El #AmazonMassRescue se salda con medio centenar de detenidos
McCoy Poultry Services es una de las maÌs importantes granjas aviÌcolas de la ciudad californiana de Petaluma, a 60 kiloÌmetros de San Francisco. Una explotacioÌn ganadera de 13 hectaÌreas (unos 130.000 metros cuadrados) de cuyas instalaciones salen los pollos que suministran, entre otros, a Amazon Fresh, empresa dedicada a la distribucioÌn de alimentos subsidiaria de la todopoderosa multinacional estadounidense.
Pese a venderse en Amazon como “gallinas de corral procedentes de la ganaderiÌa ecoloÌgica”, en lo que va de anÌo la granja ha sido escenario de tres protestas protagonizadas por grupos de defensa de los animales. Los activistas han documentado en viÌdeo las condiciones extremas de hacinamiento del lugar: los animales sufren desnutricioÌn y deshidratacioÌn por la falta de acceso a comida y agua potable, quemaduras de amoniaco por tener que vivir entre desechos y la rotura de sus extremidades por el constante pisoteo. En las imaÌgenes pueden verse pollos muertos, moribundos o gravemente enfermos.
Ante la pasividad de las autoridades y el caso omiso por parte de Amazon a las denuncias, el pasado saÌbado unos 150 miembros del colectivo Direct Action Everywhere (DxE), con base en Berkeley (San Francisco), se desplazaron hasta las instalaciones de la granja con un idea en mente: rescatar a algunos de esos animales y atenderlos en un pequenÌo hospital de campanÌa que llevaron consigo.
La accioÌn, bautizada como #AmazonMassRescue y retransmitida en directo a traveÌs de su paÌgina de Facebook, no logroÌ su objetivo: los activistas rescataron a seis pollos, pero los responsables de control animal del centro acabaron en el acto con la vida de cinco de ellos. El uÌnico que sobrevivioÌ fue trasladado a un santuario poco antes de que se desatara la tensioÌn con los agentes de policiÌa desplazados al lugar: 67 activistas fueron detenidos, de los que 51 quedaron en libertad al diÌa siguiente tras depositar una fianza de 20.000 doÌlares cada uno, que suman, en total, 1,3 millones. EstaÌn acusados de un delito grave de robo y conspiracioÌn.
Los miembros de DxE aseguran que la ley estaÌ de su parte: se amparan en un artiÌculo del coÌdigo penal californiano, el 597e, que permite a cualquier ciudadano acceder a una propiedad privada en caso de que en su interior se produzca una situacioÌn de maltrato continuado. Una realidad que, a juzgar por las imaÌgenes gravadas en McCoy Poultry Services, no deja lugar a dudas.
“Estas aves son criaturas vivas, no cosas, pero Amazon y otros grandes mayoristas las tratan como meros recursos”, explican desde Direct Action Everywhere. “No vamos a parar de rescatar animales, pues es nuestro derecho y nuestra obligacioÌn eÌtica”, anÌaden.
“El movimiento por los derechos de los animales estaÌ creciendo de manera imparable en Estados Unidos”, cuenta a El caballo de Nietzsche Almira Turner, una de las portavoces de Direct Action Everywhere, desde las puertas del juzgado. “Ese es el motivo por el que la represioÌn tambieÌn se estaÌ incrementando, como ocurre con otros movimientos sociales”.
Y es que, en EEUU, ser activista es jugarse la libertad. En 2016, El caballo de Nietzsche entrevistoÌ a Amber Canavan, quien entroÌ en prisioÌn por grabar las miserables condiciones de vida de los patos y rescatar a dos de ellos en una granja de foie-gras de Nueva York. Y aunque su paso por la caÌrcel fue de soÌlo 45 diÌas, algunos Estados del paiÌs castigan con penas de hasta 30 anÌos de prisioÌn grabar o fotografiar dentro de una granja o matadero. Webs como Animal Liberation Press Office recopilan puntualmente datos de todos los activistas encarcelados en el paiÌs por acciones similares.
La guerra de la industria caÌrnica contra los activistas viene de lejos. En 1982, Ron Arnold, vicepresidente del Centro para La Defensa de la Libre Empresa, dejoÌ muy clara su postura en una entrevista con The New York Times. “Hemos creado un sector de opinioÌn donde antes no existiÌa. Nadie pensaba que el ecologista fuese un problema hasta que llegamos nosotros. Nuestro objetivo es destruir y erradicar el movimiento. Vamos muy en serio”.
Igualmente en serio se lo toma el gobierno del paiÌs. El FBI califica a los grupos de liberacioÌn animal como terroristas, y los considera la principal amenaza a nivel interno. Bajo la denominacioÌn de “ecoterrorismo”, engloba a los grupos ecologistas y animalistas que, seguÌn datos del propio FBI, causaron entre los anÌos 2003 y 2008 danÌos por valor de unos 200 millones de doÌlares.
“EEUU es uno de los paiÌses donde la militancia en defensa de los animales tiene un recorrido histoÌrico mayor”, explica Aitor Garmendia, activista conocido por su trabajo como Tras los Muros. “AdemaÌs, el movimiento no se ha quedado en meras campanÌas de concienciacioÌn, sino que ha ido maÌs allaÌ. El Frente de LiberacioÌn Animal ha saboteado infraestructuras y ha llevado a varias empresas que se lucran con la explotacioÌn animal a la bancarrota, ha liberado a miles de animales de centros de criÌa, de laboratorios y de granjas, y ha obtenido informacioÌn secreta que ha sido presentada a los medios de comunicacioÌn”.
Garmendia pone en valor la labor de los activistas. “Gracias a que trabajan de forma encubierta, generalmente con la ayuda de una caÌmara oculta, se ha conseguido un material graÌfico que estaÌ dejando a la industria caÌrnica en entredicho, mostrando la violencia sistemaÌtica a la que son sometidos los animales en sus instalaciones”.