Castilla-La Mancha prepara un nuevo Código de Buenas Prácticas Agrarias dentro de su estrategia de sostenibilidad

Explotación de regadío

Castilla-La Mancha prepara la reforma del Código de Buenas Prácticas Agrarias, una normativa que establece un marco de referencia que permita compatibilizar la producción agraria y ganadera con la protección de las masas de agua, en consonancia con los objetivos de economía circular y desarrollo sostenible que se ha marcado la Comunidad Autónoma.

Aguas contaminadas por nitratos, un problema que se extiende por toda Castilla-La Mancha

Aguas contaminadas por nitratos, un problema que se extiende por toda Castilla-La Mancha

Como paso previo, el Gobierno regional ha sacado a consulta pública el anteproyecto de elaboración de este código, para incorporar a la futura norma las aportaciones de los distintos agentes, un proceso de consulta que acaba el próximo 22 de julio.   

Esta normativa no es nueva, sino que pretende actualizar la que ya existe y que está vigente desde su aprobación en 1998. Desde entonces, no se ha realizado ninguna revisión del contenido del documento, sin embargo, la superficie declarada en la Región como vulnerable a la contaminación por nitratos sí ha ido creciendo en sucesivas revisiones, la última vez en el pasado año 2020.

El Código de Buenas Prácticas Agrarias reúne una serie de normas que los agricultores tienen que implementar de manera obligatoria si están ubicados en las zonas declaradas con vulnerables pero que podrán poner en práctica de forma voluntaria, con la finalidad de reducir la contaminación producida por nitratos de origen agrario, si están fuera de estas zonas.

Atajar la contaminación

Esta normativa pretende atajar el fenómeno de la contaminación de las aguas vinculada a la intensificación de la producción agropecuaria, un fenómeno cada vez más acusado que se manifiesta, especialmente, en un aumento de la concentración de nitratos en las aguas superficiales y subterráneas, así como en la eutrofización (acumulación de residuos orgánicos) de las aguas superficiales. Esta contaminación es uno de los principales problemas sanitarios y ambientales a los que se enfrenta el sector agrario en la actualidad y el que, por ejemplo, ha dado lugar al colapso del Mar Menor.

La gestión inadecuada de los fertilizantes utilizados en la agricultura y de los estiércoles producidos en las explotaciones ganaderas supone un exceso de nitrógeno en el medio que provoca la eutrofización de las aguas superficiales y, en general, un aumento de la presencia le los nitratos en las aguas superficiales y subterráneas que limita sus potenciales usos, a la vez que supone un riesgo para el medio ambiente y la salud humana.

Los principales objetivos de esta normativa, según señala el texto que ha elaborado el Gobierno regional, son “mejorar la eficiencia en el uso de las fuentes de nitrógeno, reduciendo los costes ambientales asociados a su mala gestión y  avanzar en la mejora de la calidad de las masas de agua de la región”.

Así el código va a ofrecer una serie de herramientas para la adecuada planificación de la fertilización de las explotaciones y registro del uso de fertilizantes y fomentará la implicación y el compromiso del sector agropecuario en la consecución de los objetivos del Código de Buenas Prácticas Agrarias, potenciando la participación en su redacción y posterior aplicación.

Esta es una normativa obligatoria para las Comunidades ya que la normativa nacional obliga a las administraciones autonómicas a disponer de uno o más códigos de buenas prácticas agrarias. Además, es necesario actualizar el vigente debido a la evolución de las actividades agropecuarias y a los registros de nitratos.

Zonas Vulnerables

La Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha ha declarado siete zonas como vulnerables, y ha adoptado sucesivos programas de actuación, estando actualmente en vigor el aprobado por la Orden 158/2020, de 28 de septiembre, de la Consejería de Desarrollo Sostenible, por la que se amplía la designación de zonas vulnerables a la contaminación por nitratos de origen agrario en la Comunidad de Castilla-La Mancha.

Las áreas vulnerables son actualmente nueve, tras la ampliación que se acordó en la última regulación, cada una de ellas comprende distintos términos municipales : Mancha Occidental;  Campo de Montiel; Alcarria-Guadalajara; La Mancha Oriental; Campo de Calatrava; Talavera-Madrid-Tiétar;  Sierra de Altomira; Molina de Aragón  y la zona de Lillo-Quintanar-Consuegra-Villacañas.

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