Cuatro restaurantes donde el oficio se sienta a la mesa, reconocidos como Mesas de Asturias
En Asturias, la buena mesa no es ni una moda ni un reclamo pasajero; es una forma de hacer bien las cosas y tiene reconocimiento. Este oficio que se aprende despacio, ligado al territorio y al producto cercano, tienen a sus valedores en muchas cocinas de pequeños restaurantes repartidos por toda la geografía asturiana. Cuatro de estos establecimientos, en los que siempre se come bien, acaba de incorporarse a la marca Mesas de Asturias – Excelencia Gastronómica.
Los nuevos reconocimientos, entregados estos días en Madrid Fusión, uno de los grandes escaparates internacionales del sector, miran hacia propuestas muy distintas entre sí, pero con un denominador común: el cuidado del producto y el compromiso con una cocina honesta, arraigada y reconocible.
Cangas del Narcea, Candás, Proaza y Oviedo
Desde el suroccidente, el Restaurante Bar Blanco, en Cangas del Narcea, representa una de esas casas donde la cocina tradicional sigue marcando el pulso del día a día. Su propuesta, estrechamente vinculada a los sabores de la comarca de Fuentes del Narcea y al producto local, es desde hace años un punto de referencia en la zona. Pepe Ron fue el encargado de recoger una distinción que reconoce ese trabajo constante, muchas veces silencioso, lejos de los focos.
En la costa, Casa Repinaldo, en Candás, encarna la esencia de la cocina marinera. Al frente, Felisa Espinosa y Ángel Martínez defienden una propuesta basada en el producto del Cantábrico y en una forma de cocinar que mira al puerto y a la lonja como puntos de partida. Su incorporación a Mesas de Asturias reconoce una trayectoria marcada por el respeto al pescado y al recetario marinero.
En el interior, La Senderuela, en Proaza, apuesta por una cocina de raíz, ligada al entorno rural y a la temporalidad. Juan Carlos Forcelledo y Estela Mencía han construido una propuesta donde el calendario manda y el territorio se expresa en el plato, una forma de entender la gastronomía que conecta directamente con el paisaje que rodea al restaurante.
En Oviedo/Uviéu, El Llar de la Catedral ofrece cocina asturiana en pleno casco histórico, con una interpretación cuidada del recetario tradicional. Su propuesta demuestra que la cocina de siempre también tiene espacio en el centro de la ciudad, adaptándose al ritmo urbano sin perder identidad.
Más allá del reconocimiento concreto, la marca Mesas de Asturias pone el foco en una manera de trabajar: calidad en la cocina, profesionalidad en sala, uso de productos de proximidad y una experiencia pensada para quien se sienta a la mesa. Un modelo que, además, se extiende por todo el territorio, reforzando la idea de que la gastronomía asturiana no se concentra en unos pocos puntos, sino que se reparte de forma equilibrada.
Con esta nueva distinción, entregada en Madrid Fusión, estos cuatro restaurantes refuerzan aún más su categoría de excelencia culinaria en Asturias, un Paraíso Natural en el que dar bien de comer, es también una forma de apostar por el producto local y de desestacionalizar el turismo, porque nunca es mala fecha para acudir a uno de estos locales a probar sus deliciosas propuestas que nunca fallan.