Para virus, los que propagan Clavijo, Abascal y Feijóo
Viene bien que de vez en cuando, cuantas menos, mejor, la verdad, nos amenace una hecatombe para así, en calentito, contemplar la reacción del respetable. Tal que el drama del MV Hondius y el malhadado Hantavirus. El Gobierno de España, tras las consultas pertinentes con la Organización Mundial de la Salud, decidió hacerse cargo -parecía lo más lógico, lo más sensato y lo más humanitario- de recoger a los pasajeros y cargar, cierto, con un rescate complicado. Primer paso: las Islas Canarias. Y un protagonista de lujo: Fernando Clavijo, un tipo sin dobleces que nos ha dejado ver -qué afortunados somos- la catadura del presidente. Política y moral. Mentiroso sin disculpas –“me falta información”, dijo, cuando ya le habían llamado dos ministros- además de fatuo ignorante. Sin que se le agitaran las canas, tuvo la desfachatez de echar mano de un pantallazo de IA para contar a los científicos que las ratas son buenas nadadoras. Criatura. Y todo por sumarse al carro de dar leña al Gobierno, sea por lo que sea, así se trate de unas gravísimas inundaciones en Bali, bello lugar turístico, por cierto. ¡Qué bochorno, qué vergüenza! El susodicho Clavero ya apuntó buenas maneras con aquellos ejercicios de trilero con los emigrantes, con especial dedicación a los menores. Ya nos dejó claro que de escrúpulos, escaso.
Debió sentirse ninguneado Santiago Abascal y cierra España y no se le ocurrió mayor salvajada que aquello de que Sánchez “es capaz de provocar una epidemia para que no se hable de la ciénaga de corrupción que preside”, payasada que debió costarle, por lo menos, un tercio de la neurona que atesora. Y claro, Los ángeles de Charlie del PP en tromba, que si Ester Muñoz, que si Cuca Gamarra, que si Isabel Díaz Ayuso, la reina del vermú, tan preocupada ella por el éjito en Méjico de su amigo Nacho Cano, el ej de Mecano, ojalá se encuentre bien de salud al recibo de esta, pero tan despreocupada por la vida de los infectados del crucero. Luego, para acabar la fiesta, el propio Núñez Feijóo, tan fatuo como vacuo, exigiendo el nombre de todos y cada uno de los técnicos que participaban en la cosa. ¡Qué tipos tan indignos, tan sucios, tan deleznables! España saca pecho en el mundo, su España, oigan, y a ustedes solo se les ocurre recurrir a la fea zancadilla, a intentar el mero boicot de una operación de rango internacional. Les da igual: viven en una celda oscura en la que el odio no les deja vivir, solo les permite morderse las uñas y hacerse heridas rascándose la espalda.
Pero quietos parados que aquí llega la fiel infantería, esa prensa adicta, y esas tertulias de hiel y tronío de radio y televisión -nunca se olviden de las emisoras de los obispos- que tanto nos gustan y que no paran, por pura obscenidad, de sorprendernos. A ellos, sin pantoprazol. Por ejemplo, vamos a limitarnos, el Ojo tiene en gran estima a sus selectos lectores, a unas pinceladas de OKdiario, suficientes, o eso creemos, para calibrar el grado de locura que afecta a estos seres luminosos. Decía Abascal que era un plan de Sánchez. Y tanto. Fran Carrillo lo explica como la disculpa que utilizará el presidente para no convocar elecciones en 2027. Perdón por la extensión: “La secuencia será la siguiente: contagiarán Madrid, de ahí al resto de España, culparán a Ayuso y al PP de falta de respuestas en sus territorios (obviarán la de sus patrones nacionalistas), llenarán de infectados las calles, nos volverán a encerrar, harán negocio con la tragedia como ya hicieron en la pandemia y cometerán delitos en el caos creado. Y lo que es más importante: decretarán un estado de alarma permanente, argumento constitucional que evita convocar elecciones en fechas y hora, alegando así la autocracia, su impunidad mediática y judicial y el calvario bolivariano que llevamos sufriendo en esta ominosa década de corruptelas, mentiras, delitos y faldas sanchistas. No es humanidad. Es política. Es socialismo. Es el PSOE. Es mafia criminal.”
¿Cómo se quedan? Claro que parece imposible exigir decencia a un periódico -¡qué risa!- que dirige, atenta la formación, el gran Eduardo Inda: “Sea como fuere, el presidente que perdió las anteriores generales, que tiene 121 de los 350 escaños del Congreso, decidió por su cuenta y riesgo que el barco venía a Canarias. Sí o sí que para eso es un autócrata. Se pasó por el forro de sus caprichos la opinión del Ejecutivo autonómico que conforman Coalición Canaria y Partido Popular, lo cual induce a confirmar que esto está hecho con muy mala baba. Sánchez se levanta pensando en practicar compulsivamente el mal y se acuesta pensando en cómo joder más y mejor al día siguiente. Si eres de los suyos, tienes garantizado el paraíso; si formas parte del equipo rival, te regalará el mayor de los infiernos”.
Puestos a buscar gentuza relacionada con el hantavirus no tardaríamos en llegar a Trump y sus muchos mariachis. Por ejemplo, por su salida decretada el pasado mes de enero de la Organización Mundial de la Salud, esas gentes que andan poniendo soluciones ante la posible plaga. Así se ahorraba menos de mil millones, pero dejaba a la intemperie a los millones y millones de niños y mayores del mundo entero que dependen de esa Organización para no morirse de enfermedades que solo asolan al Tercer Mundo. O, peor aún, como nos recordaba en El País el sabio Javier Sampedro, ese que todo lo sabe, el descerebrado de Robert Kennedy, el secretario de Salud de Estados Unidos declarado antivacunas, “se cargó el año pasado los Centros de Investigación en Enfermedades Infecciosas Emergentes (CREID, Centers for Research in Emerging Infectious Diseases), que estaban dedicados a estudiar los virus que saltan de animales a humanos, incluido el hantavirus subtipo Andes que ha causado el actual brote”. Así que cerrojazo y nos hemos quedado sin saber cosas que podrían frenar otra plaga. Trump es una maldición, un horror.
Volvamos a la pell de brau. Estas no son cosas de un país normal. Porque a esta virulencia enloquecida sumen ustedes las redes sociales, donde el insulto y la grosería alcanzan límites difíciles de superar. Duras, durísimas las cloacas, pero terribles las salas de justicia. Y a todos los niveles, que ya hemos visto cómo en las alturas se premia al delincuente que acusa sin pruebas al presidente del Gobierno o se recompensa al defraudador confeso para castigar al fiscal general del Estado. Y más abajo, en las salas pequeñitas, contagiadas de ese virus peor que el que viajaba en el Hondius, allá donde se hace escarnio, consentido y lavado con detergente, de ataques demenciales a la esposa del presidente, un suponer, sin que la señora jueza crea que no es una injuria que se diga impunemente que Begoña Gómez – “Begoño la transexual”, según la activista de la ultraderecha- está relacionada “con una cuestión de narcotráfico en Marruecos”. O ver la impunidad de gamberros como Vito Quiles y otros ejemplares de la banda de la porra provocadora y violenta. Todo brutal, desde luego, pero habrá que recordar al Gobierno, si ustedes lo permiten, que nada se ha hecho de aquellas promesas sobre medidas para frenar este sindiós. Nada. Cero. Llora como víctima lo que no supiste defender como jurista, que vino a decirle Aixa, la madre de Boabdil, a su hijo, el último sultán nazarí de Granada.
Y la semana próxima, que decían Tip y Coll, hablaremos de Irán. Y de Israel.
Adenda. El 6 de octubre de 2014 se confirmó el único positivo en Ébola registrado en España. La enfermera Teresa Romero se infectó al cuidar a dos misioneros repatriados desde Sierra Leona y Liberia, Miguel Pajares y Manuel García Viejo que fallecieron por el virus. Afortunadamente, superó la enfermedad en apenas un mes. A partir de conocerse el positivo, la tragicomedia. Si tienen un poco de paciencia y habilidad pueden encontrar en YouTube la aparición pública de Ana Mato, entonces ministra de Sanidad. Imposible aguantar el horror al tiempo que la risa. ¡Qué derroche de ignorancia, qué despilfarro de delirios balbuceantes! Nada que no fuera de esperar cuando la nombró ministra de la cosa Mariano Rajoy. ¿Méritos? Amiga de Aznar y Ana Botella y esposa de Jesús Sepúlveda, otro íntimo de la pareja guerrera, condenado a 14 años por corrupción en Gürtel. Si tienen edad para recordar aquellos años, era la señora de la casa a la que Francisco Correa pagaba las fiestas de sus hijos, globos carísimos, o les sufragaba las costosas vacaciones. Ignoro quién pagaba esas fruslerías, dijo en los tribunales. Y tampoco, recuérdenlo, veía los coches de alta gama en el garaje de su casa. Cosas de Jesús, se diría. Hoy otro Jaguar. Pues nada: ministra. Cargo del que tuvo que dimitir ahogada por la corrupción.
Dice el PP que Mónica García no es fiable. Ja. Y que el PSOE tampoco es fiable gestionando catástrofes. Ja, ja, y ja. Seguramente lo hizo mucho mejor la susodicha Mato con el ébola, pobrecito aquel perro tontamente sacrificado, de nombre Excálibur. O lo han hecho, hay que ver qué lista, Mañueco o Rueda con los incendios forestales en Castilla y Galicia, el ínclito Mazón en Valencia, ahí le tienen, riéndose de todos nosotros o, gran redoble de tambor, el PP en su conjunto con el Prestige. ¿Quién no recuerda aquel trágico chapapote, aquellos hilillos de plastilina, gran descubrimiento científico del entonces vicepresidente de Aznar, Mariano Rajoy Brey?
Ellos sí que saben. Hacer el ridículo.
Y acusar a los demás. Mala, muy mala gente.