Un gol de Jorge Padilla da el empate en Fuenlabrada al Tenerife

Jorge Padilla es felicitado tras marcar el gol del empate del Tenerife en Fuenlabrada

El CD Tenerife se agarró al gol de un delantero de su equipo filial para sacar un empate en Fuenlabrada (1-1) que alarga a cinco la serie de jornadas sin ganar. Los blanquiazules volvieron a ceder la ventaja en una acción en la que permitieron un remate a placer de Gassama (m.38) y solo la entrada en la segunda parte de Bermejo y Jorge Padilla —que puso las tablas (m.62) con un tiro colocado desde la frontal—cambió el ritmo de un Tenerife algo más sólido que, poco antes, ya ha había avisado con un remate de Moore al larguero.

El equipo de Fran Fernández vuelve a la Isla casi igual a como salió, pero con algunas lecciones de las que aprender. Sigue siendo de una blandura desesperante con la que regala oportunidades y goles y a poco que coloca jugadores de toque arriba es capaz de meter al rival en su campo. Hoy lo hizo cuando aparecieron Bermejo y Jorge Padilla. Revolucionaron durante diez minutos a su equipo, lo suficiente para generar el empate y asustar a un Fuenlabrada que, hasta entonces, vivió sin sustos.

De paso, Sandoval puede que mostrarse a su homólogo que la solidez se puede alcanzar por otras vías que el doble lateral, esa dichosa manía que tanto quita y poco da a un Tenerife al que, cuando se le rompen las costuras, no es porque acumule demasiados atacantes, como porque le falla, sencillamente, la tensión defensiva. El gol de Gassama hizo estéril, otra vez, el esquema inicial y el del joven majorero vino a dar la razón a la necesidad de ir directos a por los partidos si dispones de jugadores de juego al espacio, desmarque, toque corto y remate: Bermejo y Padilla, por ejemplo.

Del Fuenlabrada y de Sandoval podía esperarse lo visto. Tres centrales en la cobertura, dos atletas (Cissé y Nteka) como pivotes, dos parejas de lateral y extremo (Iribas-Salvador y Glaudier-Óscar Pinchi) para tapar abajo y generar superioridades cerca del área. Y, arriba, Gassama para incordiar mientras pilla una buena que caiga.

La buena de este domingo llegó cuando el Tenerife se aflojó lo justo y el Fuenlabrada olvidó el músculo para que trabajaran las neuronas. Un regate y un pase de Glaudier, una asistencia de Óscar Pinchi a la espalda de los centrales y un remate plácido de Gassama encarado a Ortolá. Cinco segundos en los que Moore se quedó en el requiebro, Zarfino perdió la referencia de Pinchi y Wilson no corrigió el desmarque de Gassama. Cinco segundos de desatención. Un gol.

Hasta entonces, como en el último sexto, el partido fue una oda al fútbol británico del siglo pasado. Cuerpeos en todos los sectores, patada va, patada viene, faltas una y otra vez y balones al área a ver si alguien la cazaba. El Tenerife no ganaba las pugnas, ni las segundas jugadas, y se metió en el negocio que le proponía el Fuenla mientras buscaba en la distancia a Fran Sol. Y pudo estar bien —como primera parte de tanteo e intercambio de golpes lejos de las áreas— de no ser por el 1-0, que cambió la visión del sopor a la depresión.

A Fernández le costó casi un tercio de la segunda entrega concluir que, por ese camino, y en desventaja, lo tenía casi todo en contra para cambiar el marcador. Es verdad que el Tenerife salió con otra marcha del entretiempo. Se tiró al fútbol directo y encontró por fin a Nono para jugar a la contra o sacarle las cosquillas a Rosic con un dispero envenenado (m.57) cuyo rechace remató en semifallo Moore para que la devolviera el larguero.

Lo que vino después fueron diez minutos de agitación blanquiazul, ya con Bermejo y Jorge Padilla en el campo. Según pisó el césped, el canterano le quitó un balón a Nteka y obligó a Juanma a una cesión a córner. El Tenerife encerró el Fuenlabrada, volvió a avisar con un tiro de Zarfino (m.59) y luego con un libre directo lateral de Nono que cogió la rosca buena y sometió a Rosic de nuevo, desviándola fuera.

Fue Nono a la otra banda para tirar el saque de esquina y se apareció el canterano para reclamarse —ausente desde la cuarta jornada, a veces ni convocado— con un gol brillante. La puso el extremeño a la olla, despejó Gassama y la devolvió Alberto a la frontal, donde esperaba el chico listo, fuera del barullo del área, para sacarse una volea pegada al palo contrario del portero.

Enfebrecido por el empate, el Tenerife aprovechó la única fase de debilidad del rival y siguió golpeando, más con fe de hambriento que otra cosa. Pudo tenerla Fran Sol —muy activo en este tramo, incansable siempre— de no interponerse Juanma (m.62) y cerró las hostilidades con una doble ocasión en el área (m.68) de Folch y el propio Jorge, con el portero vencido y otra vez Juanma tapando las vías.

Pudo llegar el 1-2, como el 2-1 cuando el Fuenlabrada se puso de nuevo en pie y encontró la cabeza de Juanma (m.72) y la respuesta correcta de Ortolá, desviando un remate que cogía puerta. Y hasta ahí. Fernández renunciando a tres cambios en una muestra de la desconfianza en que los relevos mantuvieran el tono y Sandoval, a lo suyo, arriesgando nada después de la acometida visitante con la que se le fueron dos puntos.

(1) CD FUENLABRADA: Rosic; Iribas, Rubén Pulido, Juanma, Adrián Diéguez, Glauder; Ibán Salvador (Feuillasier, m.63), Nteka, Pathé Ciss, Óscar Pinchi (Kanté, m.70); y Gassama.

(1) CD TENERIFE: Ortolá; Kakabadze (Bermejo, m.57), Alberto, Bruno Wilson, Álex Muñoz; Moore, Folch, Zarfino, Nono; Apeh (Jorge Padilla, m.57) y Fran Sol.

ÁRBITRO: Rubén Ávalos Barrera (Comité catalán). Amonestó a Ibán Salvador (m.9), Ciss (m.36) y Dieguez (m.54) y a los visitantes Ramón Folch (m.14), Álex Muñoz (m.52), Joselu (m.60) y Nono (m.80).

GOLES: 1-1, Gassama (m.38). 1-1, Jorge Padilla (m.62).

INCIDENCIAS: Partido de la 10ª jornada de LaLiga SmartBank 20-21, jugado a puerta cerrada en el estadio Fernando Torres. Los jugadores del CD Tenerife portaron brazaletes negros en memoria de Jacinto Hernández Melián, padre del exfutbolista blanquiazul Toño Hernández. 

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Publicado el
1 de noviembre de 2020 - 20:25 h

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