Vuelve Celgán: el emotivo regreso de la histórica marca que desata la nostalgia en Canarias
Celgán nunca se fue. O al menos así anuncia Agustín Adasat Rodríguez Domínguez el regreso de la histórica fábrica que cerró hace cinco años asfixiada por las deudas de su matriz (JSP).
El empresario tinerfeño compró en octubre de 2025 los derechos comerciales de la empresa de industria láctea canaria y ahora, según afirma, “toca intentarlo”. Su intención es relanzar la marca y recuperar una insignia vinculada durante décadas a los hogares de Canarias.
Esta recuperación tiene además un componente emocional. Su padre, su tío y su tía trabajaron en Celgán durante años. Por eso ahora quiere revivir lo que muchos canarios y canarias recuerdan con nostalgia.
El primer paso ha sido una publicación casual en Instagram (@celgan.canarias), que se ha llenado de comentarios positivos al instante. “Cuando vives fuera y vuelves a la tierra quieres los sabores de siempre” o “vuelven los yogures y batidos de nuestra infancia”, comentan algunos usuarios.
El mítico yogur líquido de leche y canela, los batidos, las natillas o los yogures de coco y chocolate. Cada uno tenía su favorito, pero todos acabaron formando parte de una marca que durante décadas ocupó un lugar fijo en las neveras de miles de familias.
Esa memoria colectiva explica buena parte de la expectación que ha despertado su regreso. Bastó una publicación en las redes sociales de la marca para que cientos de usuarios comenzaran a compartir recuerdos de infancia y reclamaran la vuelta de algunos de sus productos más emblemáticos.
Detrás de ese anuncio hay casi dos años de gestiones. Rodríguez, actual copropietario de Funkito SL, empresa que administra la marca Pidopop, llevaba tiempo siguiendo la situación de Celgán y decidió mover ficha cuando supo que los derechos comerciales de la marca formaban parte del proceso concursal de JSP. A partir de ahí comenzó una negociación que se prolongó durante meses y que culminó con la adquisición del nombre comercial.
La operación le permite recuperar la marca Celgán, sus derechos comerciales en España y la Unión Europea, así como la imagen de sus envases y la identidad de los productos y submarcas que durante décadas identificaron a la compañía. No ocurre lo mismo con las antiguas instalaciones ni con la maquinaria de producción, que quedaron fuera de la compra y obligarán a diseñar una nueva estructura industrial antes de que los yogures y batidos puedan volver al mercado.
Por ahora, el proyecto está en su punto de partida. Bajo el lema toca intentarlo, la nueva Celgán ha comenzado a reconstruir su presencia. Las redes sociales se han llenado de peticiones para recuperar sabores desaparecidos, fotografías de antiguos productos y mensajes de quienes crecieron con la marca.
El propio Rodríguez reconoce que el camino todavía será largo y evita fijar fechas para el regreso de los productos a los supermercados. La prioridad, asegura, pasa por sentar las bases del proyecto y devolver a Celgán la posición que durante décadas ocupó en la industria alimentaria canaria.
Por qué cerró Celgán
La historia de Celgán comenzó en 1962 con la creación de la Central Lechera de Tenerife, impulsada por ganaderos de la Isla. Décadas después, ya integrada en el grupo José Sánchez Peñate y convertida en una de las grandes referencias del sector lácteo del Archipiélago, la empresa acabó arrastrada por la crisis financiera de su matriz. El concurso de acreedores de JSP en 2021 terminó provocando el cierre de la fábrica de Los Baldíos y la desaparición de una marca que parecía destinada a quedar en el recuerdo. Cinco años después, ese recuerdo vuelve a intentar convertirse en presente.
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