El Instituto de Física de Cantabria tiene capacidad para procesar los datos de Cohorte que el Gobierno quiere ceder a una farmacéutica de EEUU
El Instituto de Física de Cantabria (IFCA) tiene la capacidad de hacer el estudio genómico del proyecto Cohorte que el consejero de Salud pretende poner en manos de una farmacéutica estadounidense propiedad del mayor fondo de inversión mundial, Blackrock. El centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Cantabria (UC) “tienen la voluntad y la capacidad para poder desarrollar el proyecto”, han asegurado tras la consulta de este periódico. Fuentes del IFCA confirman que, de hecho, hay un proyecto en curso.
Esta información desmiente al consejero de Salud, César Pascual (PP), que ha justificado ceder los datos de 51.000 voluntarios de Cohorte Cantabria a un laboratorio con sede en Boston porque Cantabria “no tiene capacidad” para llevar a cabo un estudio de genómica “de la magnitud” del proyecto. “Se necesitarían prácticamente ordenadores cuánticos para poder mover y hacer estos análisis tan grandes”, ha afirmado esta misma semana.
Un argumento que utilizó en la rueda de prensa donde se anunció el convenio con Regeneron Pharmaceuticals, en la réplica posterior tras las críticas a la cesión de los datos de los cántabros a una empresa privada y por tercera vez en el Parlamento de Cantabria. Según el consejero, solo hay dos posibilidades: la farmacéutica estadounidense, que está estudiando las grandes cohortes de Europa, “o una empresa china” que “no estaba dentro del marco”. En su opinión, la elección “era muy clara” por el volumen de datos que se van a manejar.
Pero a la vez, en la tribuna del hemiciclo, ya admitió otra posibilidad. A preguntas del portavoz parlamentario regionalista, Pedro Hernando, reconoció que hay conversaciones con el Instituto de Física de Cantabria para poder utilizar sus ordenadores y con el laboratorio estadounidense para desplazar allí personal para que se forme. Lo cual amplía el perímetro del falso dilema que planteó inicialmente: Estados Unidos o China.
No obstante, Pascual ya tiene prácticamente cerrado el contrato que el Instituto de Investigación Sanitaria de Valdecilla (Idival) prevé firmar en breve con la farmacéutica estadounidense Regeneron Pharmaceuticals para realizar estudios de genómica y proteómica sobre los datos recabados por Cohorte. Un acuerdo que, según el consejero, lleva años negociándose y que no se ha hecho público. Por eso el PRC ha exigido que pase por el Parlamento antes de rubricarse.
Un convenio que cuesta dinero a Cantabria
Pascual dice que el contrato se hará sin “ningún tipo de contraprestación económica”, aunque inicialmente no era así. El laboratorio iba a pagar a Cantabria por los datos de 51.000 cántabros, pero a última hora se eliminó esta cláusula. “Esa fue la única pega que puso el Gobierno al acuerdo que plantearon, porque pensábamos que la contraprestación económica podía ser malinterpretada”, explicó en el Parlamento.
Pero el acuerdo le costará dinero a Cantabria e incluirá restricciones a la hora de trabajar con sus propios datos. La conclusión es que el Gobierno autonómico compartirá gratis y en exclusiva las muestras de 51.000 voluntarios, tendrá que pagar el coste que suponga el envío de las muestras a Estados Unidos y no podrá ceder esos datos de genómica “a otros terceros en aquellos procesos de investigación que ellos están haciendo, lo cual parece lógico”, dice el consejero.
Procesamiento de datos en España
La Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Cantabria también desmiente que los datos de Cohorte solo puedan procesarse en Estados Unidos, como argumenta el consejero de Salud para justificar la cesión de los datos de 51.000 voluntarios cántabros del proyecto Cohorte a una farmacéutica norteamericana.
El colectivo se ha sumado a la polémica y considera que, como paso previo a ceder los datos de 51.000 voluntarios a Regeneron Pharmaceuticals, “debe acreditarse de forma clara qué circunstancias imposibilitan el procesado en nuestro país de la información generada en Cohorte”. Sobre todo cuando España dispone de supercomputación de nivel mundial y la Universidad de Cantabria de un superordenador, el 'Altamira', “con capacidades de procesamiento gigantescas y de uso gratuito para proyectos de investigación”.
Desde la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública también desmienten que solo Estados Unidos y China dispongan de computación cuántica, como asevera el consejero de Salud, y señalan que IBM, líder mundial occidental en ese tipo de tecnología, tiene uno solo dedicado a investigación en San Sebastián. El superordenador cuántico más potente de Europa, el IBM Quantum System Two, del que solo existen en la actualidad otros dos: uno en Estados Unidos y otro en Japón, según se publicó cuando se inauguró en octubre.