La alcaldesa de Zaragoza: del premio de Capital Verde Europea a pactar con Vox contra el control de la contaminación

ElDiarioAragón

6 de noviembre de 2026 12:39 h

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Apenas un mes después de que Zaragoza fuera elegida Capital Verde Europea 2028, el Gobierno municipal del PP ha pactado con Vox dejar prácticamente sin efecto la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), una de las principales herramientas para reducir la contaminación del tráfico. El concejal socialista Chema Giral ha denunciado este viernes que la alcaldesa, Natalia Chueca, ha “claudicado” ante las exigencias de la ultraderecha para garantizar la aprobación de los presupuestos municipales de 2027, en abierta contradicción con los compromisos medioambientales que el Ayuntamiento exhibe como uno de sus principales logros.

La decisión llega después de que la Comisión Europea distinguiera a Zaragoza el pasado 8 de octubre como Capital Verde Europea 2028, un reconocimiento que valora, entre otros aspectos, la calidad del aire y las políticas contra el cambio climático. Giral ha contrapuesto las aspiraciones ambientales del Ayuntamiento, incluida la neutralidad climática en 2030, con la decisión de aceptar las condiciones de Vox, formación que rechaza las políticas de reducción de emisiones.

“Natalia Chueca ha aceptado el negacionismo del cambio climático de Vox”, ha denunciado el concejal, que ha calificado el acuerdo de “sainete y opereta”.

El socialista ha recordado que no es la primera vez que Vox utiliza la ZBE como moneda de cambio en la negociación presupuestaria. Ya lo hizo hace un año, durante la tramitación de las cuentas de 2026, cuando el PP aceptó estudiar sus exigencias, aunque posteriormente fue aplazando cualquier modificación mediante informes técnicos.

Esta vez, según Giral, Vox ha endurecido su posición y ha condicionado expresamente su apoyo a los presupuestos de 2027 a la modificación de la ordenanza. “Vox se ha cuadrado, le ha puesto un ultimátum a la señora Chueca y le ha dicho que, si no modifica la ordenanza de zonas de bajas emisiones, no le aprobaría los presupuestos”, ha explicado.

Una zona de bajas emisiones que ya era “un mal chiste”

Giral ha cuestionado el alcance real del acuerdo porque, según ha recordado, la ZBE de Zaragoza ya nació con unas restricciones mínimas. Su perímetro se limita a una pequeña parte del casco histórico, coincidente en buena medida con calles peatonales, y permite circular a todos los vehículos que dispongan de cualquiera de las cuatro etiquetas ambientales: B, C, ECO y CERO.

Las restricciones afectan fundamentalmente a los vehículos sin distintivo ambiental, para los que también existen excepciones y autorizaciones. El concejal ha rechazado así el argumento de Vox de que para acceder al centro de Zaragoza sea necesario disponer de un coche eléctrico. “La zona de bajas emisiones en Zaragoza es de risa. Es un chiste, es un mal chiste”, ha afirmado.

Además, ha recordado que Vox ni siquiera votó en contra de la ordenanza aprobada en 2024, pese a que entonces ya mantenía su oposición a las medidas contra el cambio climático.

El concejal socialista también ha puesto en cuestión el anuncio de reducir las sanciones, puesto que el sistema automatizado de control todavía no está desplegado.

Según ha explicado, la instalación de las cámaras está incluida en el contrato del estacionamiento regulado, adjudicado este verano, y la empresa dispone de un plazo de hasta nueve meses para ponerlas en funcionamiento.

Esto significa, según sus cálculos, que el sistema de sanciones podría no estar operativo hasta después de las elecciones municipales de 2027.

Actualmente, ha añadido, las multas son muy escasas y dependen fundamentalmente de las actuaciones de la Policía Local, especialmente sobre vehículos estacionados irregularmente.

Giral ha rechazado también el argumento utilizado por ambas formaciones para justificar que la ZBE solo deba activarse durante episodios de elevada contaminación.

Ha recordado que la Ley de Cambio Climático obliga a establecer zonas de bajas emisiones en los municipios de más de 50.000 habitantes, independientemente de que registren o no episodios de alta contaminación. En cambio, para los municipios de más de 20.000 habitantes, la obligación está condicionada al incumplimiento de determinados valores de calidad del aire.

“Se pretende poner la zona de bajas emisiones para que no lleguen esos niveles de alta contaminación. Es justo al revés”, ha argumentado.

Para el socialista, el Gobierno municipal está utilizando los buenos indicadores actuales de calidad del aire como excusa para desactivar precisamente una de las medidas destinadas a preservar esa situación.

Giral ha relacionado esta política con otras decisiones ambientales del Ayuntamiento, como la tala de árboles, y ha cuestionado que el Gobierno de Chueca presente sus proyectos de reforestación como compensación de la pérdida de arbolado urbano.

Riesgo para las ayudas estatales al transporte público

El concejal ha advertido, finalmente, de que dejar sin efecto la ZBE podría comprometer determinadas subvenciones estatales vinculadas al transporte público y al cumplimiento de las obligaciones medioambientales.

“Si esa zona de bajas emisiones no existe, lógicamente esas subvenciones pueden quedar en riesgo de ser perdidas”, ha señalado, aunque no ha concretado qué ayudas podrían verse afectadas ni su cuantía.

Giral ha acusado al Gobierno de Chueca de anteponer su acuerdo presupuestario con Vox a la salud de los ciudadanos y a los compromisos de sostenibilidad de Zaragoza.

A su juicio, resulta especialmente contradictorio que una ciudad que acaba de recibir el máximo reconocimiento ambiental europeo se disponga ahora a vaciar de contenido una medida destinada a reducir las emisiones del tráfico, precisamente para satisfacer las exigencias de una formación que cuestiona las políticas contra el cambio climático.