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Un colectivo vecinal pide al obispo de Tenerife que se adopten nuevas medidas contra posibles casos de pederastia en la Iglesia

Monseñor Eloy Alberto Santiago, en una imagen de archivo.

Tenerife Ahora

12 de junio de 2025 17:18 h

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La Alianza de Vecinos de Tenerife ha pedido este jueves al obispo de la provincia, Eloy Alberto Santiago, que se adopten nuevas medidas contra posibles casos de pederastia en la Iglesia, entre ellas, que los sacerdotes acusados de este delito sean juzgados en la jurisdicción civil ordinaria, y no por tribunales eclesiásticos, algo que el colectivo plantea como “indispensable”.

En este punto, este colectivo ciudadano deja patente que “la antigua costumbre de cambiar de parroquia al cura sentenciado por pederastia debe de ser cosa del pasado y no puede repetirse”. Los portavoces vecinales han coincidido en que debe haber “tolerancia cero frente a esta indignidad humana”.

La Alianza también propuso al obispo que, una vez denunciado el cura, y tras recabar un informe psicológico forense, debe ser apartado de su parroquia y del trato con los feligreses. Y en caso de ser condenado tras un juicio civil con todas las garantías, debe perder la condición de sacerdote.

Otra medida defendida por los representantes vecinales ante el prelado es la necesidad de que la Iglesia compense económicamente el daño moral causado a los menores.

Como principio básico, sostiene la Alianza, “todos los curas, y el resto de personal que los acompaña en la labor de las parroquias, como sacristanes, catequistas, etc., deben tener un historial intachable, libre de antecedentes penales”.

Todas las medidas de prevención son pocas, ya que la pederastia no tiene curación y quien comete este delito puede reincidir, con la gravedad de que psiquiátricamente llega a no tener conciencia de estar haciendo algo malo por violar a un menor, advierte este colectivo ciudadano.

Si bien es cierto que el 80% de los abusos a menores ocurre en el ámbito familiar, y que el 20% restante en los ambientes religioso, deportivo y escolar, “para una institución como la Iglesia católica esta lacra representa un escándalo social inmenso, precisamente una institución religiosa, de profundo arraigo en la sociedad, que predica los valores del amor y el respeto al prójimo, siguiendo las enseñanzas de Jesucristo”.

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