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Aragón es una comunidad marcada por la relevancia histórica de varios partidos regionalistas y por una población en su mayoría urbana. Identificada por los investigadores de Piedras de Papel como el Ohio español en 2015, los comicios en la comunidad suelen ser un avance de lo que pasa a nivel nacional ya que han predicho el ganador de todas las elecciones generales desde 1983.
Aunque es una comunidad con muchas zonas rurales, la mitad de sus habitantes residen en Zaragoza capital y solo un cuarto en municipios de menos de 10.000 habitantes. Con las elecciones autonómicas del 8 de febrero a la vuelta de la esquina, es inevitable preguntarse: ¿quién vota a quién en Aragón? ¿Hay diferencia entre ciudades y pueblos? ¿Y entre barrios ricos y pobres? ¿Condiciona la edad el voto en las distintas provincias?
En elDiario.es hemos analizado los resultados calle a calle de las elecciones de 2023 en Aragón y la encuesta preelectoral del CIS para hacernos una idea de los perfiles demográficos detrás de cada partido. Así, la renta parece ser el factor determinante a la hora de decidir el voto aragonés, pero cada provincia tiene sus propias preferencias electorales.
Como ocurre a nivel nacional, el apoyo a la derecha aumenta entre las zonas más ricas. El PP acapara casi la mitad de los votos entre el 10% con más renta de la comunidad, por el contrario, el PSOE es el partido favorito entre los votantes que se encuentran en los barrios más pobres de Aragón.
Eso sí, en Aragón la provincia es una unidad territorial y social clave para analizar el voto. También, por niveles de renta. En Zaragoza, el voto al PP se dispara entre los más ricos. En Huesca, el aumento del apoyo a los populares se aprecia ya en el 30% con más ingresos, mientras que Teruel es el territorio donde hay menos diferencias de renta se detectan en el voto.
En esta provincia se da una singularidad: la irrupción de Teruel Existe se disparó en los barrios más ricos, donde llegó a superar al PSOE.
La concentración de la mitad de la población en la capital (Zaragoza) dibuja una brecha también entre zonas rurales y urbanas en el voto de la comunidad. Una diferencia que es clave por la influencia del sistema electoral, que premia a Huesca y Teruel con más escaños de los que les corresponden por población.
Así, los partidos regionales como el PAR o la coalición Existe consiguen sus mejores resultados en las zonas más despobladas. Por el contrario, la Chunta Aragonesista, Podemos o Vox suman más votos en Zaragoza y las ciudades más grandes.
Luego está el aumento de Existe en las localidades que tienen entre 20.000 y 100.000 habitantes y que se debe a la influencia del municipio de Teruel, donde la coalición consiguió sus mejores resultados. No es casual: la despoblación es la principal preocupación para el 17% de los votantes de Teruel Existe, casi el doble que la media aragonesa.
La fuerza de las formaciones políticas más recientes (Vox y Podemos) en las zonas urbanas suele estar muy vinculada a la presencia de votantes jóvenes. Por ejemplo, los distritos censales de edad media más baja son los que más votaron a Vox (14%) en 2023. Sin embargo, es en las áreas más envejecidas donde el PP obtiene sus mejores resultados.
El apoyo a la izquierda del PSOE (CHA, Podemos e IU) se dispara también en las áreas más jóvenes.
Aunque el “efecto Ohio” se ha diluido en los últimos ciclos electorales, Zaragoza sigue siendo un buen termómetro demográfico de España. La capital concentra una población que en términos de edad, nivel de renta y de estudios es muy similar a la media nacional, lo que permite observar tendencias que luego pueden reproducirse en las elecciones generales.
De cara al 8F, los datos individuales de la encuesta preelectoral del CIS dibujan un escenario similar al de 2023. Vox gana presencia e incluso superaría al PSOE entre los votantes de menos de 35 años, mientras que los votantes de más edad se mantienen fieles al bipartidismo. También es entre los jóvenes donde CHA, liderada en estos comicios por Jorge Pueyo, obtendría sus mejores resultados, con entre un 11% y un 12% de los votos.
¿Y por género? Ellas prefieren a la izquierda y ellos a la derecha, sobre todo a Vox. Según el CIS, un 17,5% de los hombres aragoneses votarían a la formación de extrema derecha el 8F mientras que solo un 8,6% de mujeres optaría por la formación liderada por Santiago Abascal.
En el bloque de izquierdas, la mayor diferencia entre voto masculino y femenino está en el PSOE, por el que votarían hasta un 29% de las mujeres aragonesas y solo un 19% de los hombres. Esta diferencia también se refleja en las preocupaciones de unos y otros. Ellas mencionan con más frecuencia la sanidad como uno de los principales problemas, mientras que para los hombres está casi al mismo nivel que la inmigración.
La ocupación también influye en el voto. Las zonas con más población parada y jubilada tienden a inclinarse hacia la derecha. Siguiendo con la tendencia que se ve por edades, es en las áreas con menos jubilados donde Vox obtuvo en 2023 mejores resultados (un 13,8% de los votos).
En los barrios con más desempleo, el PSOE sigue siendo el partido más votado, con un 36%, pero destaca el avance de Vox, que alcanza el 12,6%. Sumado al PP, el bloque de derechas supera al PSOE, pese a que los populares obtienen aquí sus peores cifras.
El nivel educativo completa este retrato demográfico. Para estas elecciones, el CIS pronostica que las personas con estudios secundarios serán los que más voten a la derecha mientras que quienes no los tienen o completaron solo la etapa primaria prefieren al PSOE. Vox destaca especialmente entre los titulados en Formación Profesional, donde obtendría un 17,6% de los votos, y CHA encuentra su principal apoyo entre quienes cuentan con estudios secundarios (11,3%) o superiores (11,1%).
¿Habrá grandes cambios en el voto respecto a las anteriores elecciones autonómicas? El CIS apunta a algunas transferencias importantes. Podemos sería uno de los grandes perjudicados: solo mantendría al 33,7% de sus anteriores votantes. El resto cambiarían al CHA (18%), IU-Sumar (15,5%) y PSOE (10%)
También el PAR sufriría la sangría de votos. Casi el 40% de sus antiguos votantes optarían por el PP en los nuevos comicios y un 11%, por Vox. Este último recibiría además el voto de un 20% de ciudadanos que se abstuvieron en las anteriores elecciones.