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La Palma intenta aprender a vivir bajo un volcán en erupción que cambia cada noche

Operativo de seguridad en la entrada de Todoque, a pocos kilómetros de la erupción de La Palma

Natalia G. Vargas

Los Llanos de Aridane —

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Nadie sabe cuándo va a terminar la erupción de La Palma. Este domingo, a las 15.10 horas se cumplieron dos semanas desde que la lava comenzó a engullir los recuerdos y los hogares de cientos de familias, así como los cultivos de decenas de agricultores. En estos catorce días, el volcán ha escupido ya más de 80 millones de metros cúbicos de material volcánico y no se ha cansado de rugir en ningún momento. Mientras tanto, los vecinos y vecinas que habitan las proximidades de la catástrofe intentan seguir con su vida con la solidaridad por bandera. Desde el 19 de septiembre, las noticias sobre la erupción no han desaparecido de las televisiones de todas las cafeterías de Los Llanos de Aridane o El Paso. Pero este domingo, la música o el deporte han sustituido por unos minutos a la información en buena parte de los bares del lugar.

Cuando anochece, el silencio se adueña de las calles y los estruendos se sienten cada vez con más fuerza. Esta noche, el cono principal se ha derrumbado de manera parcial y ha cambiado su morfología. Los científicos ya habían previsto este escenario. Forma parte del proceso, ya que ''toda la montaña'' que ha creado el nuevo volcán es material que no se ha consolidado, formado por piroclastos o lava que se ha enfriado.

Los palmeros y palmeras ''no van a poder recuperarse nunca'' de los efectos de esta erupción, mucho más catastrófica que las que vivió la isla en San Juan (1949) y Teneguía (1971), según el agricultor Juan Vicente, un vecino de El Frontón que ha perdido su casa. Sin embargo, todos se aferran al alivio de que no se hayan tenido que lamentar daños personales.

Cuando los vehículos cruzan el túnel de la carretera de la cumbre, que une Los Llanos de Aridane con Santa Cruz de La Palma, parecen ir dejando atrás el caos generado por el volcán. Tanausú vive ''al otro lado'' del desastre, y aunque allí se respire ''un poco más de tranquilidad'', la ceniza que se amontona en todas las esquinas recuerda que nadie se salva de los daños del volcán. ''Aquí todos somos familia. Todos conocemos a alguien que ha perdido algo'', cuenta el palmero, que pasea por un parque junto a su pareja y su hijo.

Desde la tarde de este sábado, los científicos han detectado un aumento de la actividad explosiva del volcán de La Palma, pero con unos niveles inferiores a los registrados del 24 al 26 de septiembre, cuando las autoridades tuvieron que evacuar de urgencia a varios núcleos poblacionales por el temor a que el cono volcánico se desmoronara.

Este lunes, en la rueda de prensa que ofrecen diariamente diferentes autoridades del comité director del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) desde que comenzara la erupción del volcán el 19 de septiembre, Carmen López, la directora del Observatorio Geofísico Central del Instituto Geográfico Nacional (IGN), también dijo que se ha notado un incremento del tremor volcánico en las últimas horas, esto es, las vibraciones relacionadas con el volcán.

El director del Comité Técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, aclaró que la calidad del aire medida en los municipios cercanos a la erupción (Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte) es buena y no representa ningún riesgo para la población. Sin embargo, varios científicos que trabajan en las inmediaciones de la colada tomando muestras sí han tenido que ser evacuados porque la calidad del aire en esos espacios ''no era la mejor''.

La lava que emergió de los dos últimos puntos emisores de la erupción volcánica en La Palma discurre como una sola colada hacia el oeste en dirección al mar, paralela al río principal que ha formado una fajana de 28 hectáreas. Según los datos satelitales de Copernicus, la erupción de La Palma había afectado hasta la madrugada de este domingo a más de 1.000 edificaciones, de las que 945 han sido destruidas y 128 están dañadas o en riesgo de ser destruidas. Son mayoritariamente viviendas, aunque también cuartos de aperos, bodegas y otras instalaciones. La superficie cubierta por lava asciende hasta las 397,5 hectáreas y el alcance de las cenizas se extiende por 4.819 hectáreas. El volcán también ha afectado a la red de carreteras de la zona sur de la isla: 33,2 los kilómetros están inutilizados, de los que 30,7 han sido destruidos por la lava.

La mayoría de las personas evacuadas se están alojando en casas de amigos o familiares. En un hotel de Fuencaliente permanecen alojadas 205 de las más de 5.500 personas que han sido evacuadas durante esta crisis volcánica. Precisamente hasta allí se ha trasladado este domingo el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, después de anunciar que el Consejo de Ministros aprobará este martes una partida ''muy potente'' de más de 206 millones de euros para beneficios fiscales, reconstrucción de infraestructuras, empleo, agricultura, turismo, así como para dar respuesta al problema del suministro de agua. Estas ayudas se suman a los 10,5 millones para viviendas y enseres de primera necesidad aprobados por el Ejecutivo la semana pasada, cuando La Palma fue declarada como Zona Gravemente Afectada por Emergencia de Protección Civil.

De esos 10,5 millones, el líder del Ejecutivo regional, Ángel Víctor Torres, detalló que la mitad se destinará a la compra de enseres y la otra mitad para la adquisición de viviendas. En la próxima semana, el Consejo de Administración de la empresa pública Visocan formalizará la compra de una veintena de viviendas para las personas que han perdido por el volcán la única casa que tenían. En total, Torres ha asegurado que se movilizan unos 40 millones de euros de emergencia de fondos regionales, que se destinan a empresas, el empleo, el riego agrícola, el sector primario o infraestructuras viarias.

Para solventar la rotura de la última conexión de riego en la zona de El Remo, llegarán este lunes a La Palma dos desaladoras adquiridas por el Ejecutivo autonómico por valor de cuatro millones de euros.

''Se duerme poco y se sufre mucho. El volcán tiene una agresividad tremenda y tenemos que seguir respondiendo ante esta situación de emergencia'', subrayó Torres este domingo. El presidente canario también quiso reconocer la respuesta responsable de los palmeros que ''responden a las recomendaciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad''.

Sánchez también se sumó a este reconocimiento, resaltando el ''compromiso, el coraje y la lección de civismo'' que ha dado La Palma. ''Que no hayamos tenido que lamentar ningún daño personal en dos semanas de erupción se debe a la conducta ejemplar de los palmeros y palmeras''.

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