Visita del Papa a Canarias
El Estadio de Gran Canaria ruge con León XIV
Hay sonidos que quedan grabados para siempre en el imaginario colectivo por su capacidad de evocar momentos. En el caso de la histórica misa celebrada por el papa León XIV en el Estadio de Gran Canaria se podrían enumerar unos cuantos: el de los helicópteros sobrevolando el cielo capitalino, el de los vítores y aplausos del público que, así como supo hacer mucho ruido, también fue capaz de guardar un ensordecedor silencio en los momentos necesarios; y, por supuesto, el de la voz de Robert Prevost resonando por los altavoces de Siete Palmas.
Una oportunidad única
Apenas eran las cuatro de la tarde cuando los periodistas accedieron a las entrañas de la casa habitual de la Unión Deportiva Las Palmas, hoy resignificada en templo católico al aire libre, para ser ojos y oídos del primer evento multitudinario de la visita del sumo pontífice a las Islas Canarias. Mientras fuera, en el anexo, artistas como Los Gofiones amenizaban la espera, las gradas y el campo amarillo rebosaban de fieles y curiosos asistentes a esta histórica celebración.
Paula y su grupo, por ejemplo, salieron de Gáldar a las 13:30 horas, repletas de emoción por acudir a este “encuentro”. Por su parte, Josefa vino desde el barrio valsequillero de Tenteniguada, y resalta el carácter único de este acontecimiento: “Con la edad que tengo ya, no creo que en la isla vuelva a ver a un papa”. En la misma línea responden Estefanía y su familia, que llegaron al recinto a eso de las cuatro de la tarde, y para quienes la visita de León XIV supone “un momento histórico para Canarias, y una oportunidad única de verlo de cerca”.
Tampoco faltaron a la cita medios de comunicación, nacionales e internacionales. María, del periódico digital Artículo14 y que lleva siguiendo la visita papal desde su llegada a Madrid el pasado 6 de junio, resalta que esta visita está sirviendo para conocer a León XIV: “Estamos viendo un papa con carisma, no éramos conscientes de ello”. Álex, del canal dominicano La Voz de María, espera, por su lado, que “la esperanza vuelva a florecer” gracias a un discurso que “nos llama a la reconstrucción”.
“No podemos ver a un migrante como alguien que viene a quitarnos algo”
Palabras cargadas de emoción fueron las que tuvo Raúl Arencibia, director de Comunicación de la Diócesis de Canarias, para este periódico: “Lo vivimos con mucha ilusión, con mucha emoción. Todos los que nos hemos implicado en la preparación hemos derramado muchas lágrimas hoy al ver al Santo Padre aquí”, y añade un importante mensaje: “No podemos ver a un migrante como alguien que viene a quitarnos algo. Tenemos que ser un pueblo hospitalario, un pueblo cercano… ser comprensivos”, sentencia.
En esa misma línea, para el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, el discurso de León XIV supone “un mensaje de defensa de los derechos humanos, de defensa del orden internacional y de la paz”.
Una entrada en papamóvil al son del Arrorró
El estadio entero se puso en pie en cuanto las pantallas gigantes, colocadas a los lados del altar, mostraban al papamóvil cada vez más y más cerca del lugar donde se iba a celebrar el esperado encuentro. El coro entonó el Arrorró, himno de Canarias, y el pontífice entró en su vehículo por el césped del Gran Canaria, saludando a los asistentes y bendiciendo a los niños y niñas que se acercaban a él.
Tras unos minutos de espera, un sobrecogedor silencio asoló la instalación. Se escuchaban tan sólo unos tímidos aplausos desde la tribuna de periodistas. Tras la procesión de entrada, la ceremonia religiosa dio comienzo y siguió el curso previsto.
“Amor” y “humildad”: dos preceptos clave del discurso de León XIV
Cuando llegó el turno de la homilía, León XIV se dirigió a los asistentes con un mensaje claro, potente, y con una petición muy importante: la de rezar por los “hermanos y hermanas que han perdido la vida en el mar”.
La máxima autoridad de la Iglesia Católica se refirió en su discurso en reiteradas ocasiones a los valores de la humanidad y la misericordia, siempre desde los ojos del amor, lo que considera una “condición de plenitud” de la propia existencia humana.
Si bien el lema de esta visita a España es “alzad la mirada”, el papa quiso dejar clara la importancia de mirarse “unos a otros, no sólo en esta jornada, sino siempre, con respeto y confianza”.
“Papa León, te queremos un montón”
Al margen de lo que conlleva toda ceremonia litúrgica, destacó el momento en el que el obispo de la Diócesis de Canarias José Mazuelos se dirigió al pontífice. No sólo le trasladó un mensaje de hospitalidad al asegurarle que Canarias siempre le recibirá “con los brazos abiertos”, sino que se permitió un pequeño chascarrillo al declarar que “En España nos gustan los lemas” y, acto seguido, decirle: “Papa León, te queremos un montón”.
Este canto, junto al “pío pío” canarión, se coreó en todo el estadio, mientras las pantallas proyectaban un primer plano del papa con su habitual sonrisa ladeada, tímida, pero llena de agradecimiento, emoción y gratitud.
Tras situarse frente a la imagen de la virgen del Pino para dedicarle un Ave María, León XIV abandonó el Estadio de Gran Canaria. De esta forma, las gradas del recinto de Siete Palmas recordarán ya para siempre como, en una tarde de junio, rugieron con pasión para darle una cálida bienvenida a Su Santidad.
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