Segundo caso en Asturias donde una madre biológica huye con una menor para evitar que le retiren su custodia
La madre biológica de una recién nacida ha abandonado el centro hospitalario con su hija, pese a la orden de paralización del alta sanitaria de la pequeña, por temor a que le quitasen su custodia al tener abierto un expediente en Servicios Sociales por desprotección del menor. La mujer tampoco disponía de su propia alta sanitaria.
Este es el segundo caso, con apenas tres semanas de diferencia, donde se registra una situación similar en el que los progenitores han logrado escapar con sus hijos por temor a no volver a verlos, según las versiones familiares.
Las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado mantienen activas las órdenes de búsqueda para tratar de localizarlos.
Sin pistas sobre el paradero de Miranda
El primer caso fue el de Miranda M.M., la niña de cinco años, de 1,20 de estatura, complexión delgada, pelo castaño y ojos marrones que fue sustraída por sus padres biológicos del punto de encuentro de un centro del Principado de Asturias donde la visitaban y de quien de momento se desconoce su paradero y el de sus progenitores.
Miranda llevaba 18 meses conviviendo con su familia de acogida y tenía visitas con sus padres biológicos reguladas y controladas por la administración autonómica. Al haberse desarrollado con anterioridad sin incidentes, la familia biológica tenía autorizados permisos para verla en un punto de encuentro.
Su imagen ha sido difundida a través de las redes sociales por SOS Desaparecidos por si alguna persona ha podido verla o puede ofrecer algún dato que pueda conducir a su localización. A continuación reproducimos el cartel que se ha publicado en X.
La agresión a una educadora
Sin embargo, a principios de este mes, en una de estas visitas, los padres biológicos agredieron a una de las educadoras que supervisaba la visita que realizaban a la menor en un punto de encuentro en un centro especializado en acogimiento familiar y huyeron con la niña, según ha confirmado a elDiario.es Asturias un portavoz de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar de Asturias, de la que es titular Marta del Arco.
La salida del hospital con la bebé
El segundo caso donde hay involucrado un menor y la situación familiar está bajo el control de los servicios sociales se ha registrado esta misma semana.
El pasado martes, una mujer dio a luz a una niña en el HUCA y, en un momento dado, aprovechó para salir del centro hospitalario con la pequeña. Según las fuentes consultadas, había vigente una orden de paralización del alta de la niña que la madre conocía. Al comprobar que ninguna de las dos se encontraban en el hospital, se alertó a Policía Nacional y Guardia Civil.
El caso de Miranda llega al Parlamento
La Comisión de Derechos Sociales de la Junta General del Principado celebraba sesión ayer, jueves, en Oviedo/Uviéu y los reproches por las circunstancias que rodearon a la desaparición de Miranda M.M. se sucedieron entre la consejera de Derechos Sociales y Bienestar, Marta del Arco, y la diputada del Partido Popular (PP), Beatriz Polledo.
Del Arco reprochó al PP que utilizase una “acción violenta” como la que llevaron a cabo los padres biológicos de Miranda M.M. para convertirla en una “negligencia” de los profesionales o del sistema de protección de menores.
Del Arco: “No existían antecedentes”
La consejera recordó que el riesgo cero “no existe” y reiteró que la visita había sido supervisada de acuerdo a los protocolos que se aplican para minimizar riesgos.
“No existía antecedente, ni ningún indicador” que hiciera prever una actuación “repentina e inesperada”, que llevara a los padres biológicos a sustraer a la menor, añadió Del Arco.
Polledo: “¿Qué controles existían?”
Para la titular de Derechos Sociales y Bienestar, el PP es “tremendamente irresponsable” por sus críticas a la gestión del Sistema de Protección de Menores en relación con el caso de la menor sustraída durante una visita familiar supervisada en Oviedo/Uviéu.
Unas palabras que fueron rechazadas por Beatriz Polledo, para quien la desaparición de Miranda M.M. exige “la máxima claridad y responsabilidad” sin que la necesaria confidencialidad pueda ser “una coartada para evitar rendir cuentas” y evitar que los diputados conozcan “qué falló, quién debía supervisar, qué controles existían y qué responsabilidades políticas se van a asumir”.