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Saquen sus sucias manos de nuestros galgos

Son miles los que las protectoras no logran rescatar a tiempo, los que mueren ahorcados en colgaderos masivos, los que perecen víctimas del maltrato más salvaje. Todo por una actividad minoritaria, por mucho que ahora partidos como el PP, Vox o Cs se empeñen en llevar su enseñanza a las aulas, junto con la tauromaquia.

Un centenar de personas piden erradicar la caza con galgos en España

Son miles los galgos que las protectoras no logran rescatar a tiempo. EFE

Este domingo 2 de febrero se celebró en Santander la manifestación organizada por la plataforma NAC (No a la Caza), que reunió en la capital cántabra a la mayoría de asociaciones y protectoras de nuestra comunidad, así como numerosas voluntarias con sus animales de compañía. Como cada primer domingo de este mes, al igual que en otras 39 ciudades de España y algunas capitales europeas, cientos de personas se dieron cita para gritar alto y claro que se detenga una actividad que tanto sufrimiento animal trae para recreo de unos pocos. El sábado anterior tuve una breve charla con David Rubio, portavoz de la plataforma, y con Julio Quintana, de Galgos y Podencos Cantabria. Ambos me resumieron a la perfección el dantesco panorama en este país, el único de la Unión Europea que aún permite la caza con perros.

La fecha elegida coincide con el final de la temporada de caza anual y eso conlleva que las protectoras de todo el país han comenzado a verse desbordadas por la llegada de perros de caza, principalmente galgos, aunque el descarte de estos hermosos animales empieza al inicio de la misma, en octubre, bien porque no son lo suficientemente rápidos, fuertes o ágiles. Las protectoras estiman que el 80% de los cachorros son eliminados en su primer año de vida; teniendo en cuenta que cada galga puede parir de media de entre 6 hasta 12 crías y que en España hay censados 200.000 galgos, más los que están sin censar o corresponden a furtivos -se estima que en total pueden llegar a los 500.000-, ¿hacéis vosotras solas la cuenta de los cachorros que se matan al año?

Pero, a pesar de sobrevivir a la primera selección, la vida de un galgo es muy corta en el mundo de la caza: tras cuatro años de servicio se vuelven inservibles para la actividad. Esos 500.000 perros son renovados puntualmente, cambiados por otros más jóvenes y más capaces de desempeñar su cruento cometido: acabar con la vida de otros animales.

Las cifras oficiales son solo la punta de un iceberg demoniaco: el Seprona dice que se abandonan unos 500 perros al año, mientras que la fundación Affinity –que recoge los datos de más de 300 protectoras, asociaciones y entidades públicas habla de más de 104.000 perros recogidos durante el año pasado. El 13% de esos animales se rescatan al final de la temporada de caza, es decir, más de 13.000 cánidos abandonados. Para muestra, tres botones: la Fundación Benjamín Mehnert de Sevilla recogió hace tres días 60 perros en un solo día; el 75% de los recogidos por SOS Rescue son galgos y podencos y en Galgos y Podencos de Cantabria se gestionaron los rescates y adopciones de unos 70 animales al año, encontrándose ahora mismos desbordados por la gran cantidad de recién llegados. 

Pero digo que es solo la punta del iceberg porque esa cifra nada más que refleja los que han podido tener esa una oportunidad. Son miles los que las protectoras no logran rescatar a tiempo, los que mueren ahorcados en colgaderos masivos, los que perecen víctimas del maltrato más salvaje. Todo por una actividad minoritaria, por mucho que ahora partidos como el PP, Vox o Cs se empeñen en llevar su enseñanza a las aulas, junto con la tauromaquia. Espero que el pin parental de las narices sí que sirva en este caso para que muchas familias se declaren objetoras de conciencia y se nieguen a que sus hijos e hijas sean educados en el maltrato animal y la tortura.

Por todo esto es tan importante la labor de esos miles de voluntarios y voluntarias silenciosas que con su labor desinteresada dan una oportunidad a tantos galgos y podencos. Una oportunidad y no otra más, porque vivir en las condiciones que muchos galgueros, legales o ilegales, tienen a esos animales no es vivir. Quien haya visto una sola de las imágenes de cómo llegan los perros a las protectoras sabe de qué estoy hablando. Y nunca tendrán tampoco la más mínima oportunidad de llegar a viejos o de tener una muerte digna y en compañía de humanos que realmente les hayan querido por lo que son: unos magníficos compañeros de vida.

Mientras termino este artículo veo dormir a mi perra, una preciosa podenca llamada Zuri rescatada hace ya más de un año, que ronca plácidamente bajo su manta. Aún tiene miedo a algunas personas y le cuesta confiar en la gente que no conoce pero os aseguro que mueve el rabo de auténtica felicidad como nadie.

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