Metrotrén de Gijón, 25 años después de un proyecto con un túnel a la nada

Monchi Álvarez Álvarez

Gijón —

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Francisco Álvarez-Cascos es un personaje controvertido, de fuerte carácter y con una trayectoria política vinculada al poder. Fue vicepresidente primero y ministro de la presidencia con el primer gobierno del Partido Popular y ministro de Fomento en el segundo mandato de Aznar. Paco Cascos quiso pasar a la historia como un “Ilustrado y renacido” Jovellanos, presentando un proyecto desproporcionado que prometía dotar a Gijón de un metrotrén que enlazaría el Museo del Ferrocarril con la Escuela de Ingenieros. La alcaldesa socialista de entonces, Paz Fernández Felgueroso, “compró” el proyecto con la aquiescencia del Principado, sabiendo que el dinero lo ponía el ministerio y exigiendo “con la boca pequeña” que el metrotrén debía llegar hasta Cabueñes para que esa línea de metro pudiese conectar en una segunda fase el Hospital de la ciudad con la urbe gijonesa.

Se construyó un túnel entre 2003 y 2006, un túnel que nunca formó parte de esa red ferroviaria que iba a cambiar el transporte de pasajeros en la capital de la Costa Verde. Dulce Gallego ostentó el cargo de concejala con responsabilidades en las áreas de Empleo y Desarrollo local, Políticas de Igualdad y también en Medio Ambiente y a Dulce, en un principio, le pareció un buen proyecto el de Cascos: “La financiación corría a cargo del ministerio y en los terrenos liberados por el tren subterráneo contariamos con zonas verdes para la ciudad a lo que habría que añadir la posterior construcción de algunos edificios, movimiento que vendría muy bien a las arcas municipales. Paz era una alcaldesa siempre dispuesta al consenso y el proyecto no se pudo retomar debido al empecinamiento de Carmen Moriyón (actual alcaldesa y en el mandato 2011-2019) con la centralidad de la estación”.

Lo cierto es que Gijón sufre una suerte de maldición con el ferrocarril en las últimas décadas. En el año 2000 se vendió a bombo y platillo una nueva estación, se derribaron otras dos (FEVE Y RENFE) para unificar, en teoría, el tráfico ferroviario y mejorar o reordenar el entorno urbano de las zonas afectadas por las obras. La Estación 'provisional', levantada en Sanz Crespo, sigue siendo la única terminal para trenes de larga, media distancia y cercanías. Y con el paso de los años irá perdiendo, a buen seguro“ ”su apellido“. Y es que lo de provisional ya suena a chiste.

El periodista Rafa Quirós recuerda muy bien al ministro presentando en la Feria de Muestras, a toda plana y en pleno mes de agosto, el Metrotrén: “Según Cascos era esa la primera etapa de una ambiciosa conexión ferroviaria por toda la cornisa cantábrica y el paso de los meses y los años demostró que aquello era una ”cantada“ del ministro que no daba ningún tipo de servicio a la ciudad porque se hizo al revés desde el principio, con estaciones de ”quita y pon“, gastándose un dineral con la clara intención de iniciar un pelotazo urbanístico que nos dejó peor de lo que estábamos”. Y no se equivoca el bueno de Quirós, enterrados están 140 millones de euros en el barrio de Viesques, sepultados en un túnel que, a día de hoy, no lleva a ninguna parte. Y como viene siendo costumbre en este país parece que no hay responsabilidad alguna ni consecuencias para el que provocó o los que respaldaron esta arriesgada apuesta por el Metrotrén en Gijón. 

Manuel Cañete, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Gijón asegura que el proyecto que se sacó Cascos de la manga no tenía sentido alguno, salvo el de un negocio encubierto y como otros vecinos de Gijón creía firmemente en recuperar el tranvía: “era la opción más económica e inteligente, el tranvía conectando toda la ciudad, como en tantas urbes europeas, la cuenta final se salió de madre, a los 140 millones de euros tendríamos que sumar otros 52 en diferentes infografías, informes varios y un inesperado regalo en forma de estación ”provisional“ sin olvidar a esa Sociedad creada en noviembre de 2002 con el objetivo de coordinar la futura estación intermodal del Humedal. La Sociedad Gijón al Norte. S.A”. Comenta Cañete que aún pueden verse carteles con el teléfono de la mencionada Sociedad, teléfono que no coge nadie.

Cinco lustros después de un túnel sin destino, cinco lustros después, Gijón sigue reñido con el tren, intentando conjugar esperanza con realidad, en lo que parece una partida perdida para los diferentes gobiernos municipales de la ciudad desde entonces.