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La pesca artesanal en el enfoque del Grupo Fotográfico San Borondón

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El vetusto grupo del arte de la fotografía San Borondón, el más antiguo de Canarias, cuenta con la solera de 23 años de existencia desde su fundación (que cumplirá el próximo mes de mayo). Pero esa larga vida no ha sido solo permanecer en el panorama del arte fotográfico de forma testimonial, su dinámica e ininterrumpida actividad con la proyección de audiovisuales y exposiciones en galerías de arte, ha estado ligada a la realización de temas paisajísticos y documentales específicos sobre la cultura autóctona de todos los rincones de las islas –al margen de las obras de creación artística de todos sus componentes, con sus originales obras expuestas en muestras individuales y colectivas–.

El grupo San Borondón se ha esmerado, más en concreto, en honrar los valores de la naturaleza, paisajes, antropología y cultura de la isla donde germinó su nacimiento y donde se generan sus ideas, Gran Canaria; y de otras islas. Lo hacen bajo una tipología gráfica, estética y cultural, en varios de los temas y objetivos de sus presupuestos artísticos, como loable sino de su buen hacer. Los proyectos que presentan se corresponden con una idea común en el tema, que es aceptado por todos los componentes, cuando se presenta un asunto a desarrollar conjuntamente por todo el grupo.

El tema que ha planteado el grupo sanborondoniano en este proyecto es: La pesca artesanal en Gran Canaria. Todas sus fotos versarán en la variedad de vistas e ideas a fotografiar en este sustancial género que se engendra en la citada isla. Aunque es común el argumento formulado, cada uno de los artistas, en base a sus criterios estéticos y visión interiorizada, lo planteará y plasmará de una manera muy peculiar y personalizada. Esta forma de mirar es individual y muy privativa, en base a la sensibilidad en cada artista de la cámara digital.

Hoy día, no le damos el reconocimiento que deben tener estos reportajes fotográficos sobre la cultura, labores, etc., porque los tenemos próximos a nuestra vista; de inmediato en el tiempo, a nuestro alcance y palpables en su esencia. Lo contemplamos como una simple idea plástica, en este ejemplo, por los artistas de San Borondón. Pero, sin embargo, en el transcurrir del tiempo, pasados treinta, sesenta o más años, es cuando se le dará el valor que tienen estos documentales fotográficos. Y lo haremos bajo el sino argumental de la perspectiva de un tiempo no retornable, ido, de un lejano pasado. Veremos la historia de un pretérito vivido por una parte de la sociedad laboral de la isla, otearemos la labor artesanal de las pesquerías, la sociedad de entonces, su cultura y el patrimonio antropológico en el arte de pescar, que tuvieron el estatus del momento coexistido y de las formas y costumbres laborales de aquella época.

A modo de breve introito diremos, que la pesca artesanal en Gran Canaria es una afición y profesión que se desarrolla en esta isla desde antaño (como también, en otras islas canarias). Es la pesca que se hizo profesión en aguas del litoral canario. La riqueza y variedad piscícola de las aguas isleñas hace posible esta faena pesquera, que se ejecuta en pequeños barcos. Una de ellas es la flota atunera, que se dedica durante los ciclos de la temporada de llegada de estos túnidos, a la captura (hoy reglada por tamaños y números de pescado azul a extraer de las aguas por la UE). Tiene sus principales puertos en Gran Canaria en: Arguineguín, Mogán, Taliarte; y el de San Cristóbal, en la capital. Es una industria de tipo familiar, por lo que el negocio lo es también familiar. Es un oficio que se transmite de padres a hijos o por los amigos y roncotes de la mar.

La fabricación de las nasas de esta pequeña flotilla pesquera, ha sido y es, por manufacturación artesanal. Son realizadas estas trampas por los mismos pescadores cuando están en tierra y preparan sus aparejos de captura. Esta flota desarrolla el arte de la pesca por dichas nasas –que son utilizados por unos 60 barcos–; y por la pesca del lance, desde el bordo del propio barco, con las cañas con los cebos, para la captura de los túnidos.  

La armada artesanal, que hace un número de unos 200 barcos en la actualidad en la isla, se compone de dos tipos de embarcaciones y de formas de pesca: la flota litoral y la flota atunera costera. Ambas naves operan por el rededor del litoral de las aguas de la isla grancanaria. Todos los navíos de las pesquerías artesanales y costeras están acondicionados para las características de las costas de la isla, que por la estrechez de la plataforma insular y por sus bajos fondos arenosos tienen unas características especiales.       

En este tema marino y de marineros, elegido en esta ocasión por los componentes del grupo fotográfico San Borondón, se batieron con sus cámaras para encontrar y explorar los motivos, contextos, parajes, ambientes y todo el entorno pesquero de cada puerto de la isla y sus pescadores. Como es habitual en el grupo, no dudó cada uno de los miembros, en visitar esos lugares de pesca, en distintos días y varios momentos. Retrataron: barcos fondeados en el litoral de refugios o puertos, varados sobre la costa, pescadores faenando, paisajes y geografías lugareñas, etc.; o también, los propios pescadores trabajando sus nasas y de los ratos de ocios en tierra. Todo ello junto al mar, donde tienen cuasi su hábitat, en el entrañable amor que sienten por su profesión y por la mar –y a veces, penosamente, es su guadaña marina cuando faenan–.

El laborioso esfuerzo en las bravías aguas oceánicas de los intrépidos pescadores, amantes de la mar, con el riesgo innegable para sus vidas, en la lucha diaria contra las enérgicas olas del Atlántico y la fuerza marina, tienen por objeto extraer los frutos del mar y servírnosla en nuestra mesa, para que la podamos degustar. (“Y luego dicen que el pescado es caro”, como tituló una de sus obras el magno pintor Sorolla). Es, sin duda, el pescado más fresco, limpio y saludable de nuestras nutridas aguas piscícolas del litoral canario que podamos deleitar en nuestro paladar.

Cada uno de los artistas ha tratado, con el visor de su cámara y su personal emotividad,  representar las imágenes con los motivos alegóricos al tema artesanal pesquero. Pero en el asunto de fondo que tratan, en la búsqueda y encuentro con los objetos, personas, trabajos, luces y cromos, no olvidan –como argumentos escolásticos– la estética, la composición, las cromías más armónicas y la originalidad, en el conjunto de cada toma iconográfica; además de otros añadidos, que ennoblecen el lenguaje y su expresividad en el contenido de este tema de la pesca artesanal.

Los fotógrafos artísticos del grupo San Borondón, han realizado sus pesquisas iconográficas de la aceptada propuesta, bajo el enfoque de sus cámaras digitales, de los motivos más sugerentes a las pesquerías. Y una vez realizada la criba de las tantas imágenes hechas y adecuadas a la unidad de cada contenido y apropiadas al lenguaje que desean representar, son unificados todos los fotogramas con la intención de expresar el exclusivo motivo del conjunto, dentro de la multiplicación de los asuntos relacionados con la pesca artesanal. Es por ello, que resulta arduo difícil, descifrar la autoría de las obras de cada artista fotográfico. Tanto Ildefonso Bello, Pepe Dévora, Paqui Hernández, José María Jiménez, Máximo Suárez y Antonio Fernández, aúnan sus visiones fotográficas para dar cuerpo y argumentación al audiovisual La pesca artesanal en Gran Canaria.

Para la ejecutoria de este proyecto, han hecho un recorrido por toda la redondez de la isla grancanaria. Comenzaron en la ciudad capitalina, por San Cristóbal y bajando por todo el levante insular, finalizaron en el puerto de Mogán; y de nuevo, lo hacieron partiendo de la ciudad, con un recorrido por todo el norte de la isla, para acabar en Agaete.   

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