Un mes en coma, sin memoria y sin pistas: Ornella cree que sufrió una agresión

Ornella Corti en su casa junto al charco de sangre con el que despertó

Saúl García

Arrecife —

El 17 de mayo pasado, Ornella Corti (Argentina, 1979) tenía que viajar hasta el aeropuerto de Las Palmas a recoger a sus dos hijos, que habían pasado unos días en Tenerife. Lo tenía todo preparado. A las diez de la noche envió un whatsapp a su padre, que vive en Argentina, en el que le decía que estaba muy cansada. “Caeré rendida”, decía el mensaje.

Como otros días, se quedó dormida en el sofá del cuarto de estar. Despertó del coma un mes después en el Hospital Doctor Negrín en Gran Canaria y no recuerda nada de lo que pasó. Su informe médico habla de traumatismo craneoencefálico severo. Tiene dos golpes en la cabeza y fracturas de los huesos nasales, además de pequeños hematomas por el cuerpo. Está en silla de ruedas porque pierde el equilibrio y habla y ve con dificultad.

Fue la Guardia Civil quien la encontró tirada en el suelo del salón, en medio de un charco de sangre. Como no llegaba a la cita con sus hijos ni contestaba al teléfono, llamaron al 112 y los agentes fueron a su casa, en Playa Blanca. Encontraron todas las puertas cerradas y, por uno de los cristales, vieron una pierna, así que lo rompieron, entraron y la trasladaron al Hospital. De su cabeza aún salía sangre en el momento en que la encontraron.

Dos días después, una nota de Europa Press informaba de que los agentes de la Guardia Civil habían auxiliado a una mujer. La nota terminaba diciendo que “los agentes del Equipo Territorial de Policía Judicial de Tías se hallan investigando actualmente las circunstancias del suceso, aunque los indicios recopilados hasta la fecha señalan a una caída fortuita de la mujer auxiliada”.

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