Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La UE responde con parálisis a las amenazas de Trump sobre Groenlandia
Los 'niños de la guerra' llevan un año sin cobrar su pensión de Rusia
Opinión - El 'tiro' del ministro Cuerpo, por María Álvarez
PERFIL

Quién es Vladimir Padrino, protagonista en la sombra de una Venezuela sin Maduro

Imagen de archivo de Vladimir Padrino durante un ejercicio militar en Caracas en 2025.

Descifrando la Guerra

6 de enero de 2026 21:56 h

13

El 3 de enero de 2026 marca un antes y un después en Venezuela. La intervención militar de Estados Unidos, la captura del presidente Nicolás Maduro y las amenazas lanzadas por Donald Trump contra Caracas marcarán las dinámicas internas venezolanas en los próximos meses y años. 

Si bien el país se encuentra ante un nuevo paradigma, no se ha producido un cambio de régimen. Maduro ya no está, pero el chavismo continúa en el poder y mantiene, al menos por ahora, el control de los principales resortes del Estado y de las Fuerzas Armadas. En este contexto, además de la figura de Delcy Rodríguez –que ahora ocupa el cargo de presidenta encargada– destaca la de Vladimir Padrino López. 

Ministro de Defensa, jefe de la cúpula militar y con una confianza por parte de la élite venezolana que se remonta a los albores del primer gobierno de Hugo Chávez, Padrino juega un papel central como puente entre los “años dorados” del chavismo y la incertidumbre de la actual administración.

La relación con Hugo Chávez

Su relación con Hugo Chávez viene de bastante antes del primer gobierno chavista. Ambos se conocieron en los cuarteles y compartieron algunas tendencias bolivarianistas –en el sentido de aceptación de las tesis de Simón Bolívar–. Su cercanía política e ideológica se tradujo en confianza operativa desde el mismo levantamiento del 4 de febrero de 1992.

Padrino, entonces comandante del Batallón Bolívar de Caracas, debía esperar en la retaguardia la orden para rematar el asalto contra Miraflores con tanques, pero el fracaso de la intentona llevó a Chávez a prisión, si bien Padrino pudo sobrevivir a las represalias por aquel levantamiento.

El momento decisivo de su trayectoria llegó en el golpe del año 2002. Mientras Chávez era derrocado por 48 horas y retenido en La Orchila, Padrino dirigió el Batallón Bolívar desde el Fuerte Tiuna y rechazó la intentona. Su negativa a sublevarse fue clave para el retorno del presidente venezolano a Miraflores.

Dos semanas después, el mandatario reconoció esa fidelidad con una condecoración y un ascenso que consolidó a Padrino como uno de los hombres de confianza del proyecto chavista.

En julio de 2012, pocos meses antes de la muerte de Chávez, fue nombrado segundo comandante del Ejército y jefe del Estado Mayor. Desde allí asumió una función simbólica y política: garantizar la continuidad de un chavismo sin Chávez. Tras la muerte del dirigente, Padrino y otros altos mandos sostuvieron la irrigación ideológica que el gobierno había llevado a cabo entre los distintos estamentos de las Fuerzas Armadas.

El ascenso de Padrino con Maduro

Con Nicolás Maduro en el poder, el papel de Padrino no solo se mantuvo, sino que se expandió. En octubre de 2014 fue nombrado ministro de Defensa y, posteriormente, asumió responsabilidades que excedían el ámbito castrense.

Maduro le colocó al frente de la Misión Abastecimiento Soberano y Seguro, así como de áreas estratégicas vinculadas a los alimentos, los medicamentos, la industria y la producción, subordinando buena parte del gabinete al propio Padrino. De este modo, obtuvo una voz privilegiada en la 'mesa chica' del presidente ahora detenido en Estados Unidos.

Este rol ampliado le convirtió en el principal dique frente a los intentos de fractura militar impulsados por la oposición. Ante la autoproclamación de Juan Guaidó y la oferta de una ley de amnistía, Padrino compareció junto a la cúpula militar para rechazar cualquier quiebre institucional y ratificar su reconocimiento exclusivo a Maduro. Además, denunció un golpe auspiciado por Estados Unidos y llamó a defender la Constitución bolivariana.

En 2015, tras la derrota electoral del chavismo en la Asamblea Nacional, fue él quien reconoció públicamente el triunfo opositor, un gesto que le valió un enfrentamiento con Diosdado Cabello.

Vladimir Padrino López ha ocupado durante años un lugar singular en la arquitectura simbólica del poder: por encima de Nicolás Maduro reconocía a Hugo Chávez como comandante supremo, reservándose un tercer plano que contrasta con su influencia real. Hombre de bajo perfil, pero protagonista en la sombra, se mantiene como el eje militar sobre el que descansa la continuidad del chavismo.

Así pues, su relevancia actual para el chavismo tras el ataque de Estados Unidos se concentra en un objetivo clave: contener y combatir las posibles pulsiones internas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en un contexto en el que las fricciones en el estamento castrense pueden intensificarse como consecuencia de la incertidumbre que rodea a Venezuela. Su papel, por tanto, será preservar la cohesión en el Ejército y evitar fisuras que puedan ser percibidas como una señal de debilidad del régimen chavista.

Esto resulta especialmente relevante, porque mucho antes del 3 de enero ya se había deslizado la existencia de movimientos sísmicos en las FANB que podrían facilitar un golpe de Estado contra la institucionalidad chavista. No obstante, tal insurgencia ha parecido ser débil, al menos por ahora. Y buena parte de esta dinámica se la reconocen en el seno de Miraflores al accionar de Padrino en tanto “pegamento ideológico” a la interna del poder militar. 

Asimismo, pese a ejercer como ministro de Defensa y jefe de la cúpula militar, Vladimir Padrino también goza de una gran influencia en las dinámicas políticas de Venezuela y será un actor fundamental a la hora de determinar los próximos pasos de Caracas tanto en el plano interno como en su relación con Estados Unidos. 

Aunque en los albores de la intervención estadounidense denunció que la operación militar formaba parte de una estrategia de “amenazas imperiales” orientada a “forzar un cambio de régimen”, todo apunta que el actual gobierno de Delcy Rodríguez tratará de tender puentes con la potencia norteamericana para evitar nuevos ataques. En estos cálculos, Padrino tendrá voz y voto. 

* Eduardo García es miembro de Descifrando la Guerra

Etiquetas
stats