puedan controlar un poco, que cumplan las leyes (al menos las que se se puedan entender) y que dejen impuestos en los pueblos y ciudades sería lo mínimo.

Estamos rozando el mundo exagerado de THX 1138… al menos Robert Duvall, su personaje, consigue salir a la superficie del planeta y ver el sol. 

En ese caso, en esa peli, hay una alternativa, otro escenario. Aquí no queda nada más.