Contra el tabú y el señalamiento de la alopecia en las mujeres

Jada Pinkett Smith en la gala de los Óscar. EFE/EPA/DAVID SWANSON
28 de marzo de 2022 22:19 h

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La caída o pérdida del cabello afecta a hombres (sobre quienes se ha normalizado) y a mujeres (a las que se señala por ello y que son invisibilizadas en la sociedad). Jennifer Torres explicaba este lunes en el programa Buenas Tardes Canarias de RTVC que tiene alopecia y que toda su vida ha tenido que escuchar comentarios sobre su aspecto físico, en el que nadie, recordaba, tiene por qué opinar. Asociaciones de mujeres con alopecia también han recordado durante este día lo duro que es que se bromee en público por el aspecto físico, y más cuando se trata de cuestiones que no han podido elegir. Los pronunciamientos se producían ante el revuelo ocasionado después de la última gala de los Óscar, tras el chiste de Chris Rock. Hay quien defiende que el humor no tiene límites (y por supuesto que los chistes están avalados por la libertad de expresión), pero cuesta entender que tras años de galas donde el movimiento Me too cobraba un significado importante para denunciar las situaciones de acoso y machismo que han vivido las actrices, nadie reparara antes en la preparación de ese guion en que comentarios de esta índole, señalando y mofándose del físico, pudieran tener cabida en una gala tan seguida en todo el mundo. 

Después de la pandemia, los problemas de salud mental se han disparado en todo el mundo. En España, por ejemplo, existe un auténtico déficit de profesionales de la Psicología y aunque existen protocolos cada vez más desarrollados contra el bullying, cada día vemos casos que nos ponen los pies sobre la tierra: no tenemos un sistema educativo 100% preparado ni dotado para detectar estas situaciones. En un mundo en el que la presión por cumplir con un estereotipo de belleza hace sufrir a tanta población, en especial las mujeres, se hace más necesario visibilizar todos los tipos de cuerpos y aspectos y dejar de señalar por no cumplir un canon. Pero también se hace necesaria la pedagogía, atacar menos en las redes sociales, guardar la agresividad (no solo la física, también la verbal), escucharnos más y trabajar la palabra empatía, tan olvidada en todos los contextos. 

La gala de los Óscar irradió machismo por varios costados. Por un lado, las mujeres volvieron a ser objetos de burla, primero con referencias a Penélope Cruz como “la mujer de” y después con la burla hacia Jada Pinkett Smith. Una forma de hacer humor que queda ya bastante manida y que la sociedad empieza a rechazar. 

Las mejores películas del año invitan a reflexionar por un lado sobre la discapacidad auditiva y esas barreras que existen (en el caso de CODA) o sobre la masculinidad tóxica (El poder del perro). Esa masculinidad tóxica de la que se ha hablado tanto tras el golpe que le propinó Will Smith al humorista que había realizado ese comentario a modo de burla sobre Jada Pinkett Smith, que además de una gran actriz es su esposa. Pese al mensaje de esas películas la gala se convirtió en ese ejemplo que no se debería seguir, en esa explosión de falta de empatía y machismo. 

Las redes sociales han sido a lo largo de este día escenario de un debate incendiario donde parecía que había que postularse del lado de Will Smith (al que llegan a justificar ese acto violento) o de Chris Rock, como si ambos comportamientos no hubiesen sido cuanto menos que reprochables. La justificación de Smith como protector de su familia (protagonista más de ese patriarcado hegemónico que hace creer a los hombres que tienen que proteger a sus parejas y sus hijos como una cuestión de orgullo) torpedeó aún más ese acto de violencia y tapó los hirientes comentarios de Rock, que podían haber sido noticia igualmente este agitado lunes. 

Al final, la gala ha convertido en protagonistas a dos hombres, ha hecho que hablemos de hombres, de cómo se comportan los hombres, de cuestiones como el honor, la valentía o el dolor de que hagan daño a nuestros seres queridos, sin tener en cuenta el daño que ha podido sufrir Jada Pinkett Smith, a quien se le ha convertido en protagonista indirecta y en centro del debate como si no pudiera normalizarse que una mujer con su trayectoria y su talante se muestre tal cual es. Ojalá este debate nos haga reflexionar más sobre cómo centramos cualquier acontecimiento en un argumentario sobre el físico de las personas (que suele tener por objeto a las mujeres), sobre si tiene ojeras, arrugas, ha engordado o el vestido no le sentaba … y hablemos más sobre el trabajo, el talento, las historias que nos traen y que cuando una chica joven con alopecia vea a mujeres como Jada Pinkett Smith triunfando en diferentes espacios sin que su aspecto físico sea el principal motivo de debate, pueda mostrarse al mundo tal cual es, si así lo desea, sin ese miedo constante en el pecho y en esa sensación de rechazo. 

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