Aragón reabre los festejos taurinos bajo condiciones sanitarias tras la crisis de la dermatosis nodular

El Gobierno de Aragón ha decidido dar un paso hacia la normalización de la actividad festiva en el medio rural. A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial de Aragón este martes, 21 de abril de 2026, el Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación permite nuevamente la celebración de festejos taurinos en toda la comunidad, incluso en un contexto aún marcado por la crisis sanitaria provocada por la dermatosis nodular contagiosa (DNC).

La medida supone un giro respecto a las restricciones impuestas semanas atrás, cuando el avance de la enfermedad obligó a limitar movimientos de ganado y suspender concentraciones de animales. Ahora, con la evolución epidemiológica bajo cierto control, el Ejecutivo autonómico opta por reactivar una actividad de fuerte arraigo social y elevado impacto económico en muchos municipios.

La reciente resolución del Gobierno de Aragón que permite retomar los festejos taurinos introduce como elemento técnico clave que condiciona toda la actividad la diferenciación entre zonas de vacunación preventiva y zonas fuera de ellas. Este aspecto determina qué animales pueden participar, de dónde pueden proceder y bajo qué condiciones.

La norma establece dos escenarios claramente diferenciados. Por un lado, cuando el festejo se celebra fuera de una zona de vacunación preventiva, el margen es relativamente más amplio. En estos casos, los animales pueden proceder tanto de explotaciones situadas dentro como fuera de zonas vacunadas. Sin embargo, esta flexibilidad tiene un límite muy concreto: si los animales provienen de una zona donde se ha aplicado la vacunación, toda la explotación de origen debe estar completamente vacunada y, además, deben haber transcurrido al menos 28 días desde la administración de la vacuna. Este plazo no es arbitrario, sino que responde al tiempo necesario para que la inmunización sea efectiva y reduzca el riesgo de transmisión.

El segundo escenario es más restrictivo. Cuando el festejo tiene lugar dentro de una zona de vacunación preventiva, las condiciones se endurecen: todos los animales deben proceder obligatoriamente de esa misma zona. No solo eso, sino que también se exige que la totalidad de los animales de la explotación de origen esté vacunada y que igualmente se haya cumplido el plazo mínimo de 28 días desde la vacunación. En la práctica, esto limita significativamente la movilidad y reduce el número de explotaciones que pueden participar en estos eventos.

Este sistema crea, de facto, un mapa sanitario que condiciona la actividad festiva. No todos los territorios ni todos los ganaderos están en igualdad de condiciones para participar, ya que la ubicación de la explotación y su estatus sanitario determinan su acceso al mercado de los festejos taurinos.

A estas condiciones se suma la obligación de cumplir con estrictas medidas de bioseguridad durante el transporte de los animales, reforzando la idea de que la reactivación de la actividad no implica una relajación del control sanitario, sino una gestión más afinada del riesgo.

De esta forma, los ganaderos que han podido completar los procesos de vacunación y cumplir los plazos exigidos tienen ahora una vía para reactivar ingresos a través de los festejos. En cambio, aquellos que han sufrido sacrificios recientes o que no han podido adaptarse a tiempo a los requisitos sanitarios quedan, en la práctica, fuera de este circuito.

En particular, los ganaderos de bovino afectados por los sacrificios obligatorios derivados de la enfermedad, que han criticado la gestión de las ayudas económicas al priorizar razas que no son originarias de Aragón. El sector ganadero reaccionó con indignación tras publicarse la orden que establece los baremos de indemnización por el sacrificio obligatorio de animales frente a la dermatosis nodular contagiosa en Aragón y en la que la raza autóctona de Aragón, la parda, que es además la que más ha sufrido la enfermedad y por la que tuvieron que sacrificarse 160 reses, no está incluida cuando sí lo estaba la raza limusina. Se cruzaron así críticas por el trato desigual y la falta de sensibilidad hacia el sector productivo.

10.000 cabezas de raza de lidia en Aragón

El Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón ha informado que Aragón cuenta con 410.000 animales de raza bovina de los cuales cerca de 10.000 son raza de lidia y, de las más de 3.000 explotaciones de ganado bovino, alrededor de 70 explotaciones están dedicadas específicamente a la cría de reses bravas, un subsector que sostiene miles de festejos populares cada año y que forma parte esencial de la identidad cultural, sobre todo, de nuestro medio rural.

La aplicación de medidas sanitarias estrictas no solo busca garantizar la seguridad de los animales desplazados a festejos y espectáculos, sino también proteger a estas explotaciones, cuyo trabajo es clave para mantener una tradición profundamente arraigada en la Comunidad.

En este sentido, desde la Dirección General de Calidad y Seguridad Alimentaria se ha subrayado que la instrucción publicada se ha diseñado para compatibilizar la celebración de festejos taurinos con la máxima garantía sanitaria, evitando riesgos innecesarios para las ganaderías de bravo. Dichas explotaciones, por sus características y por la alta movilidad de animales que implica su actividad, son especialmente vulnerables ante enfermedades como la Dermatosis Nodular Contagiosa. Por ello, se insiste en que todas las medidas adoptadas responden exclusivamente a criterios técnicos, son temporales y se ajustarán conforme avance la vacunación y mejore la situación epidemiológica.