El “imprescindible” trabajo social en el medio rural: intervención comunitaria, inclusión laboral y cuidados

De los cuidados a la dependencia, de la dinamización cultural a la intervención comunitaria, de las políticas de igualdad a la inclusión laboral. El abanico en el que el trabajo social se mueve en el medio rural, en las zonas más despobladas de España, es “imprescindible”, según los expertos, para el desarrollo pleno de los derechos de la ciudadanía. Es una cuestión que se ha abordado durante los tres días del XIV Congreso Estatal de Trabajo Social que se ha celebrado en Ciudad Real y que ha protagonizado una mesa de debate específica donde se han expuesto varios proyectos innovadores, así como retos y logros.

Una llamada al trabajo social "de contrabando” que debe mirar “tras el espejo” de la Alicia de Carroll

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La trabajadora social María Jesús Real Pascual ha sido la encargada de abordar esos retos de futuro, donde ha hecho especial hincapié en que el mayor desafío es incorporar el enfoque de género a la práctica profesional. Según ha dicho, la perspectiva de la mujer es la gran “asignatura pendiente”, además de “una necesidad, un compromiso y una obligación legal”.

Ha recordado que esta profesión tiene entre sus principios perseguir la justicia social y el desarrollo de los derechos humanos, algo que “difícilmente” puede llevarse a cabo si se hacen “valoraciones sesgadas de género” y “si no se escuchan los relatos de las mujeres y sus situaciones de riesgo, tanto para ellas como para sus hijos e hijas”. Aunque en esta práctica profesional se conoce ampliamente esta situación, ha avisado de que “debemos ser capaces de detectarla en toda su dimensión”.

En este sentido, María Jesús ha precisado que en el medio rural se dan modelos de género más tradicionales que relegan a las mujeres al ámbito doméstico y por lo tanto tienen más dificultades para participar de forma igualitaria en la riqueza de la zona y en los ámbitos de decisión.  Por ello, ha dicho que el trabajo social debe disponer de herramientas para abordar esta desigualdad. “Quizás hace falta más formación y conocimiento sobre el sufrimiento de las mujeres y de todo su entorno”, ha remarcado.

“Limitaciones estructurales”

Pero también ha establecido como reto mejorar el enfoque territorial en las prácticas del trabajo social, que en ocasiones llega “con limitaciones estructurales” a las zonas más despobladas o con menos habitantes. Entre estas ha subrayado el hecho de que se haya “abandonado” la intervención comunitaria como herramienta de empoderamiento de la población, debilitándose la calidad de la atención y tendiendo a la “burocratización”.

Posteriormente ha intervenido María Cristina Lopes Dos Santos, quien ha expuesto las líneas generales de su tesis doctoral sobre el modelo de intervención intrafamiliar en Dependencia en el medio rural, realizada en Navarra. Debido a este estudio, llevó a cabo un análisis con profesionales y personas cuidadoras, de donde infirió el “considerable” impacto que tienen los cuidados en las persojas que los realizan, sobre todo mujeres.

Entre estos efectos, ha destacado el aumento de un 63% de las posibilidades de fallecimiento, el estrés crónico, la depresión, la ansiedad y el síndrome de sobrecarga. Según el análisis realizado para poder trabajar con esa realidad en el medio rural, otras consecuencias considerables en las personas cuidadoras son la sobrecarga de trabajo, la incomprensión y ausencia de guías personales, la necesidad de respiro y espacio personal, y la ausencia de apoyos familiares. María Cristina ha criticado en este sentido la ausencia de servicios de atención a domicilio, y los que hay son “muy asistencialistas, solo aportando los servicios básicos”.

“No vale la atención parcial, sino un enfoque bidireccional”, ha recalcado. Por todo ello, ha planteado “un modelo integrado de acompañamiento trabajando con el contexto comunitario, para que no se convierta en un agente invisible”. Esta propuesta ha sido elevada para su estudio al Gobierno de Navarra.

Proyectos en Albacete y Cuenca

Por otra parte, la inclusión laboral y la dinamización cultural también han formado parte de la mesa de debate con la exposición de dos proyectos castellanomanchegos: el de la Fundación El Sembrador de Albacete y el de Pintando la España Vaciada de la asociación socio-cultural Cinco Notas de Cuenca.

El primero de ellos lo ha detallado Elisa Martín, trabajadora social y orientadora laboral de El Sembrador en la Sierra del Segura. Constituida en 2007, es una entidad privada, sin ánimo de lucro, impulsada por Cáritas Diocesana de Albacete, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y la Confederación de Empresarios de Albacete (FEDA), cuyo objetivo es promover la inserción sociolaboral de personas en situación o riesgo de exclusión social.

Entre sus objetivos se encuentra la defensa de los intereses de personas excluidas o en grave riesgo de exclusión social a través de iniciativas de inserción por lo económico, en particular la animación, creación, participación, seguimiento y tutela. Con ello también apoyan las iniciativas a favor de un comercio justo y consumo responsable, a través de la promoción y sensibilización de esta alternativa económica.

Por último, el trabajador social Cristian Iniesta ha puesto sobre la mesa la iniciativa Pintando la España Vaciada, que busca llenar de color y vida los pueblos de Cuenca interviniendo los muros y paredes con la ayuda de la gente del pueblo y con la colaboración del artista Javier Aldarias. De esta forma se crean pequeños núcleos turísticos de gran interés, que pueden atraer visitantes interesados e incluso ser referencia de lugar de interés para futuras visitas, reforzando el sentimiento de comunidad entre los vecinos que colaboran en la elaboración de las obras sintiéndolas suyas y valorando los pequeños rincones de sus pueblos.

De los cuidados a la dependencia, de la dinamización cultural a la intervención comunitaria, de las políticas de igualdad a la inclusión laboral. El abanico en el que el trabajo social se mueve en el medio rural, en las zonas más despobladas de España, es “imprescindible”, según los expertos, para el desarrollo pleno de los derechos de la ciudadanía. Es una cuestión que se ha abordado durante los tres días del XIV Congreso Estatal de Trabajo Social que se ha celebrado en Ciudad Real y que ha protagonizado una mesa de debate específica donde se han expuesto varios proyectos innovadores, así como retos y logros.

Una llamada al trabajo social "de contrabando” que debe mirar “tras el espejo” de la Alicia de Carroll

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La trabajadora social María Jesús Real Pascual ha sido la encargada de abordar esos retos de futuro, donde ha hecho especial hincapié en que el mayor desafío es incorporar el enfoque de género a la práctica profesional. Según ha dicho, la perspectiva de la mujer es la gran “asignatura pendiente”, además de “una necesidad, un compromiso y una obligación legal”.

Ha recordado que esta profesión tiene entre sus principios perseguir la justicia social y el desarrollo de los derechos humanos, algo que “difícilmente” puede llevarse a cabo si se hacen “valoraciones sesgadas de género” y “si no se escuchan los relatos de las mujeres y sus situaciones de riesgo, tanto para ellas como para sus hijos e hijas”. Aunque en esta práctica profesional se conoce ampliamente esta situación, ha avisado de que “debemos ser capaces de detectarla en toda su dimensión”.

En este sentido, María Jesús ha precisado que en el medio rural se dan modelos de género más tradicionales que relegan a las mujeres al ámbito doméstico y por lo tanto tienen más dificultades para participar de forma igualitaria en la riqueza de la zona y en los ámbitos de decisión.  Por ello, ha dicho que el trabajo social debe disponer de herramientas para abordar esta desigualdad. “Quizás hace falta más formación y conocimiento sobre el sufrimiento de las mujeres y de todo su entorno”, ha remarcado.

“Limitaciones estructurales”

Pero también ha establecido como reto mejorar el enfoque territorial en las prácticas del trabajo social, que en ocasiones llega “con limitaciones estructurales” a las zonas más despobladas o con menos habitantes. Entre estas ha subrayado el hecho de que se haya “abandonado” la intervención comunitaria como herramienta de empoderamiento de la población, debilitándose la calidad de la atención y tendiendo a la “burocratización”.

Posteriormente ha intervenido María Cristina Lopes Dos Santos, quien ha expuesto las líneas generales de su tesis doctoral sobre el modelo de intervención intrafamiliar en Dependencia en el medio rural, realizada en Navarra. Debido a este estudio, llevó a cabo un análisis con profesionales y personas cuidadoras, de donde infirió el “considerable” impacto que tienen los cuidados en las persojas que los realizan, sobre todo mujeres.

Entre estos efectos, ha destacado el aumento de un 63% de las posibilidades de fallecimiento, el estrés crónico, la depresión, la ansiedad y el síndrome de sobrecarga. Según el análisis realizado para poder trabajar con esa realidad en el medio rural, otras consecuencias considerables en las personas cuidadoras son la sobrecarga de trabajo, la incomprensión y ausencia de guías personales, la necesidad de respiro y espacio personal, y la ausencia de apoyos familiares. María Cristina ha criticado en este sentido la ausencia de servicios de atención a domicilio, y los que hay son “muy asistencialistas, solo aportando los servicios básicos”.

“No vale la atención parcial, sino un enfoque bidireccional”, ha recalcado. Por todo ello, ha planteado “un modelo integrado de acompañamiento trabajando con el contexto comunitario, para que no se convierta en un agente invisible”. Esta propuesta ha sido elevada para su estudio al Gobierno de Navarra.

Proyectos en Albacete y Cuenca

Por otra parte, la inclusión laboral y la dinamización cultural también han formado parte de la mesa de debate con la exposición de dos proyectos castellanomanchegos: el de la Fundación El Sembrador de Albacete y el de Pintando la España Vaciada de la asociación socio-cultural Cinco Notas de Cuenca.

El primero de ellos lo ha detallado Elisa Martín, trabajadora social y orientadora laboral de El Sembrador en la Sierra del Segura. Constituida en 2007, es una entidad privada, sin ánimo de lucro, impulsada por Cáritas Diocesana de Albacete, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y la Confederación de Empresarios de Albacete (FEDA), cuyo objetivo es promover la inserción sociolaboral de personas en situación o riesgo de exclusión social.

Entre sus objetivos se encuentra la defensa de los intereses de personas excluidas o en grave riesgo de exclusión social a través de iniciativas de inserción por lo económico, en particular la animación, creación, participación, seguimiento y tutela. Con ello también apoyan las iniciativas a favor de un comercio justo y consumo responsable, a través de la promoción y sensibilización de esta alternativa económica.

Por último, el trabajador social Cristian Iniesta ha puesto sobre la mesa la iniciativa Pintando la España Vaciada, que busca llenar de color y vida los pueblos de Cuenca interviniendo los muros y paredes con la ayuda de la gente del pueblo y con la colaboración del artista Javier Aldarias. De esta forma se crean pequeños núcleos turísticos de gran interés, que pueden atraer visitantes interesados e incluso ser referencia de lugar de interés para futuras visitas, reforzando el sentimiento de comunidad entre los vecinos que colaboran en la elaboración de las obras sintiéndolas suyas y valorando los pequeños rincones de sus pueblos.

De los cuidados a la dependencia, de la dinamización cultural a la intervención comunitaria, de las políticas de igualdad a la inclusión laboral. El abanico en el que el trabajo social se mueve en el medio rural, en las zonas más despobladas de España, es “imprescindible”, según los expertos, para el desarrollo pleno de los derechos de la ciudadanía. Es una cuestión que se ha abordado durante los tres días del XIV Congreso Estatal de Trabajo Social que se ha celebrado en Ciudad Real y que ha protagonizado una mesa de debate específica donde se han expuesto varios proyectos innovadores, así como retos y logros.

Una llamada al trabajo social "de contrabando” que debe mirar “tras el espejo” de la Alicia de Carroll

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La trabajadora social María Jesús Real Pascual ha sido la encargada de abordar esos retos de futuro, donde ha hecho especial hincapié en que el mayor desafío es incorporar el enfoque de género a la práctica profesional. Según ha dicho, la perspectiva de la mujer es la gran “asignatura pendiente”, además de “una necesidad, un compromiso y una obligación legal”.