Young P: “No me interesa pegar un tema y ya, quiero construir una carrera de verdad”
Young P es un prometedor DJ y productor natural de la isla de Tenerife. Tras unos años en los que ha ido afianzando su nombre cada vez más en la escena, ahora se encuentra de lleno en el lanzamiento de su primer disco, Dualidad. Con un tema ya publicado, Pecado, junto a Maikel Delacalle, Young P promete ir presentando nuevas colaboraciones con artistas que van a sorprender y completar el álbum. Por otro lado, y en todo este camino, el DJ y productor ha participado en giras tan relevantes como RHLM 2 de Anuel AA y el reciente Fasssilito Tour, de Lucho RK y La Pantera.
Desde que eras pequeño has estado vinculado a la música y has ido desarrollando, con formación y de manera autodidacta, tu pasión y el que es ahora tu trabajo. Para quien no te conozca, ¿quién es Young P? ¿Cómo ha sido tu recorrido y trayectoria en la música hasta el día de hoy?
Pues soy un DJ y productor de Tenerife. Llevo vinculado a la música desde los seis años y con el tiempo lo convertí en mi trabajo. Primero, obsesionado con aprender yendo al conservatorio. Luego, metiéndome de lleno en la producción y, más tarde, en el directo como DJ.
He pasado por etapas muy distintas: formarme, probar, fallar, volver a probar… Sobre todo, trabajar muchísimo para ir subiendo escalones.
Hoy, estoy en un punto en el que me muevo entre el estudio y el escenario, colaborando con artistas y desarrollando mi propio proyecto. Mi objetivo siempre ha sido el mismo, hacer música con identidad, con nivel, y construir algo que sea sostenible y grande a largo plazo.
Tener una buena base musical a nivel teórico y práctico es clave para progresar y desarrollar una carrera. En este sentido, ¿en qué y/o quién dirías que te inspiras a la hora de desempeñar tu labor tanto de productor como de DJ? ¿Cómo definirías en tus propias palabras tu identidad musical y estilo?
Me inspiran productores y artistas que entienden el sonido como identidad. Gente como Tainy, Timbaland o Quincy Jones, capaces de hacer música “global” sin perder personalidad.
A nivel de energía, me atraen mucho los sonidos afro, lo tropical y todo lo que tiene que ver con el club, pero también el lado más callejero y emocional del rap/trap.
Si lo resumo simple, quiero que un tema mío suene igual de bien en unos cascos a las 3 de la mañana que en una discoteca con 2.000 personas. Y que en los dos sitios deje huella.
Te encuentras desarrollando un álbum, el primero, bajo tu propia dirección y características: Dualidad. ¿Cómo está siendo la experiencia de crearlo y cuáles son las principales dificultades que estás encontrando? ¿Qué artistas podemos esperar que estén y colaboren?
Está siendo exigente. Un álbum no es “hacer canciones”, es construir algo de 0, una narrativa, un sonido reconocible. La parte bonita es que siento que por primera vez estoy creando algo 100 % con mi visión, tanto musical como conceptualmente.
La dificultad principal es el nivel de decisión: elegir temas; descartar cosas que están buenas, pero no encajan; coordinar agendas y mantener un estándar de calidad. También está el reto mental, ya que cuando el proyecto importa de verdad, la presión sube.
Sobre colaboraciones, vienen artistas potentes y gente con la que ya tengo química real. Prefiero ir confirmando a medida que se cierren, porque esto no es fútbol, aquí los fichajes se hacen cuando el tema está terminado y firmado, no cuando está “hablado”.
A lo largo de tu reciente, pero destacable carrera, has colaborado con gran cantidad de artistas. ¿Quién dirías que es el que más te ha sorprendido? ¿Algún talento futuro, local o nacional, con el que hayas trabajado y quieras nombrar?
Me sorprenden los artistas que llegan con hambre y con visión, pese a ya tener una determinada posición en la industria. Los que entienden el proceso y están dispuestos a currar, repetir tomas, mejorar letras y cuidar el sonido.
A quien te resaltaría es a Maikel Delacalle por su implicación en el proyecto y el amor que le brinda a las nuevas generaciones. Y, pese a que el disco no vaya a tener artistas emergentes, me encantaría destacar la figura de Javyh, que es un artista local que está trabajando con gente muy top en la industria y este año comienza a sacar su proyecto.
Recientemente, has formado parte de las giras en España de Lunay y de Anuel AA. Con este último, trabajaste como Técnico de Autotune. ¿Qué tal han sido ambas experiencias? ¿Cómo se vive por dentro, a nivel de rutina o preparativos, el hecho de trabajar con estos artistas o con otros como Lucho RK, por ejemplo, del que eres DJ oficial?
Son experiencias que te cambian el estándar para siempre. Trabajar con artistas de ese nivel te enseña que un show no es “subir y cantar”, ya que detrás hay un equipo enorme y un desarrollo muy serio. Hay rutinas, checks, pruebas, cambios de última hora… y, aún así, todo tiene que salir perfecto.
Como técnico de autotune aprendes rápido que no existe el “más o menos”. Todo tiene que estar medido: latencia, ruteos, snapshots, backups y, sobre todo, comunicación con el equipo. En un directo grande, un fallo de dos segundos se siente como dos horas.
Además, a mí me confirmó que las horas de conservatorio sirven de verdad. Con Anuel, por ejemplo, tenía muchas veces el móvil con una app de piano abierta para sacar la tonalidad en segundos según la canción que eligiera, porque a veces podía no estar en el tracklist. Ahí no hay tiempo para dudar, es resolver y seguir como si nada.
Y con Lucho RK, siendo su DJ oficial, lo vivo desde otra perspectiva. Es como mi hermano, así que los sentimientos son distintos, lo vivo con mucha más intensidad y nervio. También tengo más responsabilidad porque no solo estoy pendiente de lanzar la música, sino de que todo el flujo del show funcione, incluido el autotune, y de estar siempre atento a él en cada momento. Pero justo por eso, cuando pasan cosas buenas, las siento como propias. Los logros no los vivo como “un trabajo más”, los vivo como algo de casa, y eso te llena muchísimo.
En los últimos años, has desarrollado tanto tu faceta de productor como la de DJ. ¿Cómo conjugas ambos roles y qué significan para ti? ¿Alguna anécdota que hayas tenido en algún concierto/festival como DJ o en un estudio como productor y que quieras compartir?
La labor de productor y la de DJ son distintas para mí. En el estudio soy muy perfeccionista y me gusta cuidar mucho la vibra con el artista. No me interesa hacer música por hacer, ni trabajar como loopmaker mandando loops a otros productores. A mí lo que me llena es estar mano a mano con el artista y construir algo desde cero, desde la idea hasta el resultado final.
Como DJ, en cambio, disfruto otra parte: hacer que la gente lo pase bien y leer la sala. Entender qué está sintiendo el público y pensar cómo dirigir esa energía es lo que más me motiva. Para mí eso es vida. No podría renunciar a ninguna de las dos cosas y sentirme realizado de verdad.
Y la mejor anécdota es que, aunque me dedico a la noche, en realidad no me gusta la fiesta. Soy el típico que si pincho a las 2:30, a las 2:15 estoy entrando a la discoteca; y si termino a las 3:30, a las 3:40 ya me estoy yendo. Creo que viene de que mi madre, cuando era pequeño, me metía bastante miedo con los borrachos… y me quedó el “modo profesional” activado para siempre.
Hemos comenzado el año hace poco. ¿Cuáles son tus objetivos y ambiciones de cara a este 2026 o, en general, de cara al futuro? ¿Algo que quieras compartir?
Este 2026 quiero consolidar tres cosas: lo primero, mi proyecto como artista con el álbum y una estrategia seria de lanzamientos. Lo segundo, subir el nivel del directo: más shows, mejor propuesta, más identidad y más impacto. Y lo tercero, construcción de marca: que Young P y mi entorno creativo sean reconocibles por calidad, estética y consistencia.
A futuro, mi ambición es clara. No me interesa pegar un tema y ya, quiero construir una carrera de verdad.
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