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La llegada de migrantes cambia el signo demográfico de la provincia de Huesca

Miguel Barluenga

20 de septiembre de 2026 23:01 h

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La evolución demográfica de la provincia de Huesca tiene dos caras que no aparecen cuando se observa únicamente el número total de habitantes. Entre 2021 y 2025, el padrón censal pasó de 223.995 a 230.087 personas, un aumento de 6.092 habitantes. Pero durante ese mismo periodo la población de nacionalidad española descendió en 1.186 personas, de 195.514 a 194.328, mientras la población extranjera aumentó en 7.278, desde los 28.481 residentes de 2021 hasta los 35.759 de 2025. El saldo final es, por tanto, el resultado de dos movimientos en sentidos contrarios: la población española pierde efectivos y la extranjera los gana.

Los datos municipales del Instituto Nacional de Estadística (INE) permiten identificar dónde el aumento de migrantes ha compensado la pérdida local y ha cambiado el signo final de la evolución. El fenómeno no se produce de manera uniforme. Huesca capital, Monzón y Jaca, por ejemplo, ganaron población entre 2021 y 2025 y también aumentaron simultáneamente sus residentes de nacionalidad española. En Huesca, el padrón pasó de 53.377 a 55.033 habitantes, 1.656 más, mientras los españoles aumentaron en 43 y los extranjeros en 1.613.

Monzón ganó 1.034 habitantes, hasta los 18.465, con 57 españoles más y 977 extranjeros más. Jaca pasó de 13.351 a 14.012 habitantes, 661 más, y también registró saldos positivos en ambos grupos: 72 españoles y 589 extranjeros. Son casos de crecimiento demográfico compartido y sirven para distinguirlos de aquellos municipios en los que el aumento de extranjeros es el elemento que permite compensar una caída de la población española.

Barbastro pertenece a este segundo grupo. La capital del Somontano tenía 17.168 habitantes en 2021 y llegó a 17.799 en 2025, 631 más. El incremento se produjo a pesar de que la población de nacionalidad española se redujo en 95 personas, de 15.132 a 15.037. Al mismo tiempo, los residentes extranjeros aumentaron en 726, hasta alcanzar los 2.762. Es decir, el saldo extranjero fue más de siete veces superior a la pérdida de población española y permitió que el padrón municipal terminara el periodo con un crecimiento significativo. En términos porcentuales, la población extranjera pasó de representar el 11,9% del municipio en 2021 al 15,5% en 2025.

En Binéfar, el contraste es todavía más claro. El municipio pasó de 9.852 habitantes a 10.169, un aumento de 317 personas. Sin embargo, perdió 110 vecinos de nacionalidad española, que descendieron de 7.946 a 7.836. En sentido contrario, la población extranjera creció en 427 personas, desde 1.906 hasta 2.333. Sin ese aumento, el municipio habría terminado el periodo con un saldo negativo. Los extranjeros representaban en 2025 el 22,9% de la población de Binéfar, frente al 19,3% cuatro años antes. El dato refleja una transformación demográfica importante en una localidad que ha superado de nuevo los 10.000 habitantes gracias a un saldo migratorio en el que la población extranjera tiene un peso creciente.

También en Sabiñánigo la evolución total oculta dos movimientos contrapuestos. La localidad pasó de 9.360 habitantes en 2021 a 9.665 en 2025, 305 más, pero perdió 120 residentes de nacionalidad española, que bajaron de 8.212 a 8.092. La población extranjera, en cambio, aumentó en 425 personas, desde 1.148 hasta 1.573. El incremento extranjero fue, por tanto, suficiente para compensar con holgura la pérdida española y dejar un saldo total positivo. En cuatro años, la proporción de residentes extranjeros pasó del 12,3% al 16,3%. El caso resulta especialmente significativo porque muestra que este fenómeno no se limita a los municipios del eje agrícola oriental: también se produce en una localidad pirenaica cuya actividad económica está vinculada a la industria, los servicios y el turismo.

En los municipios pequeños, el mismo fenómeno tiene un impacto proporcional mucho mayor. Candasnos pasó de 404 habitantes en 2021 a 475 en 2025, 71 más. La población española, sin embargo, descendió de 374 a 366, mientras la extranjera pasó de 30 a 109 personas. El municipio ganó población pese a perder ocho residentes españoles y multiplicó por más de tres el número de extranjeros en cuatro años. En 2025, estos representaban casi el 23% del padrón. El aumento de 79 extranjeros explica por sí solo el saldo positivo de 71 habitantes del municipio.

Algo parecido sucede en Altorricón, donde la población pasó de 1.441 a 1.496 habitantes entre 2021 y 2025. El municipio perdió 24 residentes españoles, de 1.158 a 1.134, pero ganó 79 extranjeros, que pasaron de 283 a 362. El resultado fue un aumento de 55 habitantes. La población extranjera ya representaba en 2025 el 24,2% del padrón. En este caso, como en Binéfar, Binaced o Fraga, el crecimiento demográfico se produce en un territorio donde la actividad agrícola y agroindustrial constituye uno de los principales motores económicos y donde la incorporación de nuevos residentes extranjeros tiene una traducción directa en la composición del padrón.

Rumanos y marroquíes, entre las comunidades más asentadas

¿Quiénes son esos nuevos habitantes? En Huesca, Rumanía, Marruecos, Colombia, Bulgaria, Ucrania, Nicaragua, Venezuela, Argelia, Senegal y Malí figuran entre las nacionalidades con mayor presencia entre la población extranjera y los trabajadores extranjeros. En septiembre de 2025, por ejemplo, había 422 trabajadores de nacionalidad rumana afiliados en la provincia, 240 marroquíes, 94 colombianos, 81 búlgaros, 55 venezolanos, 44 malienses, 37 ucranianos, 30 nicaragüenses y 21 senegaleses. 

Los datos más recientes de la Estadística Continua de Población muestran que Colombia y Venezuela están ganando peso entre las nuevas llegadas a Aragón, junto con Marruecos. Durante el cuarto trimestre de 2025, las principales nacionalidades de las personas que llegaron a Aragón desde el extranjero fueron la colombiana, con 1.040 llegadas, la venezolana, con 790, y la marroquí, con 690. En sentido contrario, entre quienes emigraron al extranjero destacaron los rumanos, los marroquíes y los colombianos. En Huesca, además, la población nacida en el extranjero seguía aumentando a comienzos de 2026: eran 47.663 personas frente a 185.190 nacidas en España.

El efecto se multiplica en algunos pueblos muy pequeños. Albalatillo, en Los Monegros, pasó de 187 a 223 habitantes, 36 más, después de perder seis españoles y ganar 42 extranjeros. Velilla de Cinca pasó de 473 a 512, 39 más, con una pérdida de 21 españoles y un aumento de 60 extranjeros. En Castejón del Puente, la población creció de 341 a 359 habitantes pese a perder tres españoles y ganar 21 extranjeros. Y en Abizanda, uno de los municipios más pequeños de la provincia, el padrón aumentó de 145 a 161 habitantes después de perder tres españoles y sumar 19 extranjeros.