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La banalidad de las palabras y las víctimas de este modelo

Alberto Vila

Publicoscopia —

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Banalizar las condiciones de vida en la España actual. Me recuerdan a Hannah Arendt. En particular por su concepto de la “banalidad del mal”.

Este gobierno será recordado en la historia de la política nacional por banalizarlo. Por no considerar la atención que las víctimas le reclaman a la sociedad.

Tanto sean estas producidas en las fronteras. En las calles. En la desatención sanitaria. En la deserción frente a una población envejecida. En los túneles del Metro de Valencia. En la curva de Angrois de Santiago de Compostela.

En todas esas anomalías hubo informes periciales que dejaron en evidencia comportamientos al menos banales. Pero las muertes no lo son.

Algunas voces ya se han levantado indicando que podría tratarse de una eutanasia social.

En el parlamento de Galicia el PP acaba de rechazar una moción del BNG para que se actúe en ayuda de los “pobres energéticos”.

Por lo impactante de la noticia. En el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER. Su conductora Pepa Bueno se mantuvo impertérrita a la respuesta de un parlamentario del partido Hipólito Fariñas en el gobierno de aquella Comunidad Autónoma.

Este le explico que no hicieron lugar a la moción porque ya lo consideraban al contemplar la “vulnerabilidad energética”. En concreto afirmó que “La figura del consumidor vulnerable es más amplia que la del pobre energético”.

En este punto me pregunto si la conductora metaboliza tanto eufemismo malintencionado por cortesía o ignorancia. No tengo la intención de cuestionar porque si a esa profesional.

Sin embargo. Se debe atender a que aún en esa emisora que tiene una mayoría de oyentes. Estos se merecen ser informados adecuadamente.

A los minutos de esa entrevista, me expresé en Twitter: “La diferencia entre ”vulnerabilidad energética“ y ”pobreza energética“ es que la primera es un riesgo mientras la segunda es un hecho”.

No es admisible banalizar los conceptos. Se habla de “pobreza” casi con una frivolidad que no toma en cuenta las consecuencias y los orígenes de esa situación.

Según el XIV DICTAMEN DEL OBSERVATORIO DE LA LEY 39/2006 DE PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA, estamos en esta situación:

“En España hay más de 1.200.000 personas en situación de dependencia reconocida. Un 2,6% de la población española no puede desarrollar las actividades básicas de la vida diaria sin apoyos de mayor o menor intensidad. 2. En este momento (tras ocho años de implantación) un 40% de estas personas no tiene ninguna prestación o servicio del sistema de atención a la dependencia. 3. El Sistema de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia está colapsado. Los datos oficiales de cobertura del sistema gestión son negativos. Menos expedientes activos, menos dependientes con derecho, menos personas atendidas… 4. En este colapso intervienen diversos factores pero el más directo ha sido el impacto de las medidas de recorte contenidas en el Real Decreto-ley 20/2013 de 13 de julio.”

(http://www.directoressociales.com/images/documentos/dictamenes/XIV%20DICTAMEN%20del%20OBSERVATORIO.pdf)

Hablamos de personas. De hogares al borde del abismo.

Se trata de victimas de proteger la remuneración de las entidades financieras con sus impuestos. En lugar de hacerlo también con la remuneración de las personas se protege al beneficio de los causantes del desorden.

Si pagar una deuda socializada es una obligación. ¿Cuál es el motivo por el que la recompensa por el trabajo realizado se reduce? La renta del trabajo se contrae.

Algunas ciudades medianas al atardecer en estos días de invierno parecen poblaciones evacuadas. Las calles desiertas y los comercios vacíos.

Algún incompetente en los cuadros de palmeros o afines se entusiasmaba con un aumento en el crédito para el consumo. Mucho me temo que se equivoca.

Como bien apunta mi colega Juan Labordah en su blog de Voxpopuli.com. Si ese incremento no va acompañado de otro similar en la renta. Es de presumir que estamos en puertas de otro tsunami de impagos.

Resulta patético observar cómo se justifica la violencia que supone empobrecer a las personas. En tanto también se justifica que la cuenta de resultados del IBEX35 y la banca siga incrementándose.

Se banaliza que los defraudadores sigan exhibiendo su impunidad. Como que los sucesivos gobiernos les permitan hacerlo desde normas legales diseñadas a tal fin.

La “regularización fiscal” de Zapatero. Socialista de vanguardia. Sumado al indulto de un banquero en los últimos minutos de su mandato. Ponen de manifiesto algún indicio prevaricador. La Audiencia Nacional ha iniciado actuaciones para esclarecer este extremo.

No es admisible que se siga afirmando que la deuda debe pagarse tal como está. En una economía deflacionaria como la nuestra. Sin incremento en las rentas “reales”. El impago de la deuda española está a la vista.

Lo paradójico es que si prosiguen en la banalización de las consecuencias de sus actos. Esta acumulación de factores arrastrará al conjunto a otro colapso.

Se banalizan los efectos de la corrupción.

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