Sanidad mantiene sin uso los cinco equipos PCR encargados ''a dedo'' por el presidente del Cabildo de Fuerteventura, según CC

Blas Acosta con los equipos para análisis de PCR.

Coalición Canaria (CC) ha exigido a la Consejería de Sanidad del Gobierno regional que aclare si existieron criterios técnicos para comprar "a dedo", sin procedimiento de concurso público y por la vía de urgencia, cinco equipos de analíticas para las pruebas PCR para detectar la COVID-19. Fue el presidente del Cabildo de Fuerteventura, el socialista Blas Acosta, quien se encargó de hacer las gestiones de intermediación de compra para el Servicio Canario de Salud (SCS), recuerda el diputado nacionalista Mario Cabrera, que añade que las máquinas no han entrado aún en funcionamiento, "no solo por los altos costes de los reactivos y medios de cultivo específicos que requieren, sino también por su limitado rendimiento”.

El SCS pagó por estos equipos unos 330.000 euros tras la intermediación de Blas Acosta, que justificó esta adquisición para realizar pruebas PCR en la isla y de forma más rápida, sin necesidad de enviar muestras fuera. 

El anuncio de compra fue el 13 de abril y la "foto-presentación" de los equipos junto al gerente de Sanidad y a la directora de Área de Fuerteventura fue el 28 de mayo. Su operatividad, según explicaban, era inmediata.

Los equipos comprados a través de Blas Acosta sólo analizan 1 muestra cada 3 horas, es decir unas 5 muestras por jornada laboral, señala CC en un comunicado. En Fuerteventura, por ejemplo, según los datos del SCS, se están enviando a analizar unas 100 muestras diarias de PCR, por lo que a este ritmo sólo en la Isla serían necesarias unas 20 máquinas de análisis de las compradas tras la gestión del presidente del Cabildo de Fuerteventura. 

Asamblea Majorera-CC ya había advertido previamente de que en el Hospital de Fuerteventura existía desde hace casi 20 años equipamiento técnico en funcionamiento para poder realizar este tipo de analíticas. "Únicamente era necesario traer reactivos específicos para posibilitar su operatividad con esta finalidad", señala, "no fue así, y llevados por las intermediaciones de Blas Acosta, el SCS optó por estos 5 robots de análiticas, en teoría para las islas no capitalinas, cuya operatividad es más complicada y lenta".

Después de esa compra, el propio SCS ha decidido destinar a los laboratorios de los hospitales insulares nuevos aparatos de analíticas Panzer, con capacidad de realizar hasta 300 estudios diarios.

Mientras este nuevo equipamiento (el tercero) se instala, las 100 muestras diarias de Fuerteventura siguen analizándose fuera de la isla. Este nuevo equipamiento sí viene avalado por informes técnicos sobre su operatividad, recalca Mario Cabrera.

“Queremos que la Consejería explique cómo asume y paga 330.000 euros  por indicaciones de un tercero, sin concurso público y a dedo cuando ya tenía en marcha la adquisición de equipos con una capacidad de producción de pruebas PCR muy superior, siguiendo criterios técnicos. Nos parece muy complicado justificar este gasto de 330.000 euros, a los que hay que añadir los costes de unos reactivos y medios de cultivo que aún no se han recibido, puesto que los aparatos permanecen sin uso, al menos en Fuerteventura”, indicó el diputado majorero de CC.

"Suma y sigue"

AM-CC recuerda que la “intermediación” de Blas Acosta para la incorporación de equipamiento diverso con la excusa de la COVID19 ha sido siempre "con contratos a dedo y sin concurso público, con escasa justificación técnica y pagando por adelantado cantidades que hasta duplican el precio de mercado".

Así ocurrió con los cuatro respiradores anunciados como adquiridos para la Residencia de Mayores de Casillas del Ángel, y que "en realidad fueron al Hospital Insular, donde permanecen almacenados y sin haber sido usados".

Para este fin el Cabildo pagó 164.511 euros, "más del doble de su precio de mercado", que es de menos de 20.000 euros por unidad, a lo que hay que añadir 8.000 euros del transporte.

En total, unos 172.000 euros para cuatro respiradores diseñados para ambulancias o situaciones de emergencia, "no para uso continuado y permanente en hospitales, tal y como avisó la propia empresa fabricante".

AM-CC recuerda además que una semanas antes el propio Blas Acosta y sus socios de gobierno habían entregado otros tres respiradores al hospital "con la acostumbrada sesión de posados fotográficos". "Estos tres equipos no se pusieron nunca en marcha porque eran inoperativos para el Hospital, se trataba de equipamiento viejo, que había sido retirado de ambulancias en desuso de Pájara y que incluso presentaban un alto grado de deterioro de algunos de sus componentes y complementos. Tampoco estaban diseñados para su empleo permanente en planta hospitalaria", concluye.

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