Los mineros abandonan el encierro en Mina Miura y harán 160 kilómetros a pie hasta Oviedo para reclamar sus derechos
Los cuatro mineros que durante 15 días han permanecido encerrados a 300 metros de profundidad en la Mina Miura, en Asturias, para denunciar el impago de los salarios que desde hace un año les adeuda el empresario Fernando Martínez Blanco han salido al exterior para seguir su protesta. Mañana, viernes, iniciarán una marcha a pie hasta la capital asturiana bajo el lema 'Mina Miura en lucha por nuestro empleo y el futuro del Suroccidente' y calculan que llegarán a Oviedo/Uviéu seis días después.
Esta será otra prueba de resistencia ya que tendrán que cubrir aproximadamente los 160 kilómetros que separan Ibias, donde está ubicada la explotación de carbón, de Oviedo/Uviéu.
Su propósito es llegar el próximo 13 de mayo hasta la Junta General del Principado de Asturias, sede del parlamento, para exigir al empresario que les abone todos los sueldos atrasados -ya van 13 nóminas- y el mantenimiento de la actividad laboral.
Remar “al unísono”
Santiago González, Héctor Pérez, José María Pérez Pereira y Héctor López han salido de la explotación de carbón, situada en la parroquia de Tormaleo (Ibias) entre aplausos de sus familiares, compañeros, amigos y vecinos a los que se han unido los representantes políticos y sindicales. Precisamente a los políticos les han reclamado que su apoyo no se limite a ser testimonial y que “remen al unísono”.
Durante dos semanas han pasado de todo durante su encierro: desde frío y humedad hasta la sensación de impotencia de ver que el empresario no ha variado ni un ápice su cerrazón y no les ha ingresado ni un solo euro.
Seis días de marcha a pie
A pesar de este revés, tienen fuerza suficiente para continuar en su lucha. Saben que no están solos y que tienen detrás una gran marea de apoyos. Una solidaridad que quieren que se mantenga especialmente a lo largo de esta marcha que arrancará mañana, a las nueve de la mañana, en la Campa de Tormaleo y que calculan que tendrá su meta seis días después ante la sede parlamentaria, en Oviedo/Uviéu.
Las primeras palabras de los mineros al abandonar el encierro han sido para pedir que los empresarios “piratas” no queden “impunes”.
Un empresario “a la fuga”
Su portavoz, el minero José María Pérez Pereira, ha sido el encargado de detallar en qué va a consistir esta movilización y lo ha hecho en la bocamina de la explotación de Tormaleo, en el suroccidente asturiano.
“Estamos esperando que un empresario a la fuga tome alguna medida pero, de no hacerlo, que quien sea dé una solución, que le retiren esta empresa que siempre ha sido rentable y la pongan en manos de empresarios dignos que puedan sacar adelante el trabajo, los empleos y una comarca que está sufriendo la despoblación y la pérdida constante de empleos”, ha asegurado.
Una lucha “justa”
Pérez Pereira ha subrayado que la suya es una reivindicación y una lucha “justa” que debería ser “un ejemplo para que los empresarios que se dedican a explotar y a lucrarse especulando con el sufrimiento de las familias sepan que no pueden salir impunes”.
Los cuatro mineros que han abandonado su encierro iniciarán mañana, viernes, una marcha en seis etapas de unos 160 kilómetros hasta la sede de la Junta General del Principado, en Oviedo, adonde llegarán el próximo miércoles para tratar de aumentar la presión sobre “un empresario a la fuga”.
Las palabras de compromiso adquiridas por Fernando Martínez Blanco se ponen en tela de juicio en Ibias, donde apenas se creen ya sus compromisos.
Los incumplimientos empresariales
El portavoz de los mineros ha confirmado que el empresario les ha enviado a los trabajadores una carta en la que informa de su intención de aplicar un ERTE, pero ha reconocido que de momento no tienen garantías porque no tienen constancia oficial e incluso no descartan que “puede ser una mentira”.
Según los trabajadores, el empresario adquirió los derechos mineros el pasado mes de octubre con el compromiso de pagar las nóminas adeudadas a la veintena de trabajadores de la explotación y retomar la actividad pero, como han podido comprobar, no ha cumplido ni lo uno, ni lo otro.