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Un pacto que requiere explicaciones

Carlos Espino

Las Palmas de Gran Canaria —

El acuerdo entre el Partido Socialista Europeo (PSE) y el Partido Popular Europeo (PPE) para proponer a Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea y elegir a Martin Schulz como presidente del Parlamento Europeo, coloca al PSOE en una posición terriblemente incómoda que requiere explicación.

Elegir al presidente del Parlamento Europeo, al igual que proponer al presidente de la Comisión Europea, requiere una mayoría de 376 votos. Sin contar con los integrantes de la coalición Europa de la Libertad y Democracia Directa y los No Adscritos que engloban a la ultraderecha, auntieuropeístas y 2 eurodiputados del Partido Comunista Griego, tan sólo caben dos posibilidades reales: un pacto de la derecha, los liberales y la ultraderecha, o un acuerdo entre el PSE y el PPE.

Un acuerdo que englobara a la izquierda tradicional del PSE y a la izquierda alternativa dispondría de sólo 293 votos, se quedaría a 83 votos de lograr un presidente del Parlamento. Un hipotético bloque de derechas y liberales dispondría de un total de 358 votos, con lo que sólo precisaría de 18 escaños adicionales para conformar una mayoría.

El PSE podría haber conformado un bloque de izquierdas, forzando al PPE a incorporar a la ultraderecha a su pacto con los liberales. Esta posición hubiera supuesto entregar en bandeja las presidencias de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo a la derecha. A cambio, el PSE no sufriría el desgaste de incorporarse a una coalición de difícil explicación a sus votantes.

La opción elegida ha sido la contraria: llegar a un acuerdo que permite al PSE garantizar su presencia en una posición clave, como es la presidencia del Parlamento Europeo, e impedir que la ultraderecha antieuropea disponga del plus de representatividad que le otorgaría ser el socio imprescindible del PPE.

Es una decisión arriesgada que exige del PSOE/PSE primero una explicación rigurosa de por qué se ha adoptado y, en segundo lugar, un esfuerzo por demostrar que este pacto tiene consecuencias reales positivas para la ciudadanía europea.

En cuanto a las imprescindibles explicaciones mal se empieza. La provisionalidad de la actual dirección del PSOE y el papel que han adoptado los candidatos a la secretaría general, desmarcándose del pacto, hacen que la ciudadanía no disponga de ninguna opinión autorizada que explique las razones del acuerdo y las consecuencias que se producirían en el caso de no haber pactado. Nada hace pensar que la dirección que salga del voto de la militancia y del Congreso Extraordinario vaya a asumir como propio este pacto, por lo que presumiblemente quedará sin explicar, sumándose un motivo más de desafecto.

Es en el terreno de la justificación del pacto mediante sus resultados donde queda trabajo por hacer. En primer lugar, existe la posibilidad real de modular la respuesta de la derecha a la crisis. Cuando se critica la gran coalición alemana, normalmente se olvida que ya ha tenido resultados tangibles en las condiciones de vida de las clases trabajadoras, con medidas relacionadas con el salario mínimo y la edad de jubilación. El PSE tendrá que demostrar capacidad de acuerdo y de presión con el PPE, de manera que la ciudadanía europea se vea beneficiada por las medidas que emanen del Parlamento.

En segundo lugar, el PSE ha de ser capaz de sacar adelante propuestas conjuntas con la izquierda alternativa, incluso a pesar del PPE. En el Parlamento Europeo no es infrecuente que se produzcan fugas de votos de los grandes grupos en función del asunto que se someta a votación, por lo que los 83 votos que faltan e impiden una mayoría estable de izquierdas, pueden venir puntualmente de la bancada de conservadores y liberales.

Se ha perdido la oportunidad de explicar que no se podía dejar a Europa en manos de la derecha. Una oportunidad aprovechada de manera legítima por la izquierda alternativa que pretende achicar el espacio del PSE/PSOE enfrentándolo a sus contradicciones (relaes o aparentes) sin aclarar que el pacto de izquierdas no era posible en ningún caso.

Es imprescindible que la decisión adoptada suponga mejoras tangibles en las condiciones de vida de las clases trabajadoras. La única manera en que la ciudadanía entienda este pacto es si la legitimidad que el PSE/PSOE ha perdido al formalizar su acuerdo con el PPE, la contrarresta con la legitimidad derivada del ejercicio de su actividad en el Parlamento Europeo.

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