El Gobierno del PP en Cuarte, con su alcaldesa Elena Lacalle al frente, ha decidido dedicar un solar cedido por Zaragoza destinado en principio a“mejorar la seguridad” de la zona para construir un anfiteatro con altar y crismón destinado a celebrar misas. Lo hace, según consta en el proyecto, en atención a la “necesidad de espacio” que planteó el párroco de una ermita cercana. Así se puede observar ya en las obras junto al Instituto de Educación Secundaria Martina Bescós y así lo confirma el propio Ayuntamiento, que en todo caso lo vincula con “la reconstrucción de un lugar cultural”.
La actuación fue licitada en enero con un presupuesto base de 294.608,09 euros (sin IVA) y adjudicada dos meses más tarde a la empresa Solceq SL por 265.147 euros. Para sufragarla, el Ayuntamiento ha utilizado fondos del plan de subvenciones Plus 2024 de la Diputación Provincial de Zaragoza. En principio, la obra iba destinada a la adecuación de una zona verde y a la implantación de carril bici en la zona del Monasterio de Santa Fe, pero finalmente ha ido más allá. Se da la circunstancia de que los trabajos se vieron afectados por las fuertes lluvias de finales de septiembre.
Tal y como refleja el proyecto, “durante la redacción se habló con [el párroco] Don Gustavo y se propuso reproducir el templo de Santa María en el espacio público en la nueva zona verde, de forma que pudiera impartir misa en este nuevo espacio”. De ahí las gradas de hormigón y las plataformas horizontales,“ zonas estanciales en torno a la zona central, la cual reproduce la misma estructura de crujías del templo de Santa María”. “Una piedra en la zona del altar, como ARA, permitirá oficiar la misa. Las familias, muchas con niños y niñas de todas las edades podrán asistir a la misa, ahora en un espacio amplio, natural, y sagrado (al reproducir las mismas medidas y proporciones del templo del monasterio). Los asistentes podrán estar de pie en la zona central, poner sillas si se requiere o sentarse en las gradas laterales”, añade.
Don Gustavo, siempre según el proyecto, fue uno de los dos “agentes institucionales y vecinales” consultados para realizar aportaciones. El otro fue el director del Instituto de Secundaria Marina Bescós, anexo a este espacio. El responsable educativo solicitó un “aula bosque” y la petición sí que ha sido atendida, aunque relegada a una esquina del parque.
Los trabajos en marcha permiten ya esbozar lo que será este espacio, de nombre 'El Jardín del Monasterio', en referencia al cercano Monasterio de Santa Fe: las gradas a los lados, una explanada en el interior y, en el centro, el tradicional altar con un Crismón tallado al frente, “símbolo del císter y de los maestros constructores medievales”, tal y como señala el Consistorio a elDiario.es.
En principio, el solar iba a destinarse –tal y como quedó reflejado en el acto público que oficializó la cesión en julio del año pasado, con las alcaldesas de Cuarte y Zaragoza– a “mejorar las condiciones de seguridad y accesibilidad, creando un nuevo acceso” al mencionado centro educativo y “dotando a este espacio de una parada de autobús escolar, de una zona de estacionamiento para las familias que acuden a diario al instituto y un ‘pump track’”. “Está previsto que se construya un anfiteatro escalonado con mesas de picnic que sirva de punto de reunión para los jóvenes conectado con carril bici que llegue hasta la zona trasera del instituto”, reflejó el Consistorio cuartano en la nota del evento.
Finalmente, sin embargo, el uso que se podrá dar al espacio será bien distinto. “Las gradas reproducen desde la interpretación de los arquitectos redactores, las crujías de las naves actuales, las piedra de clave de las bóvedas están representadas en los piedras octagonales que crean una senda en el suelo, y el octógono grande con la cruz central representa la geometría de la torre y su cimborrio, en el crucero. La piedra de altar se suma a los elementos simbólicos de su reconstrucción”, traslada el Gobierno municipal del PP.
Sobre el carácter confesional del lugar no queda lugar a duda. “El crismón tallado en el frente del altar era el símbolo del cister y de los maestros constructores medievales, al igual que los ajedrezados jaqueses tallados en las cuatro esquinas del altar. Las zona siguiente, posterior al altar, representa con las gradas la geometría y espacialidad de la sala capitular, otro espacio principal del monasterio, el espacio de la oratoria y el disenso. Se trata por tanto de recuperar el valor arquitectónico que el románico buscó aportar y que se dio en este enclave, desde una visión actual y actualizada”, apunta. Y continúa: es “un espacio donde trasferir parte de la actividad docente a la naturaleza, al exterior, donde poder dar una clase o impartir misa fuera de la ermita dado los problemas de espacio que tienen”. Eso sí, precisa que en Cuarte “hay varias congregaciones religiosas, y no todas católicas, donde este nuevo espacio es perfecto para la celebración de todo tipo de eventos grupales, sociales, culturales y religiosos, al igual de como ya eran utilizadas las iglesias-catedrales en la edad media, como espacios sociales”.