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Los ingenieros del nuevo orden digital se citan en Zaragoza por el congreso The Wave: quién decide en la era de la IA

Zaragoza acoge los días 14, 15 y 16 de abril la tercera edición de The Wave, un encuentro centrado en la innovación tecnológica y la exploración del futuro empresarial.

En el ecosistema de congresos tecnológicos como The Wave, lo normal es encontrarse estos días con bandos estéticos marcados. Entre las tribus que habitarán estos días en el Palacio de Congresos de la capital aragonesa desfilarán 'outfits' como el de los visionarios tecnológicos de aire minimalista y dispositivos de última generación, incluyendo a quienes mantienen viva la esencia underground con el icónico gorro de lana que ha hecho famoso al ex hacker Chema Alonso; la Generación Z con su estilo puramente funcional de mochilas técnicas y sudaderas, y los emprendedores de startups que dominan el business casual orientado al networking.

Todos ellos estarán representados en las jornadas del 14 y 15, enfocadas al ámbito empresarial, con la participación de compañías líderes en transformación digital y tecnológica, mientras que el día 16 se abrirá al público general.

El evento se distribuye en seis espacios: Planet Zero, dedicado a los grandes retos estratégicos; Lunar Lab, concebido como laboratorio de ideas y aprendizaje práctico; Nebula Lounge, orientado al networking de alto nivel; Expo Horizon, una zona expositiva donde las empresas presentan soluciones aplicables; y un escenario exterior.

En un contexto en el que la región se ha consolidado como nodo estratégico de infraestructuras 'cloud', tras las inversiones de gigantes como AWS y Microsoft, el congreso servirá para abordar cuestiones como la soberanía del dato, la ciberseguridad industrial o la eficiencia energética de los centros de cómputo.

El evento funciona como un punto de convergencia entre empresas tecnológicas, instituciones y sectores industriales. Esta alineación proyecta una visión bastante homogénea de un momento en el que la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una infraestructura en pleno despliegue. A lo largo de estos días, participarán 250 ponentes, algunos de participación de compañías líderes como Amazon Web Services y Microsoft, que representan la infraestructura sobre la que se está construyendo la actual expansión de la inteligencia artificial. Junto a ellas, participan actores clave en la implementación empresarial como NTT Data, Inetum o Hiberus, además de grandes operadores de conectividad como Telefónica o MasOrange. A este núcleo se suman compañías de sectores tradicionales en transformación, como Repsol o Adidas, y plataformas digitales como Airbnb. Dentro de este ecosistema, resultan especialmente significativas las intervenciones vinculadas a perfiles como Chema Alonso, asociados a compañías como Cloudflare, que aportan la perspectiva de la infraestructura y la ciberseguridad.

En ese contexto, resulta pertinente recurrir a la propia IA como herramienta de análisis. Para ello, se ha “puesto a trabajar” a tres sistemas con vocación crítica con el objetivo de evaluar la trascendencia real del evento.

Análisis de los asistentes de IA

Todos los asistentes de IA sitúan a The Wave en una posición intermedia dentro del ecosistema de congresos tecnológicos. Claude, el más analítico, lo compara con referentes como el Mobile World Congress de Barcelona, con más de 100.000 asistentes y centrado en telecomunicaciones; el South Summit de Madrid, con 25.000 asistentes y enfocado a startups e inversión; o 4YFN, que reúne a unos 20.000 interesados en innovación abierta. En ese contexto, The Wave, con unos 15.000 asistentes, compite con eventos como el Digital Enterprise Show de Málaga y comienza a acercarse al South Summit, aunque con un perfil menos orientado a la inversión y más centrado en visibilizar el ecosistema tecnológico aragonés.

Gemini lo resume con ironía: “Si el Mobile World Congress es la Super Bowl —demasiado grande, demasiado caro—, The Wave se asemeja más a un festival indie en expansión: mantiene cierto atractivo, permite una mayor cercanía con los ponentes y conserva un margen de experimentación que los grandes eventos han ido perdiendo”.

En cuanto al perfil de los participantes, ChatGPT destaca figuras como Chema Alonso o Sean Lawrence, representantes de la “infraestructura”: quienes diseñan, protegen y escalan las autopistas por las que circulan los datos. Gemini, por su parte, pone el foco en perfiles menos mediáticos pero más decisivos, como Sasha Rubel (AWS) / Eoin Doherty (Microsoft), que no son famosos de Instagram, sino los que deciden dónde se ponen los cables en Aragón; Berta Gonzalvo (Aitiip) y María Jesús Lázaro (AMIT), “ciencia pura y dura aplicada a la industria y los CEOs de empresas como Integra, GFT o DXC, que son los que contratan a la gente”.

Fortalezas

Gemini destaca como fortalezas del evento la conexión entre Infraestructura y Empresa, los referentes de Ciberseguridad y Negocio; la transferencia de tecnología japonesa y el foco en el B2B: Más allá de las charlas, el valor real son los espacios de networking (estrategia para ampliar la red de contactos profesionales que ayudarán a generar oportunidades de negocio y empleo) donde las startups (empresas emergentes con alto potencial innovador y tecnológico) y las grandes corporaciones cierran acuerdos de colaboración. Por ello, pone el valor en lo que describe como “una feria de negocios”.

ChatGPT expone que The Wave destaca frente a otros eventos tecnológicos por una combinación poco habitual de cercanía, enfoque práctico y conexión directa con la infraestructura real, “que facilita un networking efectivo y sin filtros, donde es posible interactuar con perfiles que realmente toman decisiones”. Además, no se limita a discursos aspiracionales, sino que pone el foco en soluciones aplicables y en el despliegue concreto de tecnologías, en un contexto marcado por inversiones de actores como Amazon Web Services y Microsoft. En conjunto, “no es tanto un escaparate del futuro como un espacio donde ese futuro empieza a materializarse”.

Para Claude, hay una mezcla inusual de grandes corporaciones y ecosistema local. El escenario principal combina en un mismo día a AWS, Microsoft, Accenture, Deloitte, Capgemini, Telefónica o NTT Data con empresas aragonesas como Hiberus, Ibercaja, Araiz, CIRCE o Integra Tecnología. “Esa yuxtaposición es genuinamente escasa: los grandes eventos nacionales tienden a homogeneizar el perfil hacia lo corporativo o lo startup, mientras que The Wave hace visible la cadena completa del ecosistema aragonés”.

También valora la diversidad temática sin perder coherencia. El programa va de IA agéntica (AWS, Deloitte) a descarbonización TI (Hitachi), robótica industrial (Yaskawa), gestión del agua digitalizada (Apator), marketing deportivo (Real Zaragoza, Casademont) o economía del creador (YouTube, Jordi Wild). “Para ser un evento de escala regional es una oferta temática amplia que no se diluye en lo genérico”. Igualmente, tiene en cuenta las actividades complementarias con valor propio. El hackathon, el Torneo Nacional de Debate, el track específico de data centers con DCD (Data Centre Dynamics) o la batalla de startups son capas de programa que van más allá de las ponencias. El South Summit, por ejemplo, sí tiene este tipo de actividades, pero The Wave las integra en un formato más manejable para el asistente que no es exclusivamente startup.

Lo que no se debate

Hay cuestiones que, a juicio de las propias IA, quedan en segundo plano, como el impacto de la automatización en el empleo, la dependencia de proveedores globales o la concentración de poder en torno a las infraestructuras digitales.

Gemini señala la ausencia de “cripto-realistas” que evalúen el fracaso del 90% de los proyectos de blockchain y qué queda de útil en esa tecnología para la trazabilidad logística.  También echa en falta expertos en ética de la IA, juristas o técnicos capaces de explicar cómo se aplicará la normativa europea sin asfixiar a las empresas medianas y voces sobre soberanía tecnológica europea —como las vinculadas a proyectos tipo Gaia-X— o perfiles veteranos de la industria de los semiconductores, especialmente relevantes en un contexto de crisis de chips.

A ello se suma la ausencia de talento técnico senior no directivo: arquitectos de sistemas o ingenieros que trabajan directamente en los centros de datos y que pueden evaluar con rigor la viabilidad de lo que se presenta sobre el escenario.

ChatGPT coincide en señalar carencias, especialmente en investigación de modelos fundacionales, código abierto de alto impacto y laboratorios que están empujando los límites de la IA. También destaca la ausencia de figuras clave en el desarrollo de estos sistemas —quienes realmente definen sus capacidades— (referentes como Sam Altman, Demis Hassabis y Dario Amodei), así como de ingenieros de élite, como Andrej Karpathy e Ilya Sutskever, cuya influencia rara vez se traslada a congresos generalistas.

Igualmente, subraya la falta de pensamiento crítico (Timnit Gebru y Kate Crawford): voces que analicen los sesgos, el poder corporativo o el impacto social de estas tecnologías. Y apunta a una escasa representación de la investigación europea de primer nivel (voces como Yann LeCun y Luc Julia), “lo que refuerza una idea de fondo: Europa no está liderando la creación de inteligencia artificial, sino su adopción y regulación. Y el congreso refleja precisamente eso: mucha empresa, mucha implementación y poca frontera tecnológica”.

En palabras de la propia IA: “The Wave no muestra quién está creando la inteligencia artificial, sino quién está aprendiendo a vivir de ella”.

Un festival de charlas

Claude, por su parte, cree que el formato se parece más a un festival de charlas que a un congreso con debate genuino, donde hay un alto peso del patrocinador como ponente (Hiberus, NTT Data, GFT, Fortinet, KPMG, Capgemini, Nunsys…).“Eso es habitual en eventos B2B españoles, pero en comparación con eventos como Vivatech o el DES, donde el contenido editorial tiene más independencia del patrocinio, reduce la credibilidad editorial del programa. El asistente lo percibe: sabe que buena parte de las ponencias son branded content, no conocimiento independiente”. También detecta poca presencia internacional en el cuerpo del programa. Más allá de Sean Lawrence (NTT), Sasha Rubel (AWS) o Hideyuki Sasaki (BBIX), el grueso de ponentes es español. El South Summit o el 4YFN tienen un porcentaje de ponentes internacionales claramente superior. Como sus primos ChatGPT y Gemini, critica la ausencia de contenido crítico o de fricción. “El programa es casi completamente afirmativo: todas las sesiones venden oportunidades, transformación, casos de éxito. No hay paneles sobre los riesgos sociales de la IA, el impacto laboral, la regulación europea (el AI Act apenas aparece), los fracasos empresariales o los conflictos de interés tecnológico. Otros eventos tienen mucho más espacio para ese tipo de contenido incómodo, lo que eleva la calidad intelectual y la cobertura de prensa crítica”.

Así se comporta la IA cuando se pone crítica. Falta ver si el congreso supera su evaluación.

Y como recomendación para quien no quiera perderse en el labertinto del centenar de conferencias y 250 ponentes, puede planificarse en este enlace: