Un estudio destaca el factor diferencial que jugó la calima para frenar el coronavirus en Gran Canaria

Dos chicas disfrazadas en Santa Cruz de Tenerife con mascarillas debido a la fuerte calima de febrero

La calima histórica que sorprendió a Canarias a finales de febrero pudo tener un papel en la diferente incidencia acumulada de casos COVID-19 entre las islas de Tenerife y Gran Canaria, según ha revelado un estudio publicado en la revista Gaceta Sanitaria, de la Asociación Española de Salud Pública y Administración Sanitaria.

Una hipótesis canaria: la calima frenó al coronavirus y el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife ayudó a propagarlo

Una hipótesis canaria: la calima frenó al coronavirus y el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife ayudó a propagarlo

La investigación, en la que han participado varios miembros del comité científico asesor del Gobierno autonómico (Beatriz González López-Valcárel, Antonio Sierra, Lluís Serra-Majem), destaca que la extraordinaria tormenta de arena, la peor de los últimos 40 años en el Archipiélago, conllevó una reducción significativa del tráfico aéreo y provocó la cancelación de las celebraciones de carnaval en muchas poblaciones, lo que contribuyó de manera diferente a la reducción de la incidencia de la COVID-19 en Tenerife y Gran Canaria.

El estudio recoge los datos meteorológicos de la Red de Control y Vigilancia de la Calidad del Aire de Canarias, al igual que los casos positivos notificados por el Ministerio de Sanidad el 1 de abril de este año. Y resalta un evento en particular: el carnaval de día de la capital tinerfeña, que, según apuntan las autoridades, alrededor de 55.800 vehículos entraron a la ciudad y el tranvía de la isla registró un total de 32.614 pasajeros (el número medio de pasajeros en los otros domingos de febrero era de 19.000).

Los días de Carnaval más importantes en Tenerife tuvieron lugar entre el 21 y el 24 de febrero, casi una semana antes que en Gran Canaria. La Organización Mundial de la Salud ha comunicado en varias ocasiones que el periodo de incubación del virus varía entre cinco y seis días hasta un máximo de dos semanas. "La cancelación de importantes funciones en Gran Canaria puede ser la explicación del retraso de la incidencia de la COVID-19. De hecho, estas celebraciones representan una forma de contagio, especialmente entre los más jóvenes", detalla el estudio.

Otra de las variables puestas en valor es el número de turistas y su nacionalidad. Según las cifras del Instituto de Estadística de Canarias (ISTAC), 387.431 personas aterrizaron en los aeropuertos de Gran Canaria. En Tenerife, el número asciende a 528.872 y los turistas provenientes de países con alta incidencia del virus (Reino Unido, Bélgica y Alemania) se concentraron más en esta isla.

En el estudio han participado científicos del Instituto de Investigación Biomédica y de Ciencias de la Salud y el departamento de Métodos Cuantitativos en Economía y Gestión de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), del departamento de Ciencias Clínicas y de la Comunidad de la Universidad de Milán, del grupo de estudio y análisis de la Covid-19 en Canarias, del servicio de Admisión y Documentación Clínica del Hospital Doctor Negrín de Gran Canaria, del departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública y Microbiología de la Universidad de La Laguna (ULL), del área de Medicina Preventiva del Hospital Insular Materno Infantil de Gran Canaria, y de las direcciones generales de Programas Asistenciales y Salud Pública del Servicio Canario de Salud.

Sus autores son Laura Tomaino, Jaime Pinilla, Silvia Rodríguez, Beatriz González, Patricia Barber, Antonio Sierra, Carlo La Vecchia y Lluís Serra.

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Publicado el
31 de octubre de 2020 - 21:04 h

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