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Mujer y agricultora

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Acabamos de celebrar otro 8 de marzo, y, enmarcado en el año internacional de la mujer agricultora, con motivo de este día de reivindicación y feminismo, tuve la oportunidad de participar en una jornada sobre mujeres rurales y liderazgo en la agricultura, organizada por FADEMUR, la asociación de mujeres rurales de nuestro país, en la FAO, en su sede de Roma.

Las mujeres son arquitectas principales del sector agrario, pero pocas veces han sido protagonistas en los papeles o ejemplos de buenas prácticas empresariales. Y no precisamente por no destacar o por no ejercer en la práctica de jefas de explotación o responsables de proyectos de innovación o modernización. Nada de eso. Su papel ha sido ocultado por sociedades machistas en las que las mujeres estaban siempre en segundo plano.

Esta realidad empezó a cambiar hace unas décadas, en parte por el compromiso de FADEMUR y las mujeres rurales, muchas de ellas agricultoras, que luchan cada día por vencer una doble discriminación; frente a los hombres, y en relación con las mujeres urbanas. Algunas de ellas, comprometidas con el proyecto colectivo de defender sus derechos y reivindicar su papel, estuvieron estos días en la FAO, ofreciendo sus productos y dando a conocer experiencias increíbles, fruto del tesón y la ilusión que sólo el convencimiento en el trabajo bien hecho puede alcanzar. Me sentí muy orgulloso de poder acompañarlas y defender su causa, por la que merece la pena luchar.

Se han producido muchos avances en los últimos años, pero siguen pendientes muchos retos, entre ellos la actualización de la ley de titularidad compartida, la presencia de las mujeres en los órganos de dirección de las organizaciones agrarias y rurales, en igualdad de condiciones que los hombres, o la elaboración de la ley de agricultura familiar, que ya ha comprometido el presidente del gobierno.

Esta última es quizá la pieza clave para proteger nuestro modelo de agricultura, a los agricultores y ganaderos; de manera particular a las mujeres agricultoras y ganaderas. El sector agrario ha cambiado mucho en los últimos años, el número de explotaciones está por debajo de las 800.000 y hay poco más de medio millón de perceptores de la PAC. Urge proteger a las explotaciones familiares, pequeñas y medianas, y situar, de una vez, a las mujeres en igualdad de condiciones, creando bancos de tierra y facilitando el acceso al agua, entre otras cuestiones fundamentales.

Y esta vez, coincidiendo con el año internacional de la mujer agricultora, puede ser la ocasión perfecta para reivindicar el trabajo de tantas mujeres en el sector agrario, y agradecerles su compromiso con un apoyo decidido y firme.