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La clamorosa soledad del PP canario

Los febriles argumentos con los que la muchachada de Soria defiende las prospecciones en el Atlántico se estrellan con los del PP en el Mediterráneo

La influyente alcaldesa de Denia pide firmas en contra de los sondeos en la web oficial del Ayuntamiento

Asier Antona manda a incinerarse a la majorera Águeda Montelongo en un pleno del Parlamento en el que quedó patente la deriva pepera

 El portavoz del grupo popular en el Parlamento de Canarias, Asier Antona, escucha al presidente del Ejecutivo canario, Paulino Rivero, durante el debate de la nacionalidad canaria en el Parlamento regional. EFE/Ramón de la Rocha

Asier Antona y Australia Navarro, que este jueves prefirieron que se quemara en la tribuna la majorera Águeda Montelongo.

Costará mucho trabajo al Partido Popular canario recomponerse tras el devastador paso del ciclón Soria por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Las encuestas empiezan a arrojar alarmantes resultados, que en islas como Lanzarote y Fuerteventura pueden calificarse de catastróficos. A falta de saber cómo acabarán sus procesos internos el PSOE y CC o cómo influirá la irrupción de Podemos y el ascenso de Nueva Canarias, el tercer lugar parece que ya no se lo quita nadie al PP. Su secretario general, Asier Antona, empieza a darse cuenta del berenjenal en el que se ha metido, y con una astucia hasta ahora irreconocible en él, ha hecho dos movimientos muy inteligentes las últimas 24 horas. El primero, volver a proclamar a los cuatro vientos "el liderazgo indiscutible" de José Manuel Soria. A sabiendas de que Su Excelencia ha elegido quemarse a lo bonzo en el despacho de Antonio Brufau, a los que les toque administrar los restos les queda la muy digna salida de culparle cuando las consecuencias de la acusación no sean mortales de necesidad, a ver si así al menos la sacudida es menor. La segunda maniobra inteligente ha sido de similar intencionalidad que la primera: poner a la presidenta insular del PP de Fuerteventura, Águeda Montelongo, saltándose incluso a la portavoz, Australia Navarro, a defender este jueves ante el pleno del Parlamento canario la cada vez más solitaria y endeble postura del partido sobre las prospecciones petrolíferas. Solitaria porque, como quedó de manifiesto en la votación final, los populares fueron los únicos que se manifestaron en contra de las propuestas del Gobierno de Paulino Rivero y a favor de sus exigencias de lealtad inquebrantable al gran timonel y al Gobierno de Mariano Rajoy, ambos responsables de la deriva hacia el marisco tomada por el PP canario desde que empezó esta aciaga legislatura. Y endeble porque, como veremos enseguida, los mismos febriles argumentos que vociferan los populares canarios a favor del petróleo, los rebaten con saña sus correligionarios en el Mediterráneo. Águeda Montelongo cumplió con su papel con la dignidad que le caracteriza (de efectividad no estamos hablando). Incrementó su impopularidad en su isla y salvó de la quema al secretario general, que en un debate en el que se batieron los primeros espadas, prefirió guarecerse en la confortabilidad de su escaño viendo como despedazaban a su audaz diputada.




En noviembre, dos consultas, dos

El pleno del Parlamento de Canarias ha sido una nueva vuelta de tuerca que acerca todavía más al PP y al Gobierno de España al precipicio. Por mucho que ambos intenten demonizar a Paulino Rivero y, en menor medida, al PSOE canario (al que tratan de preservar levemente de la polémica para dejar abierta la puerta a un pacto si finalmente no gana Clavijo el pulso nacionalista o los diputados de CC y PP no suman), lo cierto es que se acrecientan las diferencias y crece el clamor. Mucha pasta tendrá que invertir Repsol en los medios de comunicación isleños y mucha pedagogía desplegar el sector proclive a los sondeos para que esa tendencia se invierta de algún modo desde ahora hasta noviembre. Un mes, por cierto, en el que Mariano Rajoy se va a encontrar no con una sino con dos consultas ciudadanas que, lo más probable, le van a mortificar de lo lindo. Ninguna de las dos será vinculante, desde luego, pero ambas vienen con una carga de profundidad insoslayable. El esfuerzo titánico de Águeda Montelongo por desnaturalizar el debate y reducirlo a una mera cuestión “política” (como si al Parlamento se fuera a jugar a las chapas) se vio frustrado ante la unanimidad del resto de la Cámara, que no sólo se mostró favorable a la consulta, sino que reprobó al Gobierno de España por su imposición unilateral de las prospecciones y rechazó cualquier propuesta de convergencia en la línea marcada por Soria. Un desastre total. Para colmo, Montelongo quiso vincular la debilidad de Rivero dentro de su partido a su necesidad de una campaña como la petrolífera, lo que –sin negarle lo bien que le viene esto al presidente- se desmorona con la clamorosa soledad de los populares. Nadie puede sospechar a estas alturas que Román Rodríguez o Nacho González pretendan perpetuar a Rivero en su partido, y sobre todo el ex presidente, se batió el cobre este jueves en favor de la consulta popular.


El ejemplo de la alcaldesa de Denia

Los argumentos del Partido Popular canario en favor del petróleo siguen ganando detractores dentro de esa misma formación. Sólo basta trasladarse al Mediterráneo, donde no paran de producirse rechazos frontales a las intenciones del ministro Soria de sondear en las aguas del Golfo de Valencia y de Baleares. La última y sonada incorporación ha sido la de la alcaldesa de Denia, Ana Kringe, una influyente dirigente del PP valenciano que no solamente ha firmado con la oposición el manifiesto contrario a los sondeos, sino que además ha colocado en la web oficial del municipio turístico (45.000 habitantes de derecho) un enlace a un formulario por el que se pide a los vecinos que firmen contra las intenciones ministeriales. Lo que viene siendo, a ojos del PP canario, una “utilización descarada de los medios públicos para una cuestión electoralista”. Kringe, como Bauzá en Baleares o Barberá en Valencia, profundizan en las contradicciones del PP canario. Ésas sí que son contradicciones. Porque las razones mediterráneas son las mismas que esgrimen seis cabildos insulares (el de Gran Canaria, gobernado por el PP, es el único que ha quedado al margen), un montón de Ayuntamientos, el Parlamento y el Gobierno: el petróleo es enemigo del turismo y del medio ambiente. Mientras Montelongo, Australia Navarro o Antona se desgañitan buscando contradicciones (que las ha habido) en los dirigentes canarios, sus compañeros de Valencia y Baleares los dejan cada día en pelota picada abrazando las mismas tesis que desprecian aquí. ¿Es posible una contradicción mayor? ¿Puede un partido decir una cosa y su contraria sobre el mismo asunto en el mismo país? Sí, hace bien Asier Antona mandando a Soria y a Montelongo a incinerarse por él.


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