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Desmemoriados.org

El Grupo de Trabajo Desmemoriados está compuesto por personas comprometidas con la construcción y la preservación de la Memoria Colectiva de Cantabria. Desde el espacio crítico de La Vorágine, Desmemoriados trabaja de forma abierta y plural en proyectos que ayuden a difundir el legado común de la lucha por una sociedad digna, y aporta herramientas metodológicas y tecnológicas para  la conservación y divulgación de las voces y los elementos documentales que conforman la memoria colectiva de Cantabria.

Desmemoriados aborda así proyectos concretos de recuperación, conservación y difusión de esa memoria así como alimenta y comparte una base de datos de acceso público con fotografías, documentos, testimonios, pegatinas, carteles… que documentan, siempre de forma incompleta, la trayectoria social y política desde la II República hasta los años 90 del siglo XX.

Vicente Puchol y la diócesis de Santander: los ecos del Vaticano II en la Iglesia española

El movimiento de renovación que promovió el Concilio Vaticano II tuvo eco en todo el planeta al querer adaptar el mensaje evangélico a los tiempos modernos. El Concilio fue convocado en enero de 1959, solo tres meses después de la elección del cardenal Roncalli como Papa con el nombre de Juan XXIII. Desde sus primeros cargos de responsabilidad en Bérgamo, había adquirido cierta fama de izquierdista entre la derecha europea por su dedicación a los más necesitados. El franquismo no pudo evitar manifestar su desagrado por su elección como sumo pontífice, pese a que el Régimen trataba de iniciar, ese mismo año 1959, una nueva etapa.

El Concilio se reunió por primera vez en el otoño de 1962 con la participación de más de 2.000 padres conciliares de los cinco continentes. Nunca antes se había producido nada igual dentro de la Iglesia. Cuando Juan XXIII murió, en junio de 1963, todavía el Sínodo no había hecho pública ninguna decisión significativa y, a pesar de que la tarea continuó bajo el papado de Pablo VI y que se convirtió en uno de los hitos históricos de la segunda mitad del siglo XX, la valoración de sus logros ha dividido a la Iglesia. Mientras que para los sectores más progresistas su propósito de actualizar la Iglesia apenas se había alcanzado, para los sectores más conservadores se había llegado demasiado lejos.

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Tres historias en un billete: Sobre la caída de la Guerrilla Azaña

Cuando Aris Rosino mostró el billete de cinco pesetas que aparece en la imagen se nos plantearon con prontitud algunas preguntas relacionadas con el texto y las marcas añadidas, así como con la peripecia que debió experimentar quien lo efectuó. Y, ya se sabe, la curiosidad hizo el resto.

Hasta la Guerra Civil, los billetes de menor valor eran los de 5, 10 y 25 pesetas. Sin embargo, los gastos habituales del día a día eran inferiores a 1 peseta y se cubrían con monedas. La escasez de metales durante la contienda obligó tanto al Gobierno republicano como al franquista a la emisión de billetes para sustituir a la moneda sonante. Se denominaron "billetes divisionarios", con valores de 50 céntimos, 1, 2 y 5 pesetas. Su uso se generalizó en las transacciones cotidianas [1].

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Una trova cántabra, ejemplo de resistencia en la revolución de octubre de 1934

El Gobierno de Cantabria declaró en marzo de 2019 a la trova montañesa como Bien de Interés Local Etnográfico Inmaterial. Pero, en este caso, ¿qué hay exactamente detrás de un título tan grandilocuente? La trova es una manifestación poética de realización oral, generalmente cantada, propia sobre todo del occidente cántabro e inmersa, inicialmente, en la cultura agroganadera de los enclaves rurales.

Habitualmente, al menos en sus raíces, la trova no tiene autor individual, es decir, con nombre y apellidos, lo cual no quiere decir que no tenga autoría, solo que ésta es colectiva, igual que ocurre con la propiedad de las tierras comunales, que no es que carezca de propietario, es que la propiedad es compartida en mayor o menor medida por todos, caso de los praos conceju, cuyas parcelas, conocidas en Tudanca como brañas, se sortean cada año entre todos los vecinos por igual; o las mieses, cuyas parcelas, las jazas, se gestionan de forma colectiva a pesar de tener propietario fijo; lo mismo que las praerias y otras formas tradicionales de propiedad comunal progresivamente desaparecidas no por incapacidad propia sino por presión (muchas veces espuria) externa.

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Cinco días de febrero: huelga general y estado de guerra en el Santander de 1920

No sabemos con certeza cuando se introdujo la expresión “otoño caliente” en la lengua castellana. En la reciente historia de Italia se denomina así al periodo del año 1969 en el que la confluencia de la lucha de obreros y estudiantes fue de tal intensidad que puso en serios apuros al aparato del Estado. De forma general, su uso remite a escenarios de crisis, conflictividad laboral y política, estallidos sociales, etc., pero, sin duda, podemos afirmar que los meses finales del año 1919 en la entonces Provincia de Santander constituyeron un verdadero otoño caliente avant la lettre. Como veremos, el invierno tampoco enfrió los ánimos…

A partir de 1909 el régimen político de la Restauración borbónica, nacido en 1875, empezó a mostrar signos de crisis. Elementos de distinta naturaleza y trascendencia contribuyen a caracterizar la convulsa década de 1910:

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El enemigo invisible. Apuntes sobre la masonería en Cantabria

Desde el comienzo de la sublevación, en julio de 1936, hasta la muerte del general Franco, en noviembre de 1975, una de las obsesiones del dictador fue acabar con los peligros que amenazaban las ''esencias de la España Eterna''. Imbuido de una misión casi trascendental durante todo su mandato, nunca olvidó que sus enemigos eran el marxismo, la democracia liberal, el separatismo y la conjura judeo-masónica. Esta obsesión quedó plasmada en su testamento político donde nos advierte, citamos textualmente, que ''los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta''.

Franco siempre identificó a los masones como enemigos de la Patria, fuente de anticlericalismo y defensores de ideologías extranjerizantes que suponían una grave amenaza para la España nacional-católica victoriosa en la guerra civil. A consecuencia de este odio, desde los primeros días de la contienda en todas las zonas bajo dominio del bando franquista, los masones fueron perseguidos, encarcelados y en muchas ocasiones, asesinados. Especial dureza tuvo la represión en Andalucía, Sur de Extremadura, Castilla, Galicia y Canarias. Se calcula que aproximadamente 2000 masones fueron ejecutados y 200 logias cerradas hasta 1939.

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Lucha obrera en los inicios de la Transición: la marcha de los trabajadores de AUTHI en 1975

Este mes de diciembre, exactamente el día 22, se cumplen 44 años de la marcha obrera de los trabajadores de AUTHI desde Los Corrales de Buelna hasta Santander, en protesta por la falta de soluciones institucionales ante el cierre de la empresa y la pérdida de sus puestos de trabajo. Existen diversas interpretaciones sobre los acontecimientos ocurridos ese día, que trataremos de exponer aquí a través de su descripción tal y como aparecen en la bibliografía especializada1 y en la prensa local2, así como en el relato ofrecido por un trabajador de AUTHI que formó parte de la marcha y que nos ha brindado su experiencia en una entrevista personal3.

AUTHI (Automóviles de Turismo Hispano-Ingleses) fue fundada a mediados de los años 60 por la empresa Nueva Montaña Quijano, que pocos años después vendió sus acciones a la compañía inglesa British Leyland. Las factorías de AUTHI en Pamplona, Manresa y Los Corrales de Buelna, resultaron ser muy rentables fundamentalmente por la fabricación del popular 'mini', que tuvo una gran aceptación en el mercado, lo que permitió a sus 4.500 trabajadores disfrutar de buenos salarios y condiciones laborales. Esta situación se mantuvo hasta que, en la primera mitad de los años 70, los efectos de la crisis económica mundial sobre el consumo empezaron a incidir sobre la venta de coches, que disminuyó notablemente, lo que provocó que la empresa comenzara a sufrir serias pérdidas. Hubo rumores de una posible venta a la multinacional americana General Motors, que finalmente no llegó a consumarse. La incertidumbre sobre el futuro de AUTHI y el enorme desánimo de los trabajadores, que no confiaban ya en la estabilidad de sus empleos, configuran el contexto que antecede a la también conocida como “marcha verde”, quizá la primera de estas características acontecidas en España tras la muerte del dictador, un mes antes.

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Reinosa 1936, los truenos de la guerra

En el verano de 1936, el golpe de estado del 17 de julio, propiciado mayoritariamente por una serie de militares africanistas descontentos, supuso, ante la resistencia del gobierno republicano legalmente constituido y de las clases populares que lo apoyaron, el comienzo de una guerra civil que duró casi tres años.

Si algo caracterizó aquellos momentos iniciales, aquella rapidísima sucesión de acontecimientos funestos, fue la confusión. Si habitualmente los medios de comunicación no destacaban por su ligereza, con el comienzo de las hostilidades, abocadas las noticias a las censuras propias de cada bando, la toma de decisiones, no solo para los protagonistas de las facciones contendientes sino también las individuales de cada uno de los pobladores de un país que de la noche a la mañana se despertó en guerra, estuvo habitada por el desorden, la turbulencia y la duda.

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A propósito de Las Trece Rosas

Ellos mienten sobre todo y mienten siempre. No conviene olvidarlo. Aunque nos pueda parecer extraño y por mucho que nos duela, lo de menos es que hayan dirigido esta vez sus dardos envenenados contra Las Trece Rosas. Saben perfectamente la razón por la que lo hacen. Las Trece Rosas son un símbolo, tal vez el más importante, por doloroso e injusto, de la memoria democrática de este país. También lo son Federico García Lorca, Miguel Hernández o Antonio Machado. ¿Cuánto tiempo creen que pueden tardar en insultarnos, insultando a cualquiera de esos tres poetas?

El problema no es ése, porque sus mentes retrógradas e imperiales ya lo hacen. Lo han hecho siempre.

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Mapa de campos de concentración y del sistema penitenciario en Cantabria durante el franquismo

En el mapa se ha representado el sistema concentracionario franquista, que esencialmente estaba compuesto por campos de concentración, hospitales de prisioneros, comisiones de clasificación y batallones de trabajadores. También se han incluido los centros penitenciarios que estuvieron activos de forma paralela, en los que acababan los prisioneros pendientes de ser juzgados, los que estaban pendientes de ser fusilados o los que ya habían sido condenados. Además, se han representado los destacamentos penales, los talleres penitenciarios y destacamentos de regiones devastadas creados tras la disolución de los batallones de trabajadores y en los que se condenaba a trabajos forzados a la población penitenciaria.

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El relato de los supervivientes de los campos de concentración franquistas: "Comíamos hierba igual que las vacas"

El progresivo desmoronamiento del Frente Norte durante la Guerra Civil condujo a una situación caótica para la situación de los prisioneros. Santander, Santoña, Laredo, Castro Urdiales y Torrelavega se convirtieron en grandes prisiones por las que pasaron decenas de miles de soldados republicanos a la espera de su clasificación para ser destinados al ejército, ser utilizados como mano de obra forzada, ser enviados a prisión o, directamente, ser "paseados".

Se aprovecharon todos los grandes edificios para encerrarlos sin tener en cuenta las condiciones de habitabilidad. Lo fundamental era que los muros pudieran contener en su interior un elevadísimo número de prisioneros. Dormían en el suelo en grandes salas, sin apenas espacio para darse la vuelta, vestidos y, en el mejor de los casos, sobre una manta. Por la noche permanecían encerrados sin acceso a las letrinas, haciendo sus necesidades en recipientes improvisados en la misma estancia. En otros casos, como el de los recluidos en la Plaza de Toros de Santander, tuvieron que dormir durante semanas sentados a la intemperie, lloviera o no, a la espera de su traslado.

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