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El Prismático es el blog de opinión de elDiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

La trola negra

Guitarricadelafuente en una espectacular escena de 'La bola negra'.

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Lanzamos órdagos, a base de faroles, mientras nos sujetan los cubatas de soberbia. Somos más chulos que un ocho erguido, pero más pesados que uno tendido hacia el infinito. Vamos de sobrados porque nos falta de todo y carecemos de modestia porque exageramos nuestra humildad. Confundimos las bravuconadas con los retos. Somos fanfarrones de ficción y cobardes de acción. Hacemos envites que parecen convites, y terminan en desquites. La revancha es una nueva oportunidad de fracasar que utilizan los tahúres que solo juegan para apostar a favor de su venganza. La habilidad del ajedrez se opone a las soflamas del casino. Por eso el arte del escaque no tiene nada que ver con los escaqueos de una timba. La valentía se sustenta en lo razonable. La obsesión, en cambio, se nutre de visceralidad irrefrenable. Los ríos rebosan con cadáveres de perdidos, mientras que las orillas acogen a los nadadores cautelosos. La sensatez es la vida que nos queda desde que nacemos por azar hasta que morimos de caducidad.

La psicóloga Ellen Langer, docente en Harvard, llamó ilusión de control a nuestra tendencia a sentir que dominamos aquello que, en realidad, depende en buena parte de factores externos. En uno de sus experimentos bastaba con permitir que una persona eligiera su propio billete de lotería para que lo valorara más que otro asignado al azar. Seguía teniendo exactamente las mismas probabilidades, pero había dejado de parecerle igual. Había intervenido. Y participar se parece demasiado a controlar. Es lo que provoca que las malditas máquinas tragaperras tengan una palanca que no sirve de nada, pero parece que lo decide todo. Su objetivo es forzar una ilusión adictiva de control, en cada nueva apuesta, sobre el jugador de turno.

El PP lleva años apretando sin parar la palanca de control electoral, con su pataleta de falta de votos, sin superar la frustración de su derrota en 2023. Tras la convocatoria a las urnas del próximo 29 de noviembre, en Génova ya vuelven a sacar del desván las vestimentas ibicencas de aquella noche 'juliana' de autos locos populares. Vuelven a recuperar las notas de aquel gobierno concebido y no nacido, como diría Ayuso, para repartirse los premios ministeriales de un sorteo no celebrado. Se olvida Feijóo de que elegir el décimo, y compartirlo con Abascal, no modifica el bombo. El problema de creerse ganador antes de tiempo no es moral. Es estadístico. Al gallego le vendría bien conocer la distinción entre quien lanza un farol y el que echa un órdago. El primero intenta que el otro abandone. El segundo acepta que te respondan. Y Sánchez ha dicho órdago. No se puede rechazar. Los que somos más de guiñote percibimos unas señales, como casas, que pueden llevar al arrastre para cantarle las cuarenta a las derechas.

El PP y Vox se han situado en la mesa del poder, rodeados de buitres leonados, togados, purpurados y dorados que nos echan bolas negras de miseria para que nunca pongamos en peligro su autoridad. Este símil de 'La bola negra' (Javier Calvo y Javier Ambrossi, 2026) es el que ha decidido una convocatoria electoral. Su película es el mejor, y más movilizador, mensaje para defender los derechos del presente gracias a los recuerdos del pasado al que nos quieren retrotraer los de siempre. Los nuevos ultraliberales son los viejos fascistas. Antes mataban con pistola en la nuca y ahora con motosierra contra el estado de bienestar. La homofobia y el machismo que denuncian los 'Javis' es un reflejo de la España diversa y plural que niegan, con sus canicas que visten con el luto de la exclusión y el odio de su trola negra de bulos. Ver, desde la fila uno, un día entre semana la sala de cine llena de gente joven, es la incomodidad más agradable que ha tenido mi esperanza en las últimas semanas. Quizás Pedro Sánchez escuchó el pasado fin de semana a Guitarricadelafuente: “Hoy desperté / con ganas de vencer / No tengo miedo” ('Nacido Pa Ganar').

Sabemos en qué lado de la película estarían Feijóo, Azcón, Nolasco y Abascal. Y no es el de Lorca, precisamente. Ahora es el momento de que todas y todos seamos una 'Barraca' de movilización social que protagonice en las urnas el teatro de los derechos. El aleteo de la mariposa que ha provocado el desahucio de Maricarmen es un sismo activador en el electorado progresista. Sería un acierto que nuestra Abascal progresista cerrara la lista del PSOE por Madrid. Toda una declaración de intenciones en favor del derecho a una vivienda digna. El Gobierno aprobó ayer, de nuevo, los decretos que tumbaron en el Congreso la derecha del PP y la ultraderecha de Vox, a los que se sumó Puigdemont. Se recupera así la prohibición de los desahucios hasta 2030, la prórroga de los contratos de alquiler dos años más, la regulación de los alquileres turísticos y de temporada o las limitaciones a los denominados 'fondos buitres'. En la Diputación Permanente hay una mayoría que lo permite y la Constitución así lo establece. Como dice mi amigo Francho: “si no quieren decreto Junts, lo sacamos ”separats“.

Frente a las bolas negras de los buitres del poder y la especulación, llenemos las urnas de votos rojos de progreso e ilusión. Sería el mejor homenaje a tantos “Lorcas” que siguen en las cunetas de la represión y en los armarios de la libertad. “Desechad tristezas y melancolías;/ la vida es amable, tiene pocos días/ y tan sólo ahora la hemos de gozar” (El maleficio de la mariposa, Federico García Lorca).

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