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Canarias, la comunidad modelo contra el virus que lleva más de medio año sin controlar del todo la epidemia

Un hombre camina por la desierta calle de Triana, en Las Palmas de Gran Canaria

Canarias nunca ha protagonizado los peores datos de la pandemia en España. Siempre ha estado a la cola, en los últimos puestos. El Archipiélago no ha alcanzado en más de un año de pandemia el nivel de riesgo extremo acordado por el Ministerio de Sanidad (250 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días). Pero a pesar de haberse convertido en una comunidad modelo en el país, las Islas llevan cerca de ocho meses sin caer al nivel de alerta bajo (menos de 50 de incidencia acumulada), la fase en la que la epidemia se considera controlada, según apuntan los expertos consultados y organismos como el Centro de Control de Enfermedades Europeo (ECDC).

El gráfico muestra la evolución de la IA en Canarias. Como se puede observar, desde el 18 de agosto la incidencia acumulada ha estado por encima de 50 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Hubo un pico en septiembre y otro a principios de febrero. Pero por lo general, el ritmo de la epidemia ha sido de riesgo medio. ¿Esto es bueno? Sí y no. Que los contagios no se hayan disparado es positivo. Sin embargo, tampoco han caído como deberían, por lo que un riesgo de repunte ha estado presente. A las Islas les ha beneficiado la comparación con el resto de comunidades, que han registrado datos más críticos del virus estos meses. Así lo resume Jesús Molina, jefe del servicio de Medicina Preventiva del Hospital Insular de Gran Canaria.

“Lo que más afecta a la transmisión es la limitación de la movilidad, las reuniones y la confluencia de personas de distintas burbujas. Con lo cual, todo lo que no sea eso, si la incidencia no está controlada, no va a bajar. ¿Cuándo se considera que está controlada? Cuando está por debajo de 50 casos por 100.000 habitantes”. El experto se apoya en las declaraciones de la ministra de Sanidad, Carolina Darias, que ha pedido que las restricciones no se relajen mientras no se alcance esa cifra, la misma que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Mi máxima preocupación es alcanzar una incidencia por debajo de los 50 casos. Hasta que no estemos hablando de esos umbrales, en la fecha que se consiga, no hay que plantearse otra cuestión”, señaló Darias.

El caso más claro en el Archipiélago es Tenerife. Ahí la curva comenzó a caer en Navidad después de una subida paulatina de las detecciones en otoño. La incidencia en febrero era de 60 casos cuando el Gobierno autonómico decidió rebajar a la isla al nivel de alerta más bajo. Y lo que pasó a continuación sorprende poco a los científicos: las infecciones han vuelto a subir, igual que en Gran Canaria. “Todo lo que sea relajar medidas por encima del umbral de 50 va a afectar negativamente. Esto se ha visto en todas partes”, subraya Molina, quien considera que no está funcionando el sistema de niveles implantado por el Ejecutivo regional. “En julio estábamos a 10 casos por 100.000 habitantes. Y aun así, a poco que nos relacionamos se desató la segunda ola. Esto de los niveles no me parece bien, es intentar convivir con el virus, salvar la economía, pero es parcial. Lo importante es poner todas las medidas para llegar a 50, que es cuando la incidencia es razonable”.

Una comunidad que Canarias podría tomar como ejemplo es Extremadura. No por la evolución de la pandemia, sino por la decisión de aflojar las restricciones cuando es debido. La Junta extremeña ha retrasado el toque de queda hasta las 23.00 de la noche y ha ampliado los aforos en los comercios y hostelería tras un mes con normas muy estrictas. Eso sí, lo ha hecho cuando la incidencia acumulada es de 50,58, la cifra clave. Alemania, por ejemplo, ha anunciado una desescalada en la que la hostelería podrá reabrir las terrazas si la IA cae por debajo de 50.

Esta comparación constante, señala José Luis Alonso, presidente de la Sociedad Canaria de Salud Pública, “no es solo buena, sino inevitable”. “Se comparan continentes, países y comunidades, constituyendo además un modo de aprender de medidas que se toman en determinados territorios o poblaciones, máxime si se utilizan indicadores similares como está sucediendo”, añade. No obstante, Alonso recuerda que “si bien es cierto que la comparación autonómica pudiera llevarnos a una cierta complacencia al tener mejores datos que otras autonomías, la crudeza de la situación turística impacta directamente en la gravedad de la situación pandémica en Canarias”.

Hay una relación de causa efecto importante a destacar. La economía en Canarias la mueve el turismo. Y no hay mayor demanda por los hoteleros que un descenso de la transmisión en las Islas para reactivar el sector. En las últimas semanas se ha hablado del escenario #ZeroCOVID como una posibilidad real para el Archipiélago, aunque esto parece, según las dinámicas de los últimos meses, más utópico que plausible. Entonces, ¿cuándo se considera que hemos “vencido” al virus? Varios epidemiólogos en un artículo del medio norteamericano The Atlantic apuntan que “las puertas se abrirán” cuando la incidencia del coronavirus sea similar a la de la gripe. Como apuntilla Crystal Watson, experta en seguridad sanitaria en la Universidad John Hopkins, quien cree que la positividad (porcentaje de positivos por pruebas diagnósticas realizadas) debe estar por debajo de un 1%. En Canarias ahora mismo es del 5,6%.

Los hospitales son los principales damnificados de esta constante entre la salud y la economía que defienden los gobiernos. Canarias no ha vivido momentos prolongados de tensión asistencial. Pero sí que sufre desde mediados de agosto un registro de hospitalizados por COVID que no baja de los 200 ingresados. Esto no ha sido tan dramático como en la Península (salvo Lanzarote, cuyo hospital insular sí colapsó por la explosión de los contagios), pero sí ha provocado fatiga entre el personal, sobre todo por el miedo de los enfermeros a infectarse, como recalca Jesús Molina. “En Canarias no se ha tensionado el sistema. Sí la atención primaria. Pero sí que hay fatiga y agotamiento. Y agobio”.  En estos momentos, las 287 ingresados por COVID, y tres islas (Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote) se encuentran en nivel de riesgo alto en las UCI. 

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