eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

María Rodríguez

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 34

Una vida mejor o el dolor por la pérdida: el 'cara o cruz' de las familias que se quedan detrás de cada patera

Mariama Dème tiene 57 años y ocho hijos. Este año, en mayo, el primer día de Ramadán, su segundo hijo, de 36, tomó un vuelo desde Dakar a Casablanca, capital económica de Marruecos. Se gastó 370.000 francos CFA (562 euros) en un billete de ida y vuelta. Todo el mundo sabía que solo cogería un avión.

Su plan: el mismo que el de tantos. Aprovechar la exención de visado de los senegaleses para tomar un avión a Casablanca, montarse en un autobús hasta Tánger y aguardar el mejor momento para subirse en una patera rumbo a las costas españolas. Mariama recuerda las llamadas de su hijo durante su espera y, sobre todo, ese mensaje Whatsapp recibido en el móvil de uno de sus hermanos pequeños para decirles que lo había conseguido. Que estaba en España sano y salvo.

Seguir leyendo »

La impotencia por querer llegar a Europa sin jugarse la vida en una patera: "Aquí los visados son para ricos"

El año pasado, Mamadou Saliou Diallo –55 años, casado y con cuatro hijos– pidió dos veces un visado en la embajada de Alemania en Dakar, Senegal. Cuenta que quería viajar allí por dos motivos: visitar a su prima que vive en el país europeo y cuyo marido, portugués residente en Alemania, está en coma en el hospital, e intentar comprar dos o tres camiones para ampliar la flota del negocio que tiene en Senegal.

Su prima le envió una carta de invitación oficial expedida por las autoridades alemanas, adjuntó un documento del hospital donde está ingresado el marido de su hermana, el certificado de matrimonio, dos seguros médicos –uno en Alemania y otro en Senegal –, fotocopias de sus dos tarjetas Visa y la reserva del billete con fecha de retorno tres semanas después, entre otros papeles que le pedían.

Seguir leyendo »

"Las máquinas del capitalismo difunden una Europa utópica que empuja a muchos africanos a arriesgar su vida en el mar"

Detrás de la decisión de migrar desde África a Europa, no solo está el impulso de una vida mejor, también una serie de ideas arraigadas en la mente de muchas personas. Joseph Tonda, sociólogo y antropólogo de origen congoleño y gabonés, trata de diseccionar algunas de ellas, también para entender el fenómeno migratorio a Europa. 

Tonda es profesor en la Universidad Omar-Bongo en Libreville, la capital de Gabón, y autor de varios libros. En el último, El imperialismo poscolonial. Crítica de la sociedad de los deslumbramientos, analiza "la colonización del imaginario" de los africanos, pero también de los occidentales, a través de las imágenes.

Seguir leyendo »

"Si educas a una chica, educas a toda la comunidad"

"Si me das una vaca, trabajaré con el Gobierno, ganaré mucho dinero y podré devolverte la vaca y comprarte muchas más". Lilian Naserian pronunció estas palabras cuando tenía 20 años. Se las dijo a su tío, un pastor masai, la etnia a la que pertenece. Su tío aceptó la proposición, sin duda era una inversión de futuro. Lilian se fue al mercado a vender la vaca para pagar el primer semestre de su primer año de carrera y poder hacer realidad su sueño: estudiar Magisterio.

"En África enviar a una mujer a la universidad no es una prioridad ni para la familia ni para la comunidad", explica la joven en una conversación con eldiario.es. Sin embargo, ella estaba convencida de la importancia de estudiar para tener un futuro mejor, poder ayudar a su familia e incluso mejorar la situación de su comunidad.

Seguir leyendo »

Las cenicientas de Bamako: el horror de ser empleada del hogar en África occidental

En Bamako, la capital de Malí, así como en las ciudades de la región de África occidental, hay miles de cenicientas. Son niñas de entre nueve y 20 años que trabajan como servicio doméstico en las familias. Se instalan en los hogares, pero duermen en los pasillos, las cocinas o en la terraza. Trabajan durante todo el día, todos los días de la semana, y si las requieren por la noche, las despiertan. Comen las sobras de sus patrones, ganan entre seis y 15 euros al mes. Es frecuente que reciban golpes, insultos, gritos, castigos severos e incluso que sean violadas.

Les llaman las 'bonnes'. Proceden de las zonas rurales donde las oportunidades de prosperar quedan muy reducidas, por lo que deciden trasladarse a las ciudades. Algunas lo hacen obligadas por la familia para que les ayude en los ingresos, teniendo además una boca menos que alimentar. Otras, por decisión propia, huyendo de los matrimonios forzados o, por el contrario, para preparar el ajuar.

Seguir leyendo »

Tres historias del hambre que golpea al país más pobre del mundo

Marliya lleva cinco días hospitalizada. Tiene la mirada perdida en cualquier lugar de la habitación. El médico que la trata dice que está totalmente apática, que es indiferente a su entorno. Sufre un cuadro de edemas generalizado por todo su cuerpo de no más de cuatro años. En los pies, en sus pequeñas piernas e incluso en la cara. La piel se le desgarra y le causa lesiones cutáneas. Pero ella no se queja, no dice ni pío. Marliya sufre malnutrición aunque su cuerpo rechoncho –por los edemas– haga pensar lo contrario. Tras su ingreso en el hospital los exámenes médicos demostraron que, además, sufre malaria. Esto empeora las cosas.

Marliya sufre el tipo de malnutrición al que llaman kwashiorkor y ella presenta todos los síntomas. En el hospital la acompaña su abuela quien cuenta que los edemas están en su cuerpo desde hace un mes. "Pensábamos que se iban a ir espontáneamente, ha sido así otras veces, por eso hemos tardado tanto en traerla al hospital", explica. No es la primera vez que esto le ocurre a Marliya, ya estuvo hospitalizada el año pasado por la misma razón.

Seguir leyendo »

Transición en Burkina Faso: "Haremos todo lo posible para que no hayan muerto por nada"

Se llamaba Gaston. Tenía 35 años y una larga carrera profesional como economista en Burkina Faso. Había ocupado diversos puestos en la empresa privada y organizaciones no gubernamentales como gestor de finanzas y, hace un año, se marchó a trabajar para la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) a República Democrática del Congo dejando a su mujer y a su pequeño de cinco años en Uagadugú, la capital de Burkina Faso. 

Volvió al país durante dos semanas, cuenta un miembro de su familia. Había pedido vacaciones para estar con su familia y la revolución burkinesa le pilló por sorpresa. Sus causas: la lucha por la libertad y la justicia. Y por sus ideales no dudó en salir a las calles de Uagadugú el 30 de octubre. Aquel día falleció.

Seguir leyendo »

Claves para entender las protestas que han derrocado al presidente de Burkina Faso

En la tierra de los hombres íntegros, significado de las palabras Burkina Faso en dos de sus lenguas locales mayoritarias, han rezumado esta semana las voces de muchos burkineses. “Blaise lárgate”, “Artículo 37 intocable”, “Blaise Compaoré es nuestro peor ébola”, gritaban con determinación en las calles de la capital. Exigían la dimisión de su presidente, perpetuado en el poder desde 1987. Trataba de modificar la ley para quedarse, y fracasó. El 31 de octubre las calles celebraban con júbilo su triunfo: Blaise Compaoré anunciaba su dimisión.

Desde que el pasado 21 de octubre el Consejo de ministros, en una reunión extraordinaria, tomara la decisión de que se votaría en el parlamento burkinés un proyecto de ley para modificar la Constitución y, de este modo, el presidente pudiera mantenerse en el poder, los burkineses comenzaron a salir a las calles de Uagadugú, la capital. Primero fueron manifestaciones aisladas y pequeñas barricadas que cortaban las carreteras. El descontento estaba en el aire. El 28 de octubre miles de burkineses salieron, invitados por la oposición, a una jornada de protesta y desobediencia civil.

Seguir leyendo »